Difuminaron el atrevimiento holandés

Kevin-Prince Boateng, autor de dos tantos (Foto: Sara Zizza)

El 4-1 puede parecer un resultado demasiado contundente para lo que ha sido la eliminatoria entre Milan y PSV Eindhoven. Quizás lo sea, aunque al fin y al cabo ha habido una gran diferencia entre ambos equipos. En solidez y madurez de sus bloques, básicamente. No obstante, el PSV es un equipo muy joven, lleno de futbolistas inexpertos que deben aprender muchísimo. Pero hoy el Milan los superó con claridad a pesar del riesgo que entrañaba el empate a uno del encuentro de Eindhoven.

El conjunto italiano fue muy superior al PSV pese a que Abbiati tuviera que intervenir en cuatro ocasiones muy claras, por paradójico que suene. Básicamente porque el Milan necesitaba muy poco para generar peligro. Si bien es cierto que Matavz pudo anotar el 0-1 en los primeros minutos, Montolivo y El Shaarawy perdonaron el 2-0 antes del descanso. Al Milan le bastaba con unos pocos pases para superar la primera presión rival y plantearse en el área de Zoet. Con tres o cuatro toques, que tampoco debían ser muy rápidos, encontraba un latifundio a la espalda de Maher y Wijnaldum. De hecho, Wijnaldum se pasó la primera mitad persiguiendo a Muntari en lo que prácticamente era un marcaje individual, por lo que a menudo se olvidaba de todo lo demás que ocurría sobre le terreno de juego. En ocasiones, el capitán de los de Eindhoven perdía el balón y se desentendía del repliegue defensivo, para la desesperación de Park Ji-Sung, que se pasó una hora corriendo para tapar agujeros. Igual que Schaars, que tenía que cubrir demasiados metros a la espalda de Maher y Wijnaldum, donde todos los milanistas recibían el balón con una facilidad pasmosa. Así llegó el 1-0, de hecho, justo después de la primera ocasión clara del equipo visitante. Boateng recogió el balón cerca del área y disparó antes de que lo encimaran.

Kevin-Prince Boateng, autor de dos tantos (Foto: Sara Zizza)
Kevin-Prince Boateng, autor de dos tantos (Foto: Sara Zizza)

En ataque, poca continuidad de un PSV lento y espeso. Sólo inquietó de verdad en los diez primeros minutos de la segunda mitad, hasta que Balotelli anotó el 2-0 en un córner. Las únicas amenazas del equipo de Phillip Cocu para levantar ese marcador fueron los centros laterales y los disparos lejanos. Las cuatro intervenciones providenciales de Abbiati llegaron en jugadas así: un cabezazo de Matavz, un misil desde fuera del área de Maher, un remate de Wijnaldum en el área pequeña después de que Mexès y De Sciglio se tragaran un centro desde la izquierda y un disparo de Schaars desde el pico del área. Cuatro intervenciones de mérito que resumen lo que fue el PSV, cuyas limitaciones ofensivas se acentuaron en la segunda mitad, cuando el Milan se replegó en la frontal del área con 2-0 y cedió completamente el balón a su rival, consciente de que apenas le inquietaba. Sin Bakkali, lesionado, todo era más previsible.

Más tarde llegó el tercer gol, que tampoco tuvo ninguna incidencia en el encuentro, más allá de ampliar el resultado global de la eliminatoria hasta un contundente 4-1. No obstante, el último tanto nació en una magnífica acción de Balotelli, cuya eliminatoria, en su globalidad, ha sido notable. El “45” milanista ha sabido sacar el máximo rendimiento de los defectos de la defensa rival. Nadie podía con él cuando recibía de espaldas, y, además, buscó caer constantemente por el lado de Rekik, el central más inexperto del PSV Eindhoven y el que menos cómodo se encuentra lejos de área. Su aportación al equipo fue importante, que es lo que hay que exigirle a un futbolista de su calidad, y esta noche anotó un tanto cuando peor lo pasaba su equipo. Veremos si es tan decisivo en la fase de grupos.

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