El eterno cuarto se cita con la Champions

Konoplyanka - Dnipro - Focus

El Dnipro Dnipropetrovsk, al que llamábamos ‘el Dnipro de Juande Ramos’ para no tener que decir el nombre de esa ciudad impronunciable, ya no es del manchego, pero está en la Champions League gracias a él. Tras dos años iniciales de plantilla descompensada, malos resultados, críticas feroces de la prensa y disputas con el director deportivo, el equipo de Juande empezó a levantar el vuelo en la 2012-13 y cumplió con su leitmotiv en la 2013-14. El manchego, ante las críticas y los reproches, repitió una y mil veces que el proyecto que él lideraba tenía una duración de cuatro años y que al término de ese periodo, el Dnipro debía ser capaz de pelear por la Liga. Todo un reto para un club acostumbrado a ser el cuarto del país (ha ocupado esa posición en 11 de 23 ligas ucranianas). Pero Ramos cumplió con su palabra: en su último curso en Dnipropetrovsk disputó el campeonato hasta el final con el Shakhtar, al que llegó a ganarle los dos partidos de Liga. La segunda plaza le otorgó al Dnipro el billete a una competición que no pisaba desde 1990, aún en época soviética. Aun así, Juande y su familia prefirieron no seguir en Ucrania y el manchego se fue tras expirar su contrato. Sin hacer ruido. Sin molestar.

Tottenham Hotspur v Dnipro Dnipropetrovsk UEFA Europa League

Juande Ramos ya no es el entrenador del Dnipro. Foto: Focus Images Ltd

La fórmula del éxito

Con Juande Ramos se vio a un Dnipro contragolpeador, eficaz y en el que se priorizaba el trabajo defensivo y sin balón. El año pasado, la defensa se hizo fuerte y fue el tercer equipo menos goleado de la Liga ucraniana. En esto tuvo mucho que ver la seguridad que otorga Denis Boyko, uno de los porteros más fiables de Ucrania y que desde esta temporada es propiedad del Dnipro (era del Dinamo de Kiev). En la línea defensiva hay que destacar a Artem Fedetskiy, un lateral derecho profundo que ha mejorado en defensa en las últimas temporadas. Fedetskiy ocupó un puesto que, todo sea dicho, fue propiedad casi exclusiva de Vitaliy Mandzyuk durante la primera vuelta. Mandzyuk es un defensor fiable, que se maneja con ambas piernas y que puede ocupar todas las posiciones de la zaga. No hay que olvidar a la pareja Mazuch-Cheberyachko, muy sólida formando en el eje de la zaga. El lateral izquierdo lo ocupaba Ivan Strinic, buen defensor y mejor centrador.

En el medio campo, Rotan y Kankava solían formar el doble pivote de Juande. El ucraniano siempre hizo gala de un maravilloso golpeo de balón con las dos piernas y era el líder del equipo sobre el césped, mientras que el georgiano, recordado por salvarle la vida a Oleg Gusev en el último Dnipro-Dinamo de Liga, es un centrocampista no demasiado ágil, que arriesga poco en sus pases y que tiene cierta capacidad para acercarse al área contraria a pesar de ser un jugador de bastante oficio. El frente de ataque de la pasada temporada tenía diferentes alternativas, aunque en las teóricas bandas solían actuar Matheus y Konoplyanka, en la mediapunta Giuliano y como nueve Seleznyov.

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Los 11 habituales del Dnipro 13-14

