El objetivo era ganar

Rybalka Dinamo Kiev -  Александр Осипов

El Dinamo de Kiev se enfrentó al Maccabi Tel Aviv con un objetivo claro: ganar el partido y avanzar a los octavos de la Champions por primera vez desde la temporada 1999/2000. Lo logró, pero tampoco con holgura. Venció por 1-0 contra un equipo que no sumó ni un punto en esta edición de la Champions y que marcó su único tanto gracias a un penalti generosamente otorgado por el colegiado contra el Oporto. Francamente, después de marcar, el Dinamo rindió a un nivel que debe dejar a sus posibles rivales en octavos esperando ser emparejados con los ucranianos.

En un estadio vacío por causa de una sanción de UEFA, el Dinamo empezó el partido con intensidad. Después de solo dos minutos, al equipo local le anularon un gol que hubiera supuesto un inicio perfecto. Júnior Moraes interceptó el centro de Andriy Yarmolenko y Denís Garmash controló la pelota para rematar, pero estaba claramente en fuera de juego. Jugando con imaginación y positivismo contra un conjunto principalmente centrado en defender, fue Yarmolenko el futbolista con la mejor posibilidad de inclinar el marcador. Tras participar en el gol anulado, el extremo encontró a Moraes otra vez, pero el portero rival, Predrag Rajkovic, consiguió parar el tiro del brasileño.

Luego, en dos minutos, dos eventos potencialmente fundamentales en la temporada del Dinamo de Kiev. La falta que Avi Rikan cometió sobre Yarmolenko fue clara pero parecía bastante inocua. Sin embargo, los gritos de Yarmolenko que resonaron en las gradas vacantes indicaron que se había producido un problema mucho más serio. El crack ucranio se retorció en el suelo, agarrándose la pierna. Eventualmente, salió del césped en camilla, dejando a su equipo sin su protagonista ofensivo en un choque importantísimo. Un recurso de goles (ocho esta temporada) y una amenaza constante en ataque, Yarmolenko ha sido clave en el éxito del conjunto ucranio. Una ausencia prolongada para él representaría un gran complicación en la campaña de su equipo. Puede ser que el inminente descanso invernal en Ucrania resulte oportuno para minimizar el efecto de la lesión en la trayectoria del Dinamo.

Yarmolenko se retiró lesionado. Foto: Focus Images Ltd.
Yarmolenko se retiró lesionado. Foto: Focus Images Ltd.

Ahora sin su talismán, el equipo local dirigió de nuevo su atención al reto actual y tuvo éxito inmediato. Serhiy Rybalka envió el tiro libre resultante de la falta de Rikan hacia el área de penalti. Aunque Rajkovic logró evitar que la intervención de Tal Ben Haim II acabara en un autogol, no pudo repetir la proeza cuando Garmash disparó hacia la portería. Esta vez la bandera del asistente permaneció abajo y el centrocampista puso el 1-0. Fue un tanto importantísimo en la búsqueda de clasificación, pero conllevó pagar un precio.

Independientemente de la lesión de su estandarte, la ventaja en el marcador debió aliviar la presión de los chicos de Sergi Rebrov. Con más de 70 minutos por delante contra un equipo claramente inferior, existía la oportunidad para ampliar la ventaja inicial, golear al Maccabi y lanzar un mensaje a futuros oponentes europeos. Aun así, a sabiendas de que una victoria por cualquier margen bastaría para clasificarse, el Dinamo permaneció a medio camino entre proteger su ventaja e intentar aumentarla. Mantuvo la posesión sin querer asumir riesgo alguno en la pesquisa de un segundo tanto. Mientras el Maccabi no regaló a su rival una ocasión para sentenciar el encuentro, tampoco se pareció a un equipo que verdaderamente creía en su capacidad para empatar el juego. Como ha sido habitual en su campaña, Eran Zahavi y Ben Haim II mostraron su talento ofensivo fugazmente, pero al conjunto israelí le faltó la cohesión ofensiva necesaria para poner en aprietos a un adversario en la máxima competición europea.

Finalmente, el Dinamo de Kiev consiguió su objetivo, pero no hizo mucho para indicar que podrá desbaratar las previsiones en las rondas eliminatorