El factor Isco Alarcón

Isco, durante un partido de Liga ante el Málaga (Foto: Focus Images Ltd).

Una primera temporada con altibajos

Con 21 años y algunos meses, Isco Alarcón aterrizó este verano en Madrid dispuesto a comerse el mundo. Su histórica temporada con el Málaga en Champions League y su inconmensurable Europeo sub21 habían exclamado al planeta entero que ya estaba preparado para dar el salto a la élite que su talento venía sugiriendo desde hace tiempo y fue el equipo merengue el que consiguió hacerse con una de las piezas más codiciadas del mercado, no sin antes pelearse con algunos de los grandes de Europa. Empezó su etapa en Concha Espina de forma fulgurante: marcó 5 goles en sus primeros 6 partidos como madridista, incluyendo varios tantos decisivos y no tardó en convertirse en uno de los favoritos de un público tan singular como el del Santiago Bernabéu. Sin embargo, a medida que Carlo Ancelotti iba haciendo probaturas tácticas y acercándose hacia el sistema idóneo para él, el malagueño fue perdiendo sitio en el equipo, hasta el punto de que durante un tramo de la temporada pareció haberse quedado fuera de la realidad competitiva del equipo. En el 4-3-3 definitivo por el que se acabó decantando el entrenador italiano, no le acababa de ver como interior y las 3 plazas de arriba estaban absolutamente definidas, por lo que prácticamente no tenía oportunidad de asomar la cabeza. Pero el talento siempre acaba encontrando su sitio. Sin hacer todo el ruido que debería, Isco ha conseguido hacerse paso y convertirse en un activo absolutamente decisivo y útil en la temporada madridista, teniendo mucho peso en los partidos más trascendentes. Ha sumado muchísimo. En un contexto muy complicado (un salto de dimensión, un club nuevo para él, una plantilla con una competencia prácticamente sin parangón y un entrenador que no ha adaptado su sistema al jugador sino al revés), el malagueño ha confirmado una realidad: el Real Madrid tiene una carta ganadora en su manga que la mayoría de equipos de Europa no tienen. No sólo a uno de los proyectos de centrocampistas más dominantes del continente, sino también a un jugador con la capacidad de sumar en contextos muy diferentes, desde posiciones distintas y con personalidad y arrojo para hacerlo ya hasta en las mejores plazas. Lo ha demostrado.

 

Real Madrid v Unión Deportiva Almería La Liga

Pese a su juventud, Isco ha tenido un papel relevante en la temporada del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd

Capacidad para jugar en todos los puestos de ataque

La mediapunta es su posición natural, donde aprovecha sus mejores recursos: temple para recibir entre líneas, capacidad asociativa para bajar a la base jugada, cambio de ritmo y determinación de cara al gol. Pero pronto se vio que la figura del 10′ no se contemplaba prácticamente en el libreto de Ancelotti (ni en su 4-4-2 original ni en el 4-3-3 final, sólo cuando optó por el 4-2-3-1 tras la lesión de Khedira) y el de Arroyo de la Miel tuvo que adaptarse a la realidad madridista si quería jugar. Y vaya si lo hizo, demostrando su versatilidad y haciendo bueno el vago mantra de “los buenos juegan bien donde les pongas.” Se convirtió en el delantero suplente del Madrid cuando Benzema faltaba o tenía que ser sustituido: se adaptó a la posición de falso nueve y desde ahí desequilibró encuentros como el 2-2 liguero del Calderón ante su rival de mañana. Supo explotar sus virtudes: pese a que no es rápido, ni potente, lograba que los centrales rivales pierdan la referencia, contribuía a la superioridad de su equipo en el centro del campo y se incorporaba al ataque por sorpresa. Si faltaban Cristiano o Bale, también aprovechaba las oportunidades tirado a una banda, siendo un perfil muy distinto a estos: se iba al centro, dejaba espacio al lateral, llegaba y mejoraba la asociación de su equipo. Cuando pudo jugar de mediapunta se salió, aunque fue un esquema que no se repitió en el tiempo. Donde se iba a asentar es en la posición de interior: al principio no convenció a Carlo Ancelotti, que le pedía que se fijara en Clarence Seedorf y su reconversión a centrocampista. Es cierto que al principio se pudo intuir que defensivamente podía ser una debilidad formar un centro del campo de tres hombres con un jugador a priori poco comprometido en ese sentido y físicamente inconstante, pero el ex del Málaga se reinventó, evolucionó y acabó siendo un verdadero activo competitivo desde esa posición en encuentros tan trascendentes como la final de Copa, la vuelta de cuartos de Champions o la ida de la eliminatoria en el Bayern. Curiosamente, en dos de esos partidos el Madrid asumió un plan defensivo, de vivir más tiempo defendiendo que atacando, replegado mientras el rival buscaba el error y, pese a que el contexto podría hacer intuir la contrario, el malagueño en ningún momento pareció una debilidad. Por supuesto, en el plano ofensivo contribuía decisivamente con su calidad en espacios reducidos a que su equipo saliera de la presión inicial y contraatacara, además de aportar su talento asociativo que permitía que el equipo lograra tramos de dominio con balón. Al final, se convirtió en una bendición para Carlo Ancelotti, que en él encontró no sólo a un comodín para suplir (y rendir) bajas en todo el frente de ataque, sino también una carta ganadora desde el banquillo para cambiar de discurso dentro de un mismo encuentro.

Isco es un jugador de momentos

Quizá a la hora de hacer análisis globales de la temporada blanca, el nombre de Isco no sea mencionado entre los que más peso han tenido. Tiene lógica: no ha sido titular indiscutible y su rendimiento ha sido irregular. Sin embargo, si hacemos un repaso a los encuentros decisivos de la temporada blanca, comprobaremos la relevancia del andaluz en el éxito madridista. Ha tenido personalidad, carácter y por supuesto talento para aparecer en los escenarios más complicados. Veamos: en la ida de cuartos de final de UCL en el Bernabéu ante el BVB no sólo juega un partido extraordinario, sino que marca un gol que iba a ser decisivo a la postre en la eliminatoria. En la vuelta de esa misma eliminatoria, sale al campo en medio del pánico en medio de un infierno que ardía como el Westfalenstadion, que tras una primera parte terrible y un 2-0 en contra hasta el más optimista se temía lo peor y echa hielo al partido cuando más quemaba: amasa el balón, lo mantiene lejos de su portería y calma a un equipo que se encontraba nervioso como un adolescente en su primera vez. Una verdadera demostración de jerarquía en un contexto sólo apto para hombres.

Artículo relacionado: Isco lo cambió todo.

En la vuelta del encuentro de liga ante el Atlético de Madrid, que a la postre no fue decisivo pero sí pudo serlo, el malagueño saldría al campo con 2-1 en contra y contribuiría decisivamente a volcar al Madrid en el área de Courtois y que su equipo acabe logrando empatar un partido que estaba difícil, como lo son todos ante el conjunto colchonero. Final de Copa ante el FC Barcelona: no sólo firma un encuentro globalmente extraordinario, sino que origina los dos robos que provocan los dos goles del Madrid y dirige de forma decisiva la contra del 1-0. Ida de la eliminatoria ante el Bayern: más de lo mismo, partido de nivel general alto y contribución en el gol de Benzema. De la misma forma que en el histórico año pasado del Málaga apareció en los encuentros de más grandeza, el hecho de convivir con algunos de los mejores del mundo no le ha intimidado lo más mínimo para destacar en los momentos reservados para los jugadores grandes. Mañana es uno de esos momentos. Y todo apunta a que va a jugar.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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11 comments

Como el Malaga pudo malvenderlo ? Aun me duele que no pagaron la clausula entera o que no hayan puesto jugadores en intercambio como Morata o Casemiro.

Creo recordar que en la misma temporada durante la que explotó, Isco tenía una cláusula de rescisión bastante baja, muy inferior a lo que valía su talento. El Málaga le propuso un nuevo contrato, elevando la cláusula a 35 kilos, porque sabía ya que su marcha era irremediable y ya que tenía que vender (fue el fin del dichoso proyecto del jeque), por lo menos sacar tajada (el resto de fichajes estrella que se hicieron se vendieron por lo mismo que costaron, o incluso menos). Que yo sepa, Florentino sí soltó los 35 millones, así que no creo que el Málaga lo malvendiera.
Sí malvendió a Cazorla, por ejemplo, y también a Monreal.

Por Monreal se cobró 12 millones de € en mano, nada de pagos aplazados. Se pagó por él a Osasuna la mitad de lo que ingresó el Málaga. Quizá valiese mas en ese instante, pero poco mas iban a pagar sin diferir pagos.

Con Cazorla te doy la razón, salió por la misma cantidad que llegó. Toulalan y Joaquin por menos. Demichelis acabó contrato y a Baptista se le dejó libre.

La clausula de Isco era de 20 millones, la incrementaron a 35, y se vendió por 30+5 cuando costó 6 millones de € aproximadamente. Con todo se vendió barato, Isco valía mas que esos 30+5.

35 creo que es valor de mercado en ese momento más que aceptable y de acuerdo a lo que se paga hoy en día en líneas generales. ¿Por cuánto lo hubieras vendido tú?

@J Le Tissier

Los 35, sin variables. Es decir, la cláusula de resolución contractual. Se vendió en 30+5, que no es lo mismo que 35.

Mi pregunta viene motivada por la afirmación “Con todo se vendió barato, Isco valía mas que esos 30+5.”. Me da igual 28 + 7, 24 + 8… en torno a 30-35 millones creo que es un valor normal de mercado, y personalmente diría que 35 (da igual la fórmula) tira carillo, pero dentro de esos límites normales de mercado. Por eso, quiero saber más sobre la razón de afirmar que es poco.

Parte del hecho que no puedo ser objetivo siendo del Málaga y de Arroyo de la Miel, como Isco. Por otra parte considero que es poco cuando se compara con lo que se pagó por Gotze, 37. En un equipo como el Málaga, 2-3 millones de diferencia es una pasta.

Por otra parte, considero que se vende barato cuando vendes al Golden Boy tras haber hecho una temporada de escándalo en liga y Champions, sabiendo que tiene un margen de mejora bestial, por lo mismo que Coentrao o Ilarramendi.

Tú considerarás que la fórmula para llegar a los 35 no importa, pero bajo mi punto de vista si, 30+5 no es lo mismo que 35. “Mejor pájaro en mano que ciento volando”

Ok, entiendo. Bueno, eso depende de si los objetivos fijados en el +5 son realistas o inasumibles. He echado un vistazo rápido y no los he podido averiguar. El caso Illarramendi es distinto, porque la Real no tenía necesidad de vender y se cerró en banda: o pagas la cláusula o nada. Florentino decidió pagar. El Málaga tenía la necesidad casi imperiosa de vender, y por tanto de negociar. Además, no olvidemos cómo funciona este mundo. En multitud de ocasiones clubes y jugadores elaboran triquiñuelas porque la opinión de los aficionados les importa, porque acaban siendo la imagen pública o prestigio tanto de jugador como del club. Cuando por un jugador se paga la claúsula, se está dando por hecho que es cosa del jugador el querer irse, y que el club acepta por imperativo legal. Entiendo lo que dices sobre los 2 ó 3 millones de menos, pero lo entiendo en relación a la claúsula, no en comparación a Illarramendi, y menos de otro jugador y clubes implicados, como Goetze.

Ante todo este debate, repito lo que he leído y me reafirmo: para mí, 35 kilos por Isco está muy, muy bien. El argumento de que fue Golden Boy, y la comparación con Götze y su precio de traspaso al Bayern… pues oye, el alemán también lo fue. Se está hinchando el mercado de una manera tremenda… no sé cuánto habríais pedido por Isco, pero creo que su precio se ajusta perfectamente.
Ver lo que el Barça pagó por Alexis, lo que han constado Bale y Neymar, lo pagado por Illarramendi, lo que piden por Cuadrado, etc, etc… no sé, lo veo todo una flipada general, con la que está cayendo.

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