La fábula de Pep que duró 60 minutos

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La primera parte del Juventus – Bayern de Múnich me obligó a reflexionar como hacen las buenas películas. Pep Guardiola, forzado por las lesiones, había alineado una defensa cuya media de altura no llegaba a los 173 centímetros. No sólo eso: todos sus miembros eran livianos, débiles en el juego aéreo y perderían una fricción casi contra cualquier delantero. Se enfrentaban, por otro lado, a un equipo italiano con todos los matices que acompañan a ese gentilicio en un contexto futbolístico: aguerrido, intenso físicamente y formado por futbolistas de físicos pétreos y fornidos. Sin embargo, al descanso el equipo bávaro no sólo ganaba y dominaba el encuentro con comodidad… ¡Es que defensivamente apenas había sufrido! ¡En unos Octavos de Final de la Champions League! ¿Cómo era aquello posible?

FIL JUVENTUS BAYERN 03-2La diferencia de centímetros era evidente. Foto: Focus Images Ltd

¿Y si aquella máxima que todos hemos aceptado tácitamente desde que tocamos nuestra primera pelota, que dice que los defensores deben ser figuras fuertes, robustas y vigorosas, no era cierta y nadie hasta este momento se había atrevido a cuestionarla? ¿Y si este era un paradigma, una verdad absoluta, que como tantos otros en la historia de la humanidad y del fútbol, a fuerza de heredarla de generación a generación ha calado hasta el punto de que a nadie se le pase por al cabeza contradecirla pese a que no esconda toda la realidad? ¿Y si millones de jugadores del perfil de Joshua Kimmich, futbolistas livianos, bajitos y delicados, podían haber hecho carrera como centrales si se les hubiera dotado de un contexto adecuado y se han quedado por el camino porque nadie les ha dicho nada? Durante 60 minutos, me vi inmerso en esa fábula, en ese cuento, en ese trance en el que uno se cuestiona todo y se piensa que todo es posible. Desperté poco después, cuando el propio Joshua cometió un error en un despeje y luego estuvo algo flojo a la hora de ir a interceptarlo, lo que provocó que el Bayern sufriera el 1-2. Pocos minutos más tarde, Sturaro se le impondría en un centro lateral por pura agresividad e intensidad en la carrera y ahí abrí los ojos definitivamente. Los unicornios no existen. Pero gracias Guardiola por hacerme creer que aquello era posible. Gracias por sumergirme en aquel relato. Es una de las cosas que le pido al fútbol: que me haga fantasear y escapar de lo mundano.

Stefano Sturaro of Juventus scores their second goal past Manuel Neuer of Bayern Munich during the UEFA Champions League match at Juventus Stadium, Turin Picture by Stefano Gnech/Focus Images Ltd +39 333 1641678 23/02/2016Sturaro se impuso a Kimmich en el 2-2. Foto: Focus Images Ltd

La hazaña del de Santpedor consistió en convertir ese periodo en un monólogo ofensivo que no parecía tener tregua. Si ataco todo el tiempo y todos mis futbolistas son atacantes, no sólo no sufriré sino que disfrutaré. No está claro si el plan de Allegri era el de un repliegue tan bajo o fue la posesión bávara lo que le forzó a encularse contra Buffon, pero el caso es que aquel era el contexto ideal para que aquel Bayern sin defensores dominara. Pep diseñó un circuito de posesión de balón riquísimo, seguro y complejo, que hacía inútil el sistema de ayudas italiano (tanto Cuadrado en la izquierda como Pogba en la derecha ejercían de dobles laterales), que evitaba pérdidas comprometedoras y que le otorgaba una superioridad posicional que le llevaba a ganar todas las segundas jugadas. La práctica totalidad del juego se desarrollaba en el campo de la Vecchia Signora: sus defensores sólo intervenían para dar un (limpísimo) primer pase. Se imponía el conjunto visitante primero a Mandzukic – Dybala con una salida de tres en la que Vidal actuaba de mediocentro, Lahm y Thiago ejercían de interiores en fase ofensiva y Douglas Costa y Robben esperaban abiertos, con Bernat apoyando de intermedio y Lewandowski y Müller ofreciéndose por dentro. Llevaba el Bayern el balón a tres cuartos con comodidad y es cierto que ahí la defensa de área de la zaga italiana consiguió evitar que aquello se tradujera en un vendaval de ocasiones: las bandas estaban bien defendidas y sólo permitían centros laterales, pero daba la impresión de que tarde o temprano entre Müller y Lewa, dos superclases a los que Guardiola ha encontrado por fin un rol perfecto en la partitura bávara, acabarían consiguiendo penetrar en la defensa local. El del Bayern era un ataque posicional mixto, que mezclaba centros de Robben y Douglas Costa con combinaciones interiores cerca de la frontal. Müller fallaría dos controles cerca del área pequeña, pero un jugador de su talla no suele hacerlo tres veces seguidas y menos en una cita como esta. En una jugada de banda a banda que descolocó a la zaga juventina, el alemán se encontró un rebote tras un centro de Costa y lo coló minuciosamente por el reducido hueco que dibujaban las piernas de Bonucci y Marchisio. 0-1.

