El gato y Lucas

FIL MADRID ROMA 01

Desde que el árbitro hizo comenzar el partido, empezaron a colisionar sin descanso los dos trenes. No habían transcurrido ni diez minutos y el encuentro ya era un auténtico vendaval de transiciones, centros, disparos y choques feroces. Parecía como si ambos contendientes necesitaran marcar para permanecer vivos y no tuvieran un solo segundo que perder. La realidad, sin embargo, nos revelaba otra cosa. A todos nos cuadraba una Roma combativa y agresiva que saliera desde el principio a romper el partido; lo que no se esperaba era un Real que aceptara el trato y saliera con una envalentonada actitud similar a la de los italianos. El proyecto del Madrid de los centrocampistas estaba encarando una vuelta en su estadio con ventaja de dos goles sin voluntad de controlar ni pausar el tempo, sino inmerso en un ritmo endiablado de ataques veloces y verticales. ¿Lo buscaba Zidane o fue fruto de la confusión? No se sabe a ciencia cierta, pero hay pistas que llevan a pensar lo primero. En primer lugar, la titularidad de Casemiro. Si pretendes control, la precipitación, impulsividad y derroche físico del brasileño quizá no es la mejor elección. En un encuentro de ida y vuelta, como fue, su larguísimo radio de acción y su capacidad de fricción tienen su utilidad, mas si lo que buscas es pausar el ritmo parece claro que prefieres a Kroos llevando la manija. Además, el hecho de que Bale actuara en un principio a pierna natural (y no en la derecha, donde su tendencia es el pase interior) y Ronaldo de nueve incitaba al colectivo a buscar centros de forma casi inconsciente, lo que generaba una dinámica de remates y segundas jugadas que tampoco parece lo ideal si lo que pretendes es templar el encuentro.

¿Qué podía buscar el técnico francés con ese repentino cambio de concepto? En primer lugar, sobrevivir. Como se pudo ver en Roma o en el derbi ante el Atlético de Madrid, para el Real un contexto de ataque posicional y pase horizontal es cómodo, pues la naturaleza de sus jugadores es asociativa, pero a día de hoy tampoco especialmente efectivo. El conjunto blanco, pese a gozar mayoritariamente de la posesión, no supo entonces crear demasiadas ocasiones cuando enfrentaba a un bloque rígido y replegado, por lo que quizá en un encuentro de dinámica similar podía reencontrarse con ese bloqueo que hoy era peligroso, pues los italianos sí iban a ser más agresivos atacando. Puede ser que Zizou decidiera abrir el encuentro con la intención de que en el intercambio de golpes la mayor calidad de los suyos pesara. El caso es que así fue, pero perfectamente pudo haber sucedido lo contrario. Aquello era huir de certezas y coquetear con la probabilidad. Sólo si Zidane asumía que su sistema inicial no estaba de ninguna manera preparado para ser competitivo en un encuentro de altísima tensión como ese puede entenderse que firmara esa ruleta rusa. Porque pudo morir. Necesitó una imperial actuación de Keylor Navas para no hacerlo.

Dzeko firmó una gran actuación. Foto: Focus Images Ltd.
Dzeko firmó una gran actuación. Foto: Focus Images Ltd.

El tico tuvo quizá su noche más trascendental como madridista. Fue una actuación de portero grande. Pese a que no fue una de esas en las que se convierte en un gato saltarín que lo saca todo, tuvo una incidencia decisiva en el resultado. Inexpugnable dominando su área, coloso en los balones aéreos y neuróticamente concentrado a la hora de reaccionar, fue la razón principal por la cual la película del Bernabéu no se vistió ayer de un psicodrama similar al vivido ante el Schalke 04 un año atrás. Ayer al Madrid le salvó su portero.

El primer gran susto vendría en el minuto 15. El Real atacaba con Marcelo y Kroos situados por delante de la línea de balón y, tras perderlo, Casemiro, el teórico encargado de ejercer de mediocentro posicional, fue hasta casi área rival a tratar de recuperarlo. Cuando con cierta técnica asociativa la Roma consiguió superar ese choque inicial, con la estructura blanca vencida casi a su totalidad, se encontró con un mar de espacios inmenso por delante y a Salah dispuesto para surcarlo. Venció fácilmente a un Ramos que tuvo una noche nefasta en el día de ayer, ganó línea de fondo y puso un balón que Perotti dejaría pasar brillantemente para que Dzeko se encontrara absolutamente sólo delante de Keylor Navas. El Madrid estaba disputando una eliminatoria con 2-0 de ventaja de tal manera que era perfectamente plausible que pasados 15 minutos ya fuera perdiendo 0-1. Y no fruto de una genialidad inesperada de la Roma, sino que era una de las consecuencias lógicas del juego que por voluntad propia estaba practicando. Entre la imperial reacción del tico, que con su veloz achique obligaba al bosnio a tener que ajustar, y que el ex del City no estuvo inspirado en la definición, el Bernabéu pudo respirar. Pero llegarían más.

Aquello no hizo al conjunto de Zizou tratar de frenar la velocidad del encuentro. Al revés, sus ataques serían sorprendentemente cortos, permitiendo la pronta réplica visitante, casi siempre finiquitados con centros laterales o disparos desde fuera del área – muchísimos-. Y como diría Pep Guardiola, el balón que va rápido, vuelve rápido: el contexto facilitaba que Salah tuviera habitualmente terreno para rajar con sus conducciones a la estructura blanca, aunque a veces los choques al límite de un nervioso Casemiro, Modric o Pepe permitían frenarle. Poco tardaría otra pérdida blanca en habilitar a Dzeko para que encontrara al egipcio al espacio y, otra vez, la concentración de Keylor Navas en su reacción transformó una situación manifiesta en una que requería cierta habilidad del atacante. Salah, con su pierna mala, tampoco acertó. Pero Spalletti ya había tenido las dos ocasiones que hubiera firmado cuando preparaba el encuentro. Y no había pasado ni media hora.

Casemiro Salah Roma - Focus
Salah fue un quebradero de cabeza para el Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.

Si el Bernabéu no bramaba y generaba ese gélido clima autodestructivo que suele crear en este tipo de contextos, es porque también veía a los suyos acercarse con peligro a la portería rival. Entre un Cristiano que volvió a demostrar que ha aterrizado en la temporada – su estado de forma individual es magnífico – y un Gareth Bale que ha vuelto como se fue, intimidaban a un soberbio Szczesny tanto como lo hacía el conjunto visitante a Keylor. James no era tan dañino con espacios, su estado físico es el que es, pero su zurda justificaba la decisión de mantenerle en el campo. Cuando se intercambió la posición con Bale y encontró su perfil natural puso varios balones brutales. Cuánto talento tiene ese chico.

Entrada la segunda parte, el partido se acabó de romper. Se entró en ese único terreno que tienen las eliminatorias de la Champions League en el que son las emociones las que tiranizan el transcurso del encuentro. Y las de la Roma eran la de abalanzarse épicamente a por lo que le restaba de vida en ella. Salah volvería a tener una ocasión clamorosa (su dominio de la pierna derecha pareció mejorable) y después Keylor le sacaría una mano brutal a Florenzi tras un flagrante error de Sergio Ramos y un pie a Manolas. La Roma continuaba tratando de derribar la puerta y encontrar ese gol que les metiera en la eliminatoria. Mas, allá por el minuto 60 cuando se acabó, se intuye, por consejo médico la actuación de Bale, Lucas Vázquez les sacaría de un portazo de ella. No llevaba ni dos minutos en el campo cuando, en pleno intercambio de golpes, le llegó un balón en la derecha para encarar a Digné e hizo lo que mejor sabe hacer: desbordar. Lo que había hecho ante Levante o Celta lo volvió a realizar con la misma decisión en el periodo caliente de un encuentro de Octavos de final Champions. No le pesó el contexto, la gran herencia de Rafa Benítez se deshizo de su par y puso un balón franco para que Cristiano se adelantara a su par y lo metiera para dentro. Así se finiquitó la eliminatoria. En esta competición, nadie se libra de sufrir.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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8 comments

No me ha cabido en el texto y no lo he querido poner aisladamente por no parecer muy hater, pero he de decir que no comparto en absoluto los elogios que está recibiendo el partido de Casemiro. A mí no me gustó. Es cierto que tuvo algún choque espectacular y tal, pero creo que aquello no compensaba el desorden que generaba con su caótico comportamiento.

Aún sin incluirlo, sigues pareciendo muy hater de Casemiro, no aprecias ninguna de sus aportaciones, y recalcas constantemente su errores. No visualizo cómo el Madrid C.F. puede aspirar a ganar partidos a los grandes equipos del continente sin un cinco, y el único que tiene ahora mismo en plantilla es Casemiro, que dista mucho de ser el mediocentro posicional perfecto, pero se acerca más que un Kroos sobrepasado constantemente en esa función. No hay más que recordar la eliminatoria contra el Bayern Munich en la que Kroos fue una de las claves para que el Madrid de Ancelotti pudiera encontrar espacios una y otra vez.

Para mí, el problema no es Casemiro, un chaval que vino cedido, a prueba, para reforzar al Castilla, y que se ha ganado un sitio en la primera plantilla. Yo creo que más bien el quid está en que no hay otro pivote puro en el equipo, y Casemiro, como pivote, no tiene el nivel, por comparar, que sí tiene Modric como interior, todo un top5 como mínimo. Me da que si el Real Madrid tuviera un pivote puro entre los 5 mejores del mundo que fuera fijo en el 11, con el equipo asumiendo automatismos, no se notaría tanto desorden cuando Casemiro jugase. Ésa es mi intuición. El Real Madrid lleva infinidad de partidos jugando con Modric, Kroos y James o Isco, y no he visto precisamente un equipo ordenado en defensa en la zona del mediocampo… sino más bien son los centrales, Pepe y Ramos, los que se suelen fajar ahí cuando es necesario. Ahora… si hablamos de la distribución de balón, pues oye, sí que se nota que a Casemiro le falta criterio y técnica. No es Busquets, no es el Lahm pivote del Bayern de Pep, no es el Schweinsteiger de hace no tanto con Alemania, tampoco es Pirlo, ni Carrick, ni el Gerrard de su último año en el Liverpool…

Pienso igual sobre Casemiro: es enérgico y bastante valiente, pero no tiene calidad táctica. Sólo si logra adquirirla se convertirá en titular del Madrid.

Por otra parte, no logro entender ese discurso machacón de que el Madrid no tiene mediocentro. Tiene a Kroos, que es uno de los mediocentros más mediocentros que he visto en mi vida. Mueve el balón con rapidez y precisión en corto y en largo; es un jugador que ordena el fútbol. Ya: si además defendiera como Mauro Silva, Redondo o Alonso, sería uno de los más grandes de la historia. Pero, incluso sin eso, no descarto que lo acabe siendo. ¿O la gente nunca vio jugar a un tal Guardiola, que defendía aún menos y peor que Kroos, y de quien nadie discutía su condición de mediocentro de primer nivel?

El partido caotico fue buscado para ahorrarse unos cuantos pitos por alguna posesion lenta que hubiera tenido el Madrid, fue mejor buscar un partido de ida y vuelta.

Comparto la opinión. Casemiro va fuerte al choque y aporta mucho trabajo defensivo, pero no corre con cabeza. Quiere hacerlo todo y no se puede hacer todo. Su “entusiasmo” le lleva a abandonar su posición y ocupar lugares en el campo que no le corresponde, generando ese caos o desorden que decís. Si puliese esos detalles tácticos ganaría mucho.

En mi humilde opinion, el partido de Casemiro fue correcto.Tengo en cuenta que los centrales cubireron bien los movimientos de Dzeko. Que en la zona medular la Roma no jugaba (sino que lo hacia por bandas), entonces vi a Casemiro ir a lugares donde se podia desarrollar el juego y de esta manera vi cortar muchos avances del rival, por esto justifico “la salida” de su posicion. Pero mas alla de esto hay una funcion clave que hace el volante brasilero con su sola presencia y es permitir que tanto Modric, como Kroos puedan soltarse mucho mas a posiciones ofensivas.

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