En la derecha, Matheus no ocupaba la banda, sino que aparecía por el centro para llegar al área y hacer lo que mejor sabe: anotar goles aprovechando su oportunismo (fue el máximo goleador del Dnipro en Liga con 13 dianas, empatado con Seleznyov). Por el otro lado, Konoplyanka, la estrella del equipo. El ’10’ del Dnipro es capaz de crearse sus propias jugadas, y una de sus favoritas es partir desde la izquierda para encarar y disparar. Su gran golpeo de balón con la pierna derecha es muy temido por los porteros rivales y le vale para disparar las faltas aunque compartiera equipo con un maestro como Ruslan Rotan. Por detrás del delantero actuaba Giuliano, que en los dos últimos años adquirió la confianza necesaria para desarrollar su juego. El nuevo jugador de Grêmio, con su inteligencia para llegar a posiciones de remate y sus buenos desmarques, anotó 6 goles la pasada temporada y 9 en la anterior. En la mediapunta también sumó bastantes minutos Bruno Gama, jugador atrevido, encarador y con la portería siempre en la cabeza. La delantera era de Seleznyov y Zozulya, dos perfiles opuestos. Seleznyov es un nueve puro, uno de los mejores goleadores de Ucrania. En la 2011/12 fue el máximo anotador de la Liga con 14 goles, anotándolos en tan solo 1170 minutos (1 tanto por cada 83 minutos) y 13 partidos (de 30) como titular. Imán de goles, caza todo lo que cae dentro del área. Tiene buen remate de cabeza, se revuelve como nadie dentro del área y es todo un abrelatas: el año pasado marcó hasta en siete ocasiones el primer gol de su equipo. Zozulya es, en cambio, un nueve de mucha movilidad. Rápido, combinativo, de frecuentes caídas a bandas y muy activo en la presión. La pasada temporada completó su aportación con 7 goles.

Un perro viejo para el banquillo

63 años, 30 en los banquillos, 9 como técnico del Metalist Kharkiv y 571 partidos dirigidos en la Liga ucraniana (récord). Myron Markevich, ese hombre al que, hasta hace nada, se confundía con el Metalist, se convirtió en mayo en el nuevo técnico del Dnipro Dnipropetrovsk. En el curso 2012-13, su octavo en el Metalist, Markevich obtuvo el gran premio que coronó su maravilloso trabajo en Kharkiv: metió al equipo en Champions tras haberlo hecho subcampeón de Liga. Los del este de Ucrania tuvieron la oportunidad de disputar la Ronda 3 de la Liga de Campeones, en la que eliminaron claramente al PAOK (0-2 en Salónica, 1-1 en Kharkiv). Pero pocos días después del sorteo del playoff, que emparejó a los ucranianos con el Schalke 04, la UEFA descalificó al Metalist por haber amañado un partido en 2008 frente al Karpaty Lviv, el equipo del óblast (provincia) natal de Markevich. Al igual que Juande Ramos, Myron Markevich no pudo disfrutar del premio que su longevo proyecto consiguió, a pesar de que las razones sean completamente distintas.

Unos meses más tarde, llegó el Maidan, y con él los problemas en el club de Kharkiv. El 19 de febrero, según notificó el gobierno ucraniano, se produjo la fuga de Sergei Kurchenko, propietario del Metalist (y del conglomerado de empresas Gaz Ukraina, con un volumen de negocio de 10.000 millones de euros al año y el control del 19% del mercado ucraniano de gas licuado), al haber sido relacionado con una trama de corrupción que afectaba directamente a Viktor Yanukovich, el ex presidente ucraniano. El día 24 de febrero, y aduciendo varios meses de impagos, Markevich dimitía como técnico del Metalist.

Markevich, tras su marcha: “El club se está desmoronando ante nuestros ojos, no quiero ser testigo de esto. No tengo otra opción que marcharme”

En dos meses y gracias a la marcha de Juande del Dnipro, Markevich encontró nuevo destino. Nada más asumir el cargo, el nuevo entrenador de los de Dnipropetrovsk dejó claro que no tenía intención de tocar la columna vertebral del equipo. Pero ese objetivo se ha visto frustrado por la incertidumbre en torno a Ruslan Rotan. El centrocampista terminó contrato el pasado 30 de junio y, tras unas negociaciones infructuosas para renovarlo, quedó libre. Rotan viajó a Italia, donde el Rubin Kazán estaba realizando su stage de pretemporada. El interés del Rubin viene desde el mercado de invierno y Rotan habló con Rinat Bilyaletdinov, entrenador del combinado tártaro. Según explicó posteriormente Bilyaletdinov a la prensa, conversó con el ex capitán del Dnipro y se quedó prendado de él, pero este le comunicó que no iría al Rubin. En las últimas horas se está publicando en medios ucranianos que Rotan podría fichar de nuevo por el Dnipro, así que Markevich recuperaría para la causa a la piedra angular del equipo de Juande.

