De Másters y frustraciones

Será un partido especial para Ter Stegen. Foto: Focus Images Ltd.

Comentábamos en la previa que el partido del BayArena se presentaba como una especie de prueba para ambos conjuntos. Transcurridas unas horas después del pitido final, la sensación sigue siendo la de ‘Beh’. Sí, porque ni uno ni otro conjunto consiguieron lo que a priori se habían marcado como objetivo pero tampoco hay que negarles ciertas fases de notable empeño. Pese a ello, la verdad es que los dos equipos se quedan como estaban: el Barça gestionó de manera administrativa un empate sin ningún disgusto, que le sirvió para seguir dando minutos a Leo Messi y para que Ter Stegen volviera a coger confianza exhibiendo un buen catálogo de paradas; pero ninguno de los jóvenes dejó un poso de detalles lo suficientemente importante como para justificar un paso adelante ni tampoco los suplentes hicieron algo como para plantearse su salida habitual del banquillo. En el Bayer 04 más de lo mismo, Roger Schmidt no puede quejarse que los suyos no le pusieran empeño a la tarea de ganar, pero en muchas fases acabaron por tirar más de ansia que no de juego. Además, la impetuosa actuación de hombres como Javier ‘Chicharito’ Hernández o de Hakan Çalhanoglu se encontró casi siempre con las manoplas del portero azulgrana, provocando una frustración final al conocerse que, con un gol más, habrían pasado a Octavos de Final debido al empate sin goles en Roma.

El ansia contra la prueba

Las alineaciones de uno y otro conjunto eran una buena muestra de lo que ya se había advertido en las horas anteriores al partido: el Bayer 04 Leverkusen iba con todo mientras que el Barcelona le daba una oportunidad a los jóvenes para ‘hacer un Máster en ESADE’ en palabras de Luis Enrique Martínez. Y también como era de esperar, el conjunto local salió mucho más intenso al choque, intentando imponerse en cada balón dividido para apabullar al rival. No obstante, daba la sensación que esta presión nacía más del deseo que de una aplicación milimétrica de los conceptos tácticos. Esto provocó que el partido se convirtiera en una especie de ida y vuelta en la que el Barça no gozaba de una posesión cómoda pero tampoco se sentía agobiado. La exuberancia de los alemanes era imperfecta y de una de esas brechas sacó Ivan Rakitic un pase genial para Leo Messi que el argentino definió con una excelente finta ante Leno. El argentino, por cierto, dejó en la primera parte algunos detalles esperanzadores para la parroquia azulgrana que hicieron pensar en el regreso del mejor Leo más pronto que tarde. En la segunda ni se le vio, como al resto del equipo.

Bellarabi Bayer Leverkusen - Focus
Karim Bellarabi fue uno de los hombres más activos de su equipo, pero como le pasó al resto de sus compañeros el deseo pudo con la precisión. Foto: Focus Images Ltd.

Tanto para lo bueno como para lo malo, el deseo del BayArena era mucho mayor y a base de fe, el ‘Chicharito’ se encontró con un balón suelto que fusiló a la escuadra. En 23 minutos ya se habían visto todos los goles que habría en la noche de Leverkusen. A partir de ahí y hasta el final de la primera parte, el guión fue más o menos el mismo. El Bayer 04 atacaba a base de oleadas conducidas por Kampl, Bellarabi o Çalhanoglu pero pecaba de exceso de precipitación. Mientras, por el bando azulgrana, la conexión Messi-Rakitic generaba los pocos frutos más o menos comestibles de la noche junto a algún detalle de Sergi Samper y del debutante en Champions League, Wilfrid Kaptoum. Mención aparte merecen Sandro Ramírez y Munir El Haddadi que ayer probablemente gozaron de la última oportunidad antes de la incorporación de los dos fichajes de verano y quién sabe si de un tercero. A ambos se les vio precipitados, imprecisos y totalmente faltos de confianza para realizar con éxito no ya grandes maniobras si no gestos que se dan por supuestos en un atacante del FC Barcelona.

En la segunda parte el guión se exageró con los mismos ingredientes. Los de Roger Schmidt salieron con el mismo empeño pero seguían sin la precisión ni la clarividencia necesaria. Sin embargo, la pasividad azulgrana hizo que a los alemanes les bastara con las ganas para dominar de cabo a rabo los segundos 45 minutos del encuentro. El pasto del BayArena se inclinó unos buenos grados hacia la portería de Ter Stegen, pero el portero alemán se creció para el hastío y la desesperación de sus compatriotas. Al final los pupilos de Schmidt se quedaron desquiciados, conscientes de que se habían quedado a unos centímetros de la segunda plaza. Prueba del estado de nervios fue la discusión que casi llega a las manos entre Karim Bellarabi y el ‘Chicharito’ Hernández; ambos hicieron un partido admirable, a corazón abierto, pero les faltó un poco de pausa para convertir la rabia en abrazos. El Bayer 04 Leverkusen nadó con el alma para morir en la orilla. El Barça pasó con un 5 raspado el examen parcial de su Máster, a algunos les quedan ya pocas reválidas.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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