Isco no se hizo el sueco

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Con eficacia pero sin brillantez solventó el Real Madrid su cita en Malmö, en un encuentro en el que los de Rafa Benítez no disfrutaron jugando al fútbol prácticamente en ningún momento del partido. Tampoco es que los suecos amenazaran demasiado, especialmente al principio su bloque permanecía demasiado lejos de Keylor Navas como para intimidar con contraataques, pero el fútbol blanco fue tedioso y espeso en un contexto de posesión narcotizante. Acabaron cayendo dos goles como la gota acaba agujereando la piedra, por pura insistencia más que por un juego fresco que desbordara a los suecos, pero no fue este el encuentro en el que el proyecto de su nuevo entrenador diera un golpe encima de la mesa. Tampoco hizo falta.

Benítez Real Madrid - FocusBenítez volvió a sorprender con su formación. Foto: Focus Images Ltd

Volvió a sorprender el entrenador madrileño con cambios tácticos en la formación inicial, mostrando una versatilidad que no es ni buena ni mala, pero llamativa. En un 4-3-3, Casemiro ocupó hoy la posición de mediocentro, Kovacic la de interior izquierdo y Toni Kroos la de interior derecho, por primera vez desde que aterrizó en Madrid. Es razonable pensar que Benítez esperaba un Malmö como el que se vio, de bloque bajo y junto, que apenas dejara espacios entre líneas, por lo que quiso situar un hombre más en el centro del campo para dar fluidez y amplitud a las posesiones blancas. El caso es que no acabó de funcionar: los tres centrocampistas permanecían muy juntos, casi en paralelo, y ninguno se escalonaba, ni amenazaba con pases verticales a Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, por lo que los locales veían como su carril central permanecía bien protegido. Sin Modric, los merengues perdían un elemento importantísimo de intimidación en sus ataques: ningún centrocampista era capaz de romper líneas y desordenar a la estructura local. La salida más obvia y tentadora para el Real era la banda derecha de Carvajal, al que los escandinavos sacrificaban libre a cambio de sellar el medio, y el pase largo de Casemiro lo encontró con bastante frecuencia. El Madrid monopolizó de forma rotunda ese sector, ya que en la izquierda Arbeloa no era punzante que se dijera y además no tenía tantos socios. Aquello no era mala idea, era una forma como cualquier otra de avanzar, pero el lateral de Leganés rudimentó en exceso los ataques blancos abusando del centro al área, arte que el Malmö firmaba con sangre defender. Isco se percató y empezó a acercarse mucho al 15′ blanco, ofreciéndole recepciones interiores que, apoyadas por la participación y movilidad de Benzema, fueron la mejor vía de peligro de los de Rafa Benítez. El partido del malagueño es digno de elogio: en un encuentro que invitaba a la pachorra a jugadores como él, no dejó de ofrecer soluciones al juego blanco (primero en la derecha y más tarde en la izquierda) con la insistencia del crack cuyo equipo va cayendo en unas semifinales del Mundial. Es cierto que su inspiración técnica no fue la de sus mejores días, pero su rol como enlace entre el centro del campo y la delantera fue puro oxígeno para los suyos.

FIL MADRID SHAKHTAR 36Ronaldo, con su doblete, se convirtió en el máximo goleador de la historia del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.

Tras el gol, el encuentro siguió un transcurso bastante similar hasta los últimos minutos, momento en el que el Malmö se vio con opciones de hacer algo histórico y, agitado por su hinchada, dio un paso hacia adelante. Benítez, que hasta ese momento estaba juntando hasta 5 centrocampistas puros (Casemiro, Kroos, Kovacic, Isco y Modric) se percató de que aparecían espacios y aprovechó para meter a los punzantes Cheryshev y Lucas Vázquez por las bandas que, junto a un Cristiano que buscaba el remate de forma neurótica, generaron todas las ocasiones de gol que hasta ese momento habían llegado con cuentagotas. Sólo un inspirado Wiland impidió que el resultado contara una película que los espectadores no habían visto.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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