Bayern vs Juventus - Football tactics and formationsPosicionamientos tácticos iniciales. Foto: sharemytactics.

Al quedar la estructura juventina tan desorganizada e incrustada atrás por la posesión bávara, siempre estaba en inferioridad de condiciones para superar el pressing tras pérdida muniqués. Como además era Mandzukic la punta de ataque (y aquí se le puede discutir a Allegri que si iba a replegar tanto Morata es mucho más idóneo para encontrarle al espacio), su autosuficiencia a 50 metros del arco rival es prácticamente nula, por lo que la Juve no era capaz de salir su campo. Al descanso, y con 0-1, el técnico italiano hubo de intervenir. Adelantó su bloque para incomodar la gestión de las jugadas alemana e introdujo a Hernanes por Marchisio para mejorar la resistencia al pressing de los suyos.

FIL JUVENTUS BAYERN 25Hernanes cambió la cara a la Juve. Foto: Focus Images Ltd.

El Bayern venía inmerso en un estado de flujo provocado por el subidón anímico que había supuesto su autoritaria primera parte culminada con el 0-1 al final de la misma, por lo que supo volver a hacer retroceder a su rival con cierto virtuosismo asociativo. Sin embargo, al contrario que durante toda la primera parte, la Juventus contaba con Hernanes cuando recuperaba el balón y su calidad permitió que lo retuviera hasta tejer ataques largos que no habíamos visto en toda la primera parte. Y lo que a priori era una buena noticia, se convirtió en una debilidad: una pérdida en fase ofensiva de la Juve provocó que entre Thiago, Lewandowski y Robben dibujaran un contraataque maravilloso para, parecía, finiquitar la eliminatoria. Nunca en la historia de la Champions League nadie ha remontado dos goles en contra fuera de casa. El golpe parecía mortal.

FIL JUVENTUS BAYERN 14Müller hizo el 0-1. Foto: Focus Images Ltd

La entrada de Hernanes había permitido que los ataques de la Juventus fueran más largos. Le había acercado a un creciente Pogba para tejer jugadas más largas y había activado a Dybala y a Mandzukic que, ahora sí, estaban donde más daño podían hacer: cerca de Neuer. Con el fallo de Kimmich, que entregaría con un defectuoso despeje un balón franco a Mandzukic para que asistiera a su compañero argentino, la Vecchia Signora volvía a la eliminatoria. El estadio rugía. La Champions nos recordaba, por si alguien lo había olvidado, por qué nos enamora: es una competición tan trascendente que nadie puede resistir golpes emocionales, por muy superior que haya sido hasta ese momento. El Bayern había dominado casi tanto como podía hacerlo, pero ahora la Juve había marcado, su estadio le acompañaba, sentía que el mundo le miraba y ante esa atmósfera colectiva la táctica pierde importancia. Los de Pep Guardiola seguían teniendo el balón y ametrallaban el área de Buffon a centros, pero en cada contraataque la Juve imprimía vértigo en el corazón de cada muniqués. Entró Benatia por Bernat para que Alaba pudiera ocupar el lateral izquierdo y matizar un ataque muniqués que se había simplificado en demasía, y entró Morata por Dybala para aportar su electricidad en ese contexto de ida y vuelta. Allegri se resistía a prescindir de Mandzukic y de su potencial superioridad aérea. Y en el segundo balón que tocó el delantero madrileño, tras un pase de Mandzukic que volvía a intervenir como en el primer gol, la Juventus puso de manifiesto que la zaga del Bayern no estaba diseñada para defender su área. El intencionado cabezazo de Morata se encontró con un Sturaro que se impuso ferozmente a Kimmich y expuso meridianamente las debilidades con las que había venido el conjunto muniqués a Turín. Pese a que Guardiola había utilizado toda su creatividad para diseñar un genial sistema que tratara de disfrazarlo, la Champions League es demasiado cruda. No la puedes engañar. Aunque, durante un tiempo, Pep lo logró con todos nosotros.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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4 comments

Que buena lectura de Allegri en meter a Hernanes por Marchisio en el medio tiempo, aparte de tener mayor habilidad para salir de presiones, tambien tiene una facilidad para cambiar el juego con cualquiera de sus dos perfiles.

Gran texto. Gran análisis.

Se te coló una pequeña errata: (tanto Cuadrado en la izquierda como Pogba en la izquierda ejercían de dobles laterales)

Estimado, gran lectura del partido. Yo sólo lo vi a ratos por estar más pendiente del Arsenal – Barca, pero desde el punto de vista táctico éste fue mucho más interesante, y ahora podré ver la repetición con más atención.

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