El fútbol les debe una

Angel Di Maria of Paris Saint-Germain during the UEFA Champions League match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid
Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934
03/11/2015

El Paris Saint Germain firmó en el Santiago Bernabéu el partido consagratorio en un gran escenario que demandaba su proyecto. En el gran encuentro de la jornada en Europa con todos los ojos del globo pendientes, el aficionado medio observó por fin con la camiseta del Paris a un excelente equipo de fútbol. No a un puñado de buenos futbolistas, ni un juego vistoso pero frágil, sino una escuadra engrasada, compacta y redonda capaz de practicar su fútbol con convicción, brillantez y elegancia. Si esta obra fue concebida para impactar en la Champions League y la naturaleza de su ingeniería utiliza el juego asociativo como camino hacia ello, anoche en Chamartín sus creadores pudieron ver cómo se colmaban sus aspiraciones. Perdió por esos caprichos que tiene el fútbol a veces, pero su juego les señaló como candidatos a todo. Qué equipazo.

davidcitoEl PSG comenzó el encuentro con tronío. Foto: Focus Images Ltd

El conjunto de Laurent Blanc extrajo una lección valiosa del encuentro de ida: no podían dejar que la frenética presión blanca atormentase su juego. Si en el Parque de los Príncipes el Real Madrid impuso un ritmo alto que desorientó a los capitalinos, esta vez no iban a permitir que aquello tuviera lugar. Los de Rafael Benítez salieron al césped con la misma intención que en el encuentro de ida: buscar incomodar la salida de balón francesa, robar rápido y transitar. Kroos, Isco, Jese y Cristiano encarnaban el mensaje de encimar agresivamente a la primera línea de balón del Paris. Pero esta vez los visitantes no iban a rifar un sólo balón: establecieron un circuito de pases que ejecutaban con calma y convicción hasta encontrar tiempo para penetrar en la estructura blanca. Los centrales comenzaban la posesión con poso, Motta y Verratti (posteriormente Rabiot) bajaban lo que hiciera falta para crear superioridad numérica en salida y tanto Cavani como Ibrahimovic se turnaban para apoyar y así multiplicar las opciones de los poseedores. El resultado de este mecanismo fue una circulación fluida y segura que le permitía llevar el balón con puntualidad a los focos de peligro y desplegar un jugoso juego de posición. Como por detrás de la primera línea de presión blanca no había una estructura coherente, por ahí se multiplicaban los espacios para que los futbolistas más punzantes del PSG rajaran. Casemiro, en el día de ayer absolutamente desorientado, iba a chocar agresivamente y, como el conjunto parisino sólo llevaba el balón donde sabía que no lo iba a perder, casi siempre salía derrotado, lo que se traducía en forma de más espacios para los de Laurent Blanc. El que mejor lo entendió fue el indiscutible hombre del partido, Ángel Di María, que en su reencuentro con el Santiago Bernabéu volvió a recordar por qué sigue siendo uno de los hombres más decisivos de la Copa de Europa. Con sus recepciones y conducciones entre líneas fue capaz de traducir el dominante ataque posicional francés en peligro y vértigo. Su figura volcó el campo hacia el sector derecho, donde en sociedad con Aurier aprovecharon el agujero que había entre Jesé y Casemiro para generar verdadero pánico. El poco atino en la definición y la buena defensa de área de Varane y Ramos evitaron que aquello lo reflejara el marcador.

Varane and Keylor Navas of Real Madrid during the UEFA Champions League match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934 03/11/2015Varane fue la salvación blanca. Foto: Focus Images Ltd

El dominio pertenecía indiscutiblemente al Paris Saint Germain, pero el Real tuvo en un principio sus discontinuas jugadas de buen fútbol. Su contraataque era prácticamente inexistente, porque no robaba arriba y, cuando salía desde atrás, los hombres que tenía por delante del balón eran Kroos y Cristiano Ronaldo: el primero sin ningún tipo de velocidad ni juego de espaldas y el segundo en una versión gris y poco móvil que no ofrecía ningún tipo de salida para dar oxígeno al bloque. Se puede entender que buscaba Benítez con la posición de Kroos: forzar el robo en tres cuartos y que el alemán canalizara esas recuperaciones desde adelante, situando el bloque merengue muy arriba. Ocurre que el Real, en parte por culpa propia y en parte por culpa del excelente desempeño parisino, apenas consiguió forzar robos, por lo que Kroos permanecía desconectado de espaldas. Y una máxima se cumple en el Real en los últimos dos años: es imprescindible una gran versión del de Rostock para que el equipo juegue bien al fútbol. Además, por la buena presión parisina y la poca lucidez de Casemiro como pivote que entorpecía la gestión de las jugadas, le costaba un mundo al Madrid desplegar sus jugadas desde atrás: ya que no había movimientos de apoyo coherentes por delante, casi siempre resultaban en pérdida sus primeros pases. Sólo cuando entre Jesé, Marcelo y los toques de Cristiano esporádicamente conseguían situar la posesión blanca arriba, Kroos por fin podía recibir de cara y ordenar al equipo, lo que propició contadas jugadas de peligro del Real Madrid. Se remarca: contadas.

cavaniEl Paris perdonó varias ocasiones. Foto: Focus Images Ltd

Al filo del descanso, el Real se encontró un gol (originado por una de las pocas veces que Toni Kroos pudo recibir de cara en campo contrario), sin embargo el desarrollo del partido no cambió un ápice. El PSG continuó ejecutando su plan con convicción militar, lo que habla a las mil maravillas de su seguridad en su fútbol y fortaleza anímica. Sin embargo, los ataques blancos fueron desapareciendo poco a poco: el creciente dominio francés fue acorralando a los locales, que sin Marcelo ni Jese habían perdido sus únicos elementos de salida. Los minutos finales fueron un monólogo parisino en el que se alzó la figura de Ángel Di María, que desde la derecha pero con una clara vocación interior lideró todos sus ataques con una calidad, personalidad y acierto verdaderamente emocionantes. Si la primera parte había sido más bien una actuación coral lo que había dibujado la superioridad del PSG, esta vez fue el equipo subido a los lomos del argentino, asumiendo la responsabilidad y dejando claro quién es el crack del equipo. Bajó a la base, condujo, desequilibró y filtró balones de muchísima calidad, que el atino de los defensores blancos y la creciente fortaleza de su estructura originada por la entrada de Lucas Vázquez impidió que encontraran a su destinatario. La actuación del argentino, una de las más autoritarias que ha visto esta edición de la Copa de Europa, mereció marcharse con 3 puntos, pero los Dioses del fútbol no lo quisieron así. El fútbol le debe una.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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3 comments

En el segundo tiempo mejoro un poco el Madrid, el PSG dominaba pero no llevaron demasiado peligro(salvo el palo de Angel al 88). Lo de Di Maria fue tremendo.

Hombre, recuerdo un 1vs1 entre Di María y Navas nada más empezar la segunda parte, otro centro chut que se fue al palo allá por el 75 y la otra de Di María al Palo al final. Y eso solo así, por encima…

Se echa mucho de menos a Benzema, Cristiano no se preocupa por participar en el juego, solo pide sus balones y a hacer su jugada y el Real Madrid no tiene a nadie que ejerza ese papel. Esto no es novedad, pero si es preocupante.

Las cosas como son, ayer los parisinos dieron un puñetazo en toda regla, mismo puñetazo que dio el equipo de Rafa en París hace un par de semanas, cada uno con su estilo y ninguno con el resultado deseado o lógico, si es que se puede pensar que la lógica impera en este deporte.

Me encanto Aurier, ese lateral del que tanto se habla desde su buen papel en el Mundial, Di María, quizás Matuidi por su estado de forma algo más bajo como el comento no estuvo al nivel que puede dar, pero vamos, partidazo de los de Blanc.

Espero que sea un rara avis en competitivdad, porque ayer hubo suerte, y Keylor Navas, porque si no es por Keylor y por la mala suerte en los remateas parísinos, no se van de Madrid sin anotar mínimo 3 goles.

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