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Messi - Neymar Barcelona - Focus

Una vez abrió la lata, el Barcelona arrolló a la Roma y jamás concedió ninguna opción al conjunto italiano. Los de Luis Enrique dominaron desde el primer minuto el partido en el que Messi regresaba a un once titular y lo celebraron a lo grande, con otra goleada contundente ante un rival que al fin y al cabo está a una única victoria (ante el BATE en casa) de alcanzar los octavos de final. Pero lo mejor del triunfo azulgrana no fue el amplio resultado (6-1), sino la sensación de control absoluto, el ritmo y precisión vertiginosa a la que combinó su tridente en la frontal del área rival y la ambición que mueve a los jugadores a buscar continuamente el siguiente gol. A estas alturas de temporada, los blaugrana nunca tienen suficiente.

La media hora inicial se edificó sobre un dominio futbolístico evidente que luego se convirtió en una abrumadora superioridad en el plano psicológico. La Roma no salió a presionar muy arriba al Barcelona, pero matizó su dibujo en un inicio ubicando a Pjanic en la media punta para estorbar a Busquets en salida y adelantó mucho la defensa. El equipo capitalino no mordía a los centrales del Barcelona para ensuciar sus primeros pases, sino que esperaba en campo propio, cerca de la línea divisoria. Pero siempre con las líneas muy juntas. La Roma quiso minimizar los espacios entre centro del campo y zaga para que nadie recibiera en esa zona y lo que explotó el Barcelona fue el latifundio que había entre la línea defensiva y Szczesny. Así, el equipo culé alternó posesiones más o menos pacientes con múltiples envíos diagonales hacia los extremos y pases en profundidad para las rupturas de Messi, Suárez, Neymar o Rakitic. Alguien empezaba a correr y uno de los pasadores le hacía llegar la pelota en ventaja. A pesar de la gran cantidad de balones largos, los italianos tampoco lograron conservar el esférico una vez lo recuperaban como consecuencia del notable trabajo defensivo del Barça en la presión. Solo se acercaron en una ocasión, a la salida de un córner, antes de que los locales mojaran.

    Messi regresó al once titular después de su lesión. Foto: Focus Images Ltd.
Messi regresó al once titular después de su lesión. Foto: Focus Images Ltd.

Busquets amenazó con tres envíos profundos que rompieron la zaga romana, pero fue Neymar quien conectó con Alves para abrir el marcador, con el sello final de Suárez. Poco después se juntó el tridente azulgrana por el carril central y el delantero uruguayo asistió a Messi con un brutal toque elevado de primeras que habilitó al crack argentino para que pusiera el 2-0 antes de los 20′. Con el choque encarrilado y ante un rival incapaz de templar el juego con una posesión larga porque jamás podía construir una cadena de pases mínimamente duradera, el Barcelona se gustó y maravilló de nuevo al Camp Nou con un enorme despliegue de fútbol. El tridente se asoció sin cesar, Rakitic y Sergi Roberto se sumaron con apariciones por sorpresa y los laterales se incorporaron por fuera constantemente buscando la espalda de la zaga romana mientras Busquets barría el centro del campo. La confianza de la Roma fue menguando a medida que avanzaba el cronómetro y Suárez la remató de volea antes del descanso.

Suárez marcó dos goles en la primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.
Suárez marcó dos goles en la primera mitad. Foto: Focus Images Ltd.

El segundo tiempo permitió al Barcelona dar descanso a Busquets, dejar que Samper disfrutara de 45 minutos de Champions y dosificar a Piqué y un Sergi Roberto que se marchó antes de tiempo por un pequeño golpe. Se convirtió el segundo acto en una exhibición de jugadas imposibles cerca del área rival, en combinaciones a pocos toques donde apenas caben unos pocos cuerpos, en la sublimación del fútbol asociativo ejecutado a alta velocidad con el fin de encontrar la portería contraria. El marco de Szczesny era lo único que pasaba por la cabeza de los atacantes azulgranas, que golpearon con los tantos de Piqué, Messi y Adriano, que completó la goleada al fusilar al guardameta polaco después de que este detuviera un penalty a Neymar, que se marchó del Camp Nou sin su gol. En el área propia, Vermaelen cometió otro penal sobre Dzeko que Ter Stegen detuvo, si bien el delantero bosnio se quitó la espina de su error anotando el tanto del honor en el tiempo de descuento. No compitió en ningún momento la Roma, lo que preocupará a Rudi Garcia, pero cuando el Barça despliega su mejor juego resulta complicado mantener la compostura durante 90 minutos. “Son tres niños”, me comentó el otro día uno de mis mejores amigos en referencia al tridente azulgrana. “Mantendrán este nivel mientras se sigan divirtiendo”, me aseguró. De momento, esto es lo que transmite el Barcelona a mes de noviembre de 2015. Complicidad y diversión. Mucha diversión.

Samper jugó toda la segunda mitad.
Samper jugó toda la segunda mitad. Foto: T.Martínez/MarcadorInt (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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