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El futuro de Rotan, una de las incógnitas del nuevo Dnipro. Foto: Focus Images Ltd

En cuanto a Konoplyanka, desde el Dnipro se ha transmitido el expreso deseo de que continúe en el club. Pero la amenaza de los clubes de Europa occidental es permanente. El último interesado es el West Ham United, que ofreció 12 millones de euros por la estrella del Dnipro y la selección ucraniana. El club rechazó la oferta. Los hammers también andaban detrás del lateral izquierdo Ivan Strinic, pero club y jugador no alcanzaron un acuerdo económico y parece que el croata, al menos de momento, no recalará en Upton Park. Quien sí se ha ido es Giuliano, mediapunta titular con Juande, rumbo a Grêmio. Sin duda, una pérdida importante para el Dnipro dado su buen rendimiento en las últimas dos temporadas.

El Dnipro de Markevich aún es una incógnita

A su llegada, Myron Markevich también declaró que intentaría introducir mejoras en el juego del equipo, al que calificaba como “más rápido que el fútbol del Metalist, un equipo que pretende controlar un poco más el balón que el Dnipro”. Con Markevich en el banco vimos a un Metalist muy ofensivo, con la verticalidad por bandera. El equipo de la segunda vuelta de la 12-13, quizá el mejor que se ha visto en mucho tiempo en Kharkiv, era un un torrente ofensivo continuo. Lo era especialmente por bandas: por la izquierda se juntaban las subidas constantes desde el lateral de Márcio Azevedo y las internadas a cuchillo de Sosa. En la derecha, con un lateral más conservador como Villagra, era Marlos quien ponía la electricidad. Devic, que marcó en todos los partidos grandes de la segunda vuelta, y Cleiton Xavier, al que se le caían los goles y las asistencias, terminaron aquella temporada a un nivel sublime. Markevich se resguardó con un doble pivote formado por Edmar y Krasnoperov, en el que este tenía el necesario papel de machaca, rol poco habitual en los equipos exsoviéticos. Atrás, Gueye y Berezovchuk jugaban como centrales. Ambos tenían un perfil eminentemente físico. La portería era del veteranísimo Goryainov, uno de los elementos más débiles de aquel equipo.

El debut en partido oficial de Markevich con el Dnipro se produjo el pasado viernes, en el compromiso de la primera jornada de Liga ante el Metalurh Donetsk. El encuentro, disputado en Lviv, se saldó con una victoria por 0-2, con un gol de penalti de Matheus y un buen tanto de falta de Konoplyanka, ambos en la segunda parte. El Dnipro resolvió a balón parado un partido que en la primera parte parecía algo atascado. Markevich, como declararía en la rueda de prensa postpartido, no quedó en absoluto satisfecho con los primeros 45 minutos. Matheus falló una ocasión clara y estuvo poco acertado en general, Konoplyanka apareció con peligro una sola vez… El Metalurh pudo marcar en una falta lateral en la que Boyko no estuvo acertado al salir, pero Douglas salvó el gol bajo palos. El central brasileño también le ganó un 1 vs 1 en medio campo a Degtyarev, el delantero del Metalurh, que si se iba de él se quedaba solo ante Boyko.

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Primer 11 de Markevich con el Dnipro en partido oficial

El Dnipro tuvo que afrontar el partido inaugural de la Liga con muchos cambios con respecto al once ideal de la temporada pasada. Léo Matos (ex del Chornomorets Odessa), uno de los dos fichajes del Dnipro este verano, reemplazó a Strinic (Fedetskiy pasó al lateral izquierdo), Douglas entró por Mazuch (sancionado), Kravchenko sustituyó a Rotan y Zozulya fue titular, ocupando el lugar de Giuliano. No estuvo en el 11 la otra novedad del verano, Volodymyr Polyovy, llegado desde el Metalurh Donetsk. Con sólo dos fichajes, varias incógnitas pendientes de resolverse y un solo partido disputado, el proyecto aún no da pistas sobre el terreno de lo que quiere Markevich.

Retorno a la Copa de Europa tras 25 años

Sport Lisboa e Benfica. Ese fue el verdugo del Dnipro en la Copa de Europa 1989/90, último curso en que los ucranianos disputaron la máxima competición continental y en la que fueron eliminados en cuartos de final por los portugueses. El Benfica, posteriormente, perdería la final ante el Milan. A los encarnados los dirigía Sven-Goran Eriksson y el equipo estaba repleto de jugadores míticos, como Mats Magnusson, Vata o Silvino Louro, el sempiterno entrenador de porteros de los equipos de José Mourinho. El Benfica ganó claramente la eliminatoria, venciendo 1-0 en la ida en Da Luz y 0-3 en Dnipropetrovsk. Los soviéticos, dirigidos por Evgen Kucherevski (fallecido en 2006), tenían como máximo goleador al kazajo Eduard Son y su estrella era el ruso Igor Lediakhov, muy recordado por la afición española al haber jugado en el Sporting de Gijón. Antes de esta participación, el Dnipro jugó la Copa de Europa en la 84-85, en la que les eliminó el Girondins de Burdeos por penaltis. Aquel equipo, entrenado por Aimé Jacquet, contaba con jugadores de la talla de Alain Giresse, Jean Tigana, Chalana, Dieter Müller o Bernard Lacombe. El Dnipro, ante semejante rival, perdió por penaltis y se quedó a las puertas de las semifinales.

Markevich respondiendo a la decisión de UEFA de impedir un cruce Zenit-Dnipro: “Me gustaría poder jugar contra el Zenit. Seguro que el sentimiento nacional y el ambiente pro-ucraniano del estadio haría que mis jugadores estuviesen más enchufados”.

Pero esas participaciones, que se produjeron cuando el Dnipro aún vestía de rojo y blanco, ya quedan lejos. Lo que viene ahora es el Copenhague, subcampeón de Dinamarca y equipo con mucha más experiencia en Champions. El entrenador es, en su segunda etapa, Stale Solbakken, de sobra conocido al haber metido al FCK en octavos de Champions en la 2010/11 y recordado por el buen juego de su equipo (y por su polémica con Pep Guardiola). De aquel Copenhague queda ya poco: sólo Johan Wiland, Claudemir y Zanka Jorgensen (que volvió este mismo verano) jugaron la Champions 10/11 con el combinado danés. Este verano, se han ido Christian Bolaños (libre y muy revalorizado tras el Mundial), Thomas Kristensen (mediocentro que se ha marchado al ADO Den Haag), Igor Vetokele (nuevo delantero del Charlton Athletic) y Lars Jacobsen (lateral derecho ahora del Guingamp).

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Stale Solbakken dirige al Copenhague. Foto: Focus Images Ltd

A cambio, el conjunto capitalino realizó varias incorporaciones de nivel: se hizo con dos jugadores experimentados como Stephan Andersen (portero del Betis) y Per Nilsson (central del Nürnberg), un futbolista muy cotizado en Dinamarca como Bashkim Kadrii (extremo del Odense) y Franco Mussis (interior de Gimnasia La Plata), uno de los jóvenes más destacados del último Torneo Final argentino. También volvió de cesión Marvin Pourié, que pasó los últimos seis meses en el Zulte-Waregem y es un proyecto interesante de delantero.

La mala noticia para el club y la afición es que la UEFA ha dado el OK a que el partido de hoy se juegue en Kiev, tras una petición formal del Copenhague y la federación danesa. En Dnipropetrovsk no hay combates: es un centro financiero e industrial que a pesar de estar al este del país, tiene una minoría prorrusa (sólo un 13% de sus habitantes está a favor de la anexión de Ucrania a Rusia y un 31% tienen el ruso como lengua materna). Para más señas, a la afición del Dnipro se la identifica como una de las más unionistas del país. En el Dnipro Arena se canta siempre el himno de Ucrania y durante la segunda vuelta de la pasada temporada se cantaban canciones del Maidan. Pero el derribo del MH17 de Malaysian Airlines en el Donbass (limítrofe con Dnipropetrovsk) y la cercanía de la ciudad con los focos del conflicto han propiciado el cambio de sede. Los 400 kilómetros que separan las dos ciudades y la diferencia de capacidad del Olímpico de Kiev con respecto al Dnipro Arena (70.000 contra 31.000) serán dos grandes impedimentos para ver el campo lleno. Pero esa es precisamente la meta del Dnipro: doblegar al Copenhague para traer a Dnipropetrovsk el himno de la Champions y darse cuenta de lo que es realmente citarse con ella.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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