El Chelsea hace sus deberes

Willian of Chelsea during the Barclays Premier League match at St. James's Park, Newcastle
Picture by Simon Moore/Focus Images Ltd 07807 671782
26/09/2015

Sin demasiados problemas, a pesar del mal estado del terreno de juego -lo que provocó la lesión de John Terry-, el Chelsea venció en Israel (0-4) con el mismo resultado que habían cosechado en el partido de ida (4-0) y va a llegar a la última jornada de la Champions League en una situación que habrían firmado hace un mes: si ganan al Oporto, serán primeros de grupo; si empatan, están clasificados; si pierden, eso sí, sólo pasarán a los octavos de final si el Dinamo Kiev pierde o empata ante el Maccabi Tel Aviv, un equipo que en esta edición cuenta sus cinco partidos por derrotas. A pesar de haber titubeado en la fase de grupos, el conjunto de Mourinho ha arreglado el duro contratiempo que sufrió en Portugal contra el Oporto y ahora, tras el triunfo del Dinamo Kiev ante los de Lopetegui, tienen a su favor el factor de jugar en Stamford Bridge con el añadido de que les vale el empate. Se puede decir que el Chelsea ha sabido manejar la presión, porque entre medias del doble duelo ante el Dinamo Kiev se dudó, y mucho, sobre si lograrían clasificarse. Mourinho salió aquel día a rueda de prensa con tranquilidad, afirmando que no tenía ninguna duda de que superarían el grupo y que, con un poco de suerte, incluso serían primeros.

Grupo G
1. Chelsea – 10 puntos
2. Oporto – 10 puntos
3. Dinamo Kiev – 8 puntos
4. Maccabi Tel Aviv – 0 puntos

Lo que sucedió sobre el Sammy Ofer Stadium fue una especie de repetición de lo que se vio en septiembre en Londres, ya que el Chelsea se mostró superior a su rival, tuvo el balón durante mucho más tiempo y dominó con claridad la mayor parte del partido (un total de 21 remates, 10 de ellos a puerta). Ayudó a ello la expulsión antes del descanso de Ben Haim, ex del Chelsea, por una falta sobre Diego Costa, que dejó a los de Jokanovic con uno menos durante todo el segundo tiempo, cuando llegaron tres de los goles visitantes. El primero, de Cahill, nació en un rechace de un córner que él mismo había provocado. Mourinho sacó un once de plenas garantías con la única “rareza” de Baba Rahman en el lateral izquierdo, dejando a Azpilicueta por la derecha. Con Pedro en el banquillo, Hazard partió desde la izquierda -bastante activo, pero le sigue faltando el gol y su aportación defensiva dejó que desear en algún momento, con Baba sobreexpuesto en el carril zurdo-, Willian hizo lo propio desde la derecha y Oscar, mediapunta, ayudó en la creación a Cesc Fàbregas junto a Matic. En otras palabras, no jugaron de inicio ni Kenedy, ni Zouma, ni Ivanovic, ni Pedro, con respecto a la alineación que venció el sábado al Norwich. Sólo durante unos instantes del segundo tiempo, al volver de vestuarios, el Maccabi Tel Aviv dio avisos a Begovic, que incluso tuvo que actuar de forma brillante en una ocasión. Al Chelsea le costó cerrar el choque, se durmió durante varios instantes hasta que llegó el momento decisivo: la clásica falta de Willian. Se puso a sí mismo el balón en la frontal, ya que provocó la falta, y pasó lo que pasa todas las veces que chuta desde una distancia similar. Marca gol. El sexto igual de la temporada. Ahí se acabó lo que se daba, aunque luego Oscar y Zouma pusieron el punto y final en el marcador.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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