Cuando le das alas a un campeón

La afición local terminó festejando el gol del propio Bohar, ya cuando todo apuntaba al 0-0

La presencia de cinco campeones de ligas menores en la Champions a menudo lleva a conclusiones erróneas. Son equipos que no están capacitados (en su mayoría) para pelear la posesión ante los gigantes del continente -y a menudo tampoco a equipos de tamaño medio-, por lo que se desnaturalizan cuando saltan a jugar la Champions. Deben defender sin balón durante gran parte de los partidos sin estar acostumbrados a ello. Al final su día a día se suele basar en atacar a defensas cerradas, pues ellos son los dominadores en su país. O, al menos, en choques igualados e intercambios de golpes. Esto, más allá de la diferencia de nivel, pasa factura cuando compiten en Europa. Salvo aquellos clubes que ya llevan varias temporadas compaginando su versión dominadora en su país con la conservadora en duelos internacionales, es fácil ver desajustes defensivos y errores de coordinación. Y, aunque no lo parezca por lo que vemos en Europa, si les das el balón gozan de recursos y automatismos para agredir al rival. Por eso el Maribor ha empatado contra Sporting, Schalke y Chelsea. Porque lleva varios años de aprendizaje, quizás más de los esperados, de dejar escapar victorias cantadas, de regalar goles evitables. Por eso, pese a estar sometido durante gran parte de los cuatro choques de la fase de grupos, ha estado cerca de ganar a los alemanes. Y también a los ingleses.

Ayudó, obviamente, que la primera mitad del Chelsea fuera mala. Que el Chelsea no jugara a la intensidad que disputaría un encuentro normal y corriente de Premier. O una eliminatoria europea. Los blues, que introdujeron una novedad por línea (Cech, Zouma, Schürrle, Drogba), no conectaban con Schürrle y Cesc no marcaba las diferencias en campo rival, donde destacaba Hazard, el más activo de los atacantes del Chelsea. Hazard recibía, Hazard regateaba, Hazard buscaba el pase en profundidad a Drogba, Hazard tocaba en corto para Willian y buscaba trazar paredes con varios de sus compañeros. Hazard contra el mundo. Solo Matic, ancla por detrás del belga, acompañaba mientras recuperaba balones y evitaba que el Maribor saliera al contraataque con peligro. Por el camino, una ocasión clarísima de Zouma, que se topó con la madera a la salida de un córner. Unos minutos más tarde era el propio zaguero francés quien debía sacar un disparo esloveno bajo palos después de que Tavares se creyera Leo Messi y driblara varios futbolistas blues en la acción individual de su vida. Una jugada que, sobre todo, sacudió la presión del Maribor y le hizo creer en sus posibilidades.

Agim Ibraimi Maribor Edu Ferrer AlcoverAgim Ibraimi marcó el gol más importante de su carrera.

Cuando el Chelsea se relajaba, los eslovenos golpeaban. Ibraimi recibía entre líneas, Tavares protegía el balón de espaldas, los laterales se desplegaban en ataque y, de un modo u otro, el Maribor siempre buscaba terminar las jugadas. Su suerte, no obstante, parecía que iba a cambiar tras el descanso, cuando Mourinho dio entrada a Diego Costa y Oscar, descontento con la versión de su equipo en la primera mitad. Sin embargo, el Maribor golpeó antes. Viler subió por el costado izquierdo, puso un centro demasiado largo e Ibraimi lo recogió dentro del área de Cech, cerca del vértice del flanco derecho. Filipe Luis, que se había pasado de frenada pendiente de cerrar un remate en el segundo palo, reaccionó tarde y no tapó el disparo del macedonio. Ibraimi, internacional con su país, notable ejecutor de faltas y córners, no desaprovechó la oportunidad. Se acomodó el balón al pie izquierdo y la clavó en la escuadra de Cech. El gol de su vida.

A partir de aquí, recital de errores en ambos equipos. Nervios en el Maribor; prisas en el Chelsea. Ansiedad en Diego Costa, que perdonó en un par de situaciones claras. Y cabeza fría de Eden Hazard, que siguió regateando a rivales y generando ocasiones de peligro con una facilidad abrumadora. Arrancara en el lado derecho (Ramires terminó como lateral en ese flanco), en el izquierdo o en el centro, Hazard siempre se giraba y dejaba el balón en mejor estado que cuando lo recibía. Sin embargo, fue Luka Zahovic quien dispuso de la mejor ocasión del partido. Viler volvió a subir por la banda izquierda y puso un centro medido para que el hijo de Zlatko rematar a placer. Pero el delantero nacido en 1995 y candidato al Golden Boy la mandó fuera en una acción que seguramente pasará a formar parte de la memoria colectiva cual gol de Abreu. “¿Te acuerdas de que pudimos marcar el 2-0 contra el Chelsea?”.

Maribor Afición Edu Ferrer Alcover

“¿Recuerdas el gol que falló Luka Zahovic contra el Chelsea?”

Pero, de forma indirecta, el propio Luka Zahovic fue protagonista en la acción del gol del empate. Simundza decidió que tocaba sustituirlo, pese a que el Chelsea gozaba de un córner a favor. Entró Mendy, que tuvo que correr para llegar a tiempo a ayudar a su área. No obstante, el Maribor no despejó el córner y el balón le cayó a Matic, que empató el partido. Con el 1-1 fue cuando empezó el recital de Jasmin Handanovic, primo de Samir, que parece mejor que el guardameta del Inter si sólo lo has visto jugar este partido. Irregular como pocos y más inseguro en el juego aéreo que Mignolet a pata coja, detuvo todo lo que le llegó en el tramo final. Le negó el gol de la victoria a Eden Hazard cuando el belga se quedó solo ante la portería y repitió poco después desviando a córner un tiro lejano de Diego Costa. Y si no, era el asistente quien anulaba un gol al Chelsea, que se volcó en los últimos compases. Pero lo mejor llegó en el minuto 86, cuando Hazard se sacó de la manga un regate diabólico y Viler no tuvo otra opción que derribar al “10” dentro del área. Penalty. Lo iba a tirar el belga. “Yo me lo guiso, yo me lo como y me convierto en el héroe del partido después de haber mareado a los rivales una y otra vez”, debió pensar Hazard. Pero al guiso se le pasó el tiempo de cocción y le salió rana al Chelsea, pues Eden disparó fatal. Handanovic detuvo su lanzamiento para convertirse en el héroe del que seguramente será considerado el mejor resultado del Maribor en competición continental. Han empatado ante un campeón de Europa. Han empatado contra José Mourinho. Ibraimi, cuando se vaya de vacaciones a Croacia -donde veranean casi todos aquellos que residen en Eslovenia-, podrá presumir de que jugó la Champions. Y redondearlo con que le marcó un gol al Chelsea. Otra cosa es que turistas, recepcionistas y camareros se lo crean, porque es posible que a partir de hoy no lo vuelvan a ver en la televisión.

Maribor Edu Ferrer Alcover

Fotografías: Eduardo Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

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