El niño del Chelsea

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Esto empezó a escribirse solo, en mi mente, en el momento en el que me senté en la grada y comprobé que a mi lado estaba el niño del Chelsea. Algunos asientos de prensa estaban situados en medio de la afición blue debido a la gran demanda de acreditaciones. Y allí estaba yo: rodeado de aficionados que se jugaban su felicidad en un partido de fútbol. El niño del Chelsea era rubio, de ojos verdes y no llegaba a los 10 años. Dentro de otros 10 se las llevará a todas de calle. Había ido a Stamford Bridge con su madre, o con su tía, o con quien fuese la señora que lo acompañaba. Le faltaba un diente y comía conguitos sin parar. Pronto pude comprobar que no era su primera vez en el estadio pues se sabía las canciones, seña inequívoca del grado de experiencia que tiene uno yendo a los campos de fútbol.

DSC_2348El niño del Chelsea (Foto: marcadorint)

El niño del Chelsea llevaba una bufanda y una camiseta del Chelsea, nada que deba sorprender. Estaba expectante, miraba el calentamiento con emoción y comía de su bolsita de conguitos. Me eché para atrás, como disimulando un poco, y vi que en su camiseta ponía Hazard. Saqué el teléfono y le hice una foto. Su madre, su tía, o quien fuese la mujer que lo acompañaba también llevaba una camiseta del Chelsea. No le hice una foto.

Como mínimo los de Mourinho tenían que marcar dos goles para soñar con clasificarse. El niño del Chelsea lo sabía. Falta dura de Maxwell. “¡Roja, roja!”. Ocasión de Oscar. “¡Vamossss!”. De repente Hazard no podía seguir, tenía molestias musculares. Pensé que el artículo que ya tenía medio escrito se me venía abajo y no lo sacaría adelante. Gol de Schurrle.

Cuando yo iba con mi hermano pequeño al fútbol recuerdo que se ponía de pie en su asiento de la última fila para ver mejor y cantaba y gritaba con la bufanda al viento. Tenía cierta libertad porque no molestaba a nadie, no había gente detrás. De vez en cuando algunos de los de delante se giraban para ver quién era el diablo que no callaba. El niño del Chelsea también se subió a la butaca porque no tenía nadie detrás y porque los de delante, todos altos, se levantaban en cada ocasión de peligro, que fueron muchas en el segundo tiempo. El niño del Chelsea también cantaba y gritaba. Saqué el teléfono y le hice otra foto.

DSC_2343Las zapatillas del niño del Chelsea (Foto: marcadorint)

Me terminé implicando en la remontada porque empezaba a sufrir por su felicidad. Se acabó los conguitos pasado el descanso y faltaba un gol. Faltaba el gol que estaba pidiendo.

El niño del Chelsea vio de pie, encima de la butaca, los últimos quince minutos. Noté la tensión. Mourinho metió a los tres delanteros del equipo. Era ahora. Iba a pasar. El balón se le quedó muerto en el área a Ba y lo metió en la portería, aún no sabe muy bien cómo, y lo que ocurrió alrededor fue como un bombazo, como un strike limpio. Mourinho salió corriendo por la banda y me percaté al momento, pero por el otro lado el niño del Chelsea había desaparecido. Me giré. Pero dónde se había metido, el culo inquieto. A los pocos segundos lo vi pasando justo por detrás de mí, por el vomitorio, cerca de los baños, corriendo en sprint, manos arriba, gritando, chillando. Libre. Llegó a los brazos de su madre, su tía o quien fuese la mujer que lo acompañaba. La abrazó sin parar de chillar, como si la alegría doliese. Yo le miré sonriendo y un poco aliviado, aunque no le quise preguntar su nombre para no interrumpir. Sólo le puse la mano en un gesto cómplice. Me chocó la diestra con todas sus fuerzas.

Aquello era felicidad.

Chelsea FocusEl gol definitivo (Foto: Focus Images Ltd)

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15 comments

Pues ahi esta, la gente habla mucho sobre si juegan mejor o si juegan peor, sobre su capacidad de llevar la iniciativa contra equipos pequeños, su excesiva agresividad o su proposicion poco convincente, pero ahi esta el gigante actual, ocupando su lugar entre los grandes, como viene siendo habitual, y ahi esta Mourinho, demostrando una vez mas de que pasta esta hecho. Special one, special Chelsea.

Y en contraste con esto, me da mucha pena por la otra cara de la moneda, un equipo ilusionante que empezaba a creerse que podia codearse con los grandes tiburones europeos y que otra vez se queda a las puertas por el valor doble de los goles. Cuando comentabais en la ida que Blanc “no tenia necesidad de arriesgar” yo ya percibia un optimismo bastante desmesurado con respecto a el resultado, que era bueno pero ni mucho menos decisivo.

Tengo que hacer una mencion especial a Zlatan Ibrahimovic, que estaba en el mejor momento de su carrera y que por primera vez en su vida jugaba unos cuartos de final de champions, y que se despide de la manera mas cruel posible. Espero que no haya sido su ultima oportunidad de hacer algo grande en la UCL.

Me ha encantado el artículo, enhorabuena. Para mí has descrito la forma más pura de sentir el fútbol que existe.

Fantástico retrato del carrusel de emociones que nos proporciona el fútbol. Por esto lo amamos, y cuando lo vivimos tan de cerca, pues, sumergimos en una espléndida celebración comunal de la vida.

Lo de ayer lo llevaba esperando mucho tiempo. No dude del Chelsea desde Septiembre. Con aquel juego poco regular, pero era cuestion de tiempo. MOURINHO IS A LEGEND.

Muchas gracias por el magnifico articulo, me emmocioné al lerlo. La belleza del futbol esta en las cosas pequenãs y en las emociones que despierta en nosostros.
Que me perdonen los de Sevilla FC pero hoy “VAMOS ALE PORTO ALE!”

Menudo pedazo de articulo,mis felicitaciones.Con respecto al partido de ayer,increible las ganas que le echa este equipo,muy grande el Chelsea

Como bético llevo el sufrimiento como una especie de enfermedad crónica , como una madre enferma a la que le debo atención y cariño. Yo soy yo por ella (Él) y mientras ella (Él) esté, el orden de mi vida permanecerá alterado.

Y ayuda a soportar el sufrimiento ese amor furtivo que desde hace años por primavera me regala una emoción distinta, siempre capaz de ilusionarme de un año para otro, sabedor de que siempre le puede ganar al mejor equipo de la historia, sea el que sea.

Chelsea y Betis se parecen por su afición, son equipos con alma, con corazón, CON MUCHA FE. Y no hay mayor creyente que Mourinho.

Puro fútbol. Puro sentimiento. Tengas 10 años o tengas 99. Gracias, Álvaro, por prestarle atención al pequeño Hazard y por un artículo tan periodísticamente brillante 😉

La esencia de la grada y la esencia del fútbol, la que demuestran los más pequeños con su camiseta y con su inocente mirada…. Artículo de sombrerazo Don Álvaro.

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