El Napoli gana con y sin balón

La SSC Napoli ha conseguido imponerse como visitante al Olympique de Marseille por 1-2. Esta victoria en el Vélodrome tiene una mucha trascendencia para el equipo de Rafa Benítez. No solo porque los partenopeos se meten de lleno en la pelea por el primer puesto y hunden a los marselleses, sino también porque puede ser fácilmente un punto de inflexión en la temporada tras el pequeño bajón asociado a las derrotas ante Arsenal FC y AS Roma. Los napolitanos han ganado el encuentro demostrando en cada parte una versión de su juego: en la primera, la posesiva; en la segunda, la contragolpeadora.

El conjunto italiano empezó el choque mostrando una personalidad similar a la que mostró el PSG cuando visitó al OM en partido de Ligue 1. No se achantó por jugar lejos de San Paolo y quiso la posesión desde un primer momento, algo muy diferente a lo acontecido en sus últimos encuentros como visitante. Con el cuero en su poder, los partenopeos llevaron la iniciativa y priorizaron la construcción de ocasiones de gol por los costados, para evitar el problema de la profundidad de Gökhan İnler y la liviandad en los últimos tiempos de Hamšík. Por la banda izquierda poco tardaron en aparecer Pablo Armero (lateral izquierdo puro que dejó en el banquillo a Mesto) y Dries Mertens (titular por sorpresa en detrimento de Insigne). Poco después, sus homólogos de la banda derecha, Maggio y Callejón, comenzaron a atacar los dominios de un Jérémy Morel atinado en defensa. El Olympique de Marseille no quería permitir que otro rival grande le dominase ante su público, y plantó cara al dominio inicial napolitano. Primero, presionando en 4-4-2 para robar en altura y contragolpear con Valbuena y Gignac. Después, aprovechando al máximo sus periodos de posesión y construyendo con un centro del campo apropiado para ello (Cheyrou fue interior en detrimento de Imbula y Valbuena estuvo cómodo de mediapunta).

Sin embargo, fue el Napoli el que acabó por imponerse en esa fase de disputa con alto ritmo e intercambio de golpes. Ante esta circunstancia, los de Élie Baup cedieron y priorizaron el repliegue en 4-4-2. Así reducirían los espacios entre líneas, dificultarían la progresión de los laterales y los volates del Napoli y forzarían a que el equipo de Benítez tuviera que pasar sí o sí por el poco profundo doble pivote Gökhan İnler-Behrami para generar. Al menos, eso decía la teoría. En la práctica, Armero se deshizo como quiso de un desconectado Payet y siguió ayudando a que el Napoli hiciese daño por donde mejor sabe: las bandas. Maggio y Callejón colaboraron ante André Ayew y Morel, y así el Napoli pudo mantenerse atacando con una posesión de balón que iba a más con el paso de los minutos (52% pasada la media hora; 57% al descanso). En ese escenario, la columna Cheyrou-Valbuena-Gignac dejó de tener trascendencia salvo por algún contragolpe suelto. El Napoli era superior y tardaría poco en demostrarlo con un gol. El primer ataque limpio por el carril central fue la jugada del 0-1: Higuaín retrocede metros fuera del área, recibe un pase por dentro y asiste de forma magistral desde los tres cuartos de campo a un Callejón que estaba cerca del punto de penalti. Fanni había cerrado mal. 0-1 y victoria parcial merecida del Napoli posesivo, el del primer tramo de temporada.

Aunque no participó en las jugadas de los goles, Pablo Armero sobresalió en Marsella. Foto: Focus Images Ltd.

Tras el descanso, el Olympique de Marseille dio un golpe sobre la mesa. Los de Élie Baup secuestraron el balón desde que el árbitro señaló el arranque del segundo acto. Empujó desde el comienzo con el claro objetivo de remontar. Con el cuero en su poder, el OM empezó a mostrar sus mejores recursos ofensivos cerca del área de Reina: juego de espaldas de Gignac, acciones de Valbuena por todos los tres cuartos de campo, movimientos fuera-dentro de unos muy irregulares Payet y André Ayew, centros al área de Morel y llegadas desde segunda línea de Cheyrou (cómodo y protegido por Romao). Se generaron algunas ocasiones claras que no se transformaron, exasperando con ello al público del Vélodrome. El Napoli asumió la situación y se adaptó al cambio de guion. Los de Benítez pasaron de la versión posesiva a la versión replegada y contragolpeadora. Para hacer daño con balones largos y transiciones, el Napoli agradece siempre que sus volantes rindan al máximo. Cumplieron Callejón y, especialmente, Mertens, que aprovechó la lesión de Fanni y la entrada del internacional comorense Abdallah para desbordar continuamente por la izquierda.

La primera sustitución de Rafa Benítez demostró esa asunción del rol contragolpeador de su equipo. Higuaín, que no estaba bien físicamente como para jugar más de una hora, fue sustituido por el colombiano Duván Zapata, y no por Goran Pandev. El hecho de elegir a un ‘9’ puro muy físico en lugar de a un segundo punta reconvertido que se mueve entre líneas con balón dejaba clara la idea del técnico madrileño. Al Olympique de Marseille no le salía nada a pesar de haberse adueñado del balón. El repliegue del Napoli, especialmente bueno por el cierre de Armero y Maggio (digno de elogio después del sufrimiento napolitano por bandas en Londres), impedía el éxito de los ataques de un frustrado OM. En ese contexto, los visitantes sentenciaron el encuentro con una gran acción de contraataque. Hamšík controla centrado e inicia la transición, Callejón recibe en la derecha y engaña a la defensa para cambiar la orientación de la jugada a un Mertens que asiste con un precioso taconazo a Duván Zapata. El ex de Estudiantes de la Plata define a la perfección con su pierna derecha y pone el 0-2 con su primer tanto en Europa.

Élie Baup trató de reaccionar y apostó por fomentar el juego exterior con Florian Thauvin en lugar de Payet; una apuesta cuestionable ante el buen rendimiento defensivo de Armero. Agotó sus sustituciones con un polémico cambio de ‘9’, silbado por la grada del Vélodrome: Gignac por Jordan Ayew. Por orgullo e inercia, y de forma algo caótica, el OM se volcó en el tramo final. Cheyrou empujó, los volantes buscaron meterse en el área como buenamente pudieron, Jordan Ayew bajó a recibir a la media punta para liberar a Valbuena, y Morel siguió llegando por la izquierda para meter centros al área. El Napoli dio la sensación de controlar bien el arrebato marsellés, pero en una jugada reivindicativa de los hijos de Abedi Pele Jordan Ayew le dio una asistencia desde los tres cuartos de campo a su hermano André para que marcase el 1-2. El Napoli mantuvo la cabeza fría en esos momentos de apuro finales, y alejó el balón de los dominios de Reina con contragolpes que no tenían por qué buscar el arco rival. Solo sufrió con dos llegadas aisladas desde segunda línea de Cheyrou y con una falta en el descuento que subió a rematar hasta Mandanda. Los de Benítez se reencontraron consigo mismos y ganaron jugando con dos estilos, contemporizando y controlando al Olympique de Marseille. Con la victoria del Borussia Dortmund en cancha del Arsenal FC (1-2) los partenopeos son colíderes junto a alemanes e ingleses. El OM se queda con 0 puntos y con una nueva derrota más, la cuarta consecutiva en todas las competiciones.

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