Demasiado difícil

Bernardo Silva

El Monaco estará este jueves en el sorteo de la fase de grupos de la Champions League 2016/2017. Logró su billete tras vencer al Villarreal en una eliminatoria que llegó prácticamente resuelta de la ida, pues en ningún momento de los 90 minutos disputados en tierras monegascas existió la sensación de que pudiera haber un giro de guión. La impresión es que, dadas las particulares circunstancias del submarino amarillo (la dramática lista de bajas en los puestos ofensivos), solo podía competirle a un conjunto tan sólido como el de Jardim si jugaba a no conceder, a buscar encuentros largos, parejos y disputados en los que algún detalle se pudiera decidir a su favor. Mas los dos errores cometidos en El Madrigal le obligaban a prácticamente un imposible: marcarle dos goles a un equipo tácticamente impecable con casi toda su pólvora ofensiva fuera de combate. El Villlarreal CF no tenía hoy armas para lo que le exigía el contexto y aquello quedó refrendado en el Estadio Luis II. Sólo pudo firmar su sentencia.

Pues Jardim sabía que el conjunto de Fran Escribá sólo podía atacar a través de su asociativo juego interior y lo bloqueó a consciencia. La expeditiva estructura monegasca, liderada por la dominante pareja Fabinho – Bakayoko en el medio, anuló todos los apoyos de la pareja de delanteros Pato – Borré y cortocircuitó así su sistema ofensivo: el submarino amarillo no contaba con armas para hacer otra cosa. A excepción de Samu Castillejo, no disponía de desequilibrio por bandas y ni Borré ni Pato son atacantes que dominen el juego directo. Su única vía hacia el gol era buscar dinámicas combinaciones de pases que abran huecos en el bloque rival, pero la agresividad del conjunto monegasco no permitió que eso ocurriera.

El Mónaco fue un bloque inexpugnable. Foto: Focus Images Ltd
El Mónaco fue un bloque inexpugnable. Foto: Focus Images Ltd

El submarino amarillo sólo pudo llamar a la puerta de Subasic a través de los errores rivales, pero entonces se vio que ni siquiera por esas tenía resolución para aprovecharlos. Un flagrante error en salida del Monaco permitió que Bruno Soriano encontrara absolutamente solo a Santos Borré, pero la fallida definición del colombiano, bastante inocente durante toda la eliminatoria, dejó claro que iba a ser una noche frustrante. Más participativo estuvo Alexandre Pato, demasiado solo arriba y sin físico como para ser autosuficiente, pero cuyos detalles de calidad siguen invitando a la ilusión.

El hombre de la eliminatoria fue sin lugar a dudas Bernardo Silva, un futbolista de un talento inmenso. Cada participación del liviano mediapunta portugués era una dolorosa tortura para el conjunto amarillo, que veía como con su exquisita calidad bajaba el ritmo del partido y llevaba el balón a zonas peligrosas. Si en la ida brilló por su resolución y su capacidad de crear ocasiones, esta vez ejerció un rol distinto pero igualmente útil: el de contemporizar, superar las intensas presiones castellonenses y espaciar sus ataques. Bernardo Silva merece una plaza en la máxima competición continental de clubes. Y, la verdad sea dicha, el equipo que ha logrado construir Jardim también.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

Muy buen artículo, Bernardo Silva me parece un crack, no me extrañaría que cambie de aires antes del cierre de mercado.
¿Tenéis pensado hacer algún artículo del Celtic? Me parece muy interesante la nueva idea que esta dando Brendan Rodgers.

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