El Atleti juega con fuego

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El sufrimiento del Atlético de Madrid para tumbar al PSV Eindhoven fue poco menos que agotador y ciertamente inesperado. Ninguna quiniela incluía la opción de que el Atleti acumulase 210 minutos de fútbol sin batir la portería de Jeroen Zoet. La resistencia del PSV dio lugar a la actuación más seria y competitiva que se recuerda de un conjunto holandés en la última década, quizás desde aquel PSV que disputó unas semifinales de Champions en el año 2005 a las órdenes de Guus Hiddink.

Cocu gana en la pizarra

Philipp Cocu ha trabajado durante mucho tiempo con un esquema, el 4-3-3, un dibujo táctico del que pocas veces ha prescindido. Lo hizo, por ejemplo, a principios del mes de febrero en una visita al Utrecht, en la que empleó tres centrales, a Santiago Arias como carrilero derecho y a Florian Jozefzoon como carrilero izquierdo. Era el único ejemplo reciente de algo similar a lo que Cocu plantó en el Vicente Calderón. La apuesta por los tres centrales sorprendió a los propios jugadores del PSV, que se amoldaron al nuevo plan de su entrenador. Y el desarrollo del primer tiempo confirmó la sospecha: el 5-3-2 holandés sorprendió también a los integrantes del Atlético de Madrid. A su entrenador, que había preparado el encuentro en función de una pizarra en la que el PSV defendiese con un elemento menos, y a unos jugadores que no supieron cómo desarmar el poblado entramado defensivo del rival.

El Atleti, con temor a encajar y a que se repetiese el desenlace de la eliminatoria copera frente al Celta, midió cada uno de los riesgos que asumió, lo que llevó a los rojiblancos a jugar con mucha cautela. Diego Pablo Simeone había elegido un 4-4-2 que recordaba inevitablemente al once que tan bien compitió semanas atrás en el Camp Nou frente al Barcelona durante la media hora inicial, es decir, con Yannick Ferreira-Carrasco y con Antoine Griezmann en la punta del ataque. El buen posicionamiento del PSV y su habilidad para cerrar los espacios con Bruma, Isimat-Mirin y Moreno evitó que Carrasco o Griezmann pudiesen correr como a ellos les gustaría. Tardó el Cholo en asumir que Carrasco no tendría autopistas por las que conducir la pelota verticalmente, por lo que tendría que acabar cayendo a su zona favorita, la banda izquierda, desde la recta final del primer tiempo.

Sin espacios para correr y con una alarmante imprecisión en el juego elaborado, Simeone recurrió pronto a la figura de un ‘9’ clásico. La entrada de Fernando Torres dio lugar a los mejores minutos del Atleti en el partido, aunque pronto surgieron los nervios, la incertidumbre creciente sobre el marcador y la inestabilidad de un equipo que no parecía tener su día. Con el paso de los minutos, el Atlético sumaba a su dificultad para finalizar jugadas en el área de Zoet una peligrosa tendencia a perder balones en la zona medular. El PSV, que hizo gala durante 120 minutos de una frialdad asombrosa, disfrutó en un par de lances de auténticos latifundios en la zona central, poblada con una pieza menos desde la salida de Augusto Fernández. Fue necesario que Jan Oblak firmase una parada excepcional para enviar al palo un remate de Jurgen Locadia que amenazó con finiquitar la temporada europea de los rojiblancos.

Entendiendo que la eliminatoria estaba empatada, no perdida, Simeone quiso priorizar la estabilidad defensiva cuando recurrió a Matías Kranevitter para reemplazar a Carrasco. Podía haber mirado en el banquillo a Ángel Correa o a Luciano Vietto, pero la principal preocupación del Cholo a esas alturas del choque se había convertido ya la de no encajar ningún gol antes que la generación de ocasiones de su equipo. “Decidí pasar de un 4-3-3 para ganar a un 4-4-2 cuando vi que no había manera de entrar en su área”, admitió el técnico argentino en su posterior rueda de prensa.

Simeone: “El rival jugó con un 5-3-2, con ocho tipos defendiendo en la puerta del área. Los empates a cero no son fáciles, te dan la sensación de mucha ansia. En la primera parte el partido estaba acelerado, ansioso, impreciso y eso no nos generó la posibilidad de juego que nos imaginábamos. El partido estaba para que el que se equivocaba perdía. Fue un encuentro de copa muy pensado y muy ajedrecista y por eso puse a Kranevitter y aseguré lo que había que asegurar. Entiendo por lo que me están diciendo que si hubiéramos perdido la responsabilidad hubiera sido totalmente mía por haber jugado de la manera que decidí.”

Una vez que el Atlético de Madrid volvió a actuar con cuatro centrocampistas puros, el juego se calmó. Con Kranevitter, Gabi, Koke y Saúl en la línea medular, disminuyó el ritmo, el PSV dejó de contar con espacios en la mitad de la cancha y, al mismo tiempo, el Atleti perdió frescura, si es que en algún momento la tuvo, para atacar. Poco o nada ocurrió en la prórroga, al menos en las porterías de Oblak y Zoet, que gozaron de tiempo de preparación para lo que venía: la tanda de penaltis. 35 segundos pasaron desde que Luciano Narsingh estrelló su lanzamiento en el larguero hasta que Juanfran acabó con la tensión, el sufrimiento y la espera de los suyos. Igual que hace un año, en este mismo estadio y en esta misma eliminatoria, el Atlético de Madrid vivió en el alambre, esta vez porque jugó con fuego ante un equipo inferior línea por línea pero que compitió y ejecutó su plan a partir del certero 5-3-2 de Cocu, convertido incluso en un 5-4-1 sin balón.

Si alguna conclusión deja esta eliminatoria es que el Atleti tendrá que elevar sus prestaciones ofensivas si desea seguir avanzando en la competición, especialmente si su próximo rival no se llama ni Wolfsburgo ni Benfica. También parece inevitable pensar que el conjunto rojiblanco no se encontrará muchos equipos tan precavidos defensivamente y que le entreguen la iniciativa como el PSV. Por sus características y su forma de defender, hay voces en el Atlético que prefieren al Manchester City.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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1 comments

De los 6 ‘grandes’ (Barça, Madrid, Atlético, PSG, Juve y Bayern), yo creo que el Atlético es el equipo menos ‘sensible’ al rival. Es decir, que si al PSG (por ejemplo) le toca el Benfica o el Wolsfburgo, van a ser muy favoritos; y si le toca el Barça, lo va a tener casi imposible. Sin embargo, del Atlético te puedes esperar que se caiga ante esos dos equipos ‘atractivos en el sorteo’, pero a la vez parece el equipo más preparado para ofrecerle batalla al Barça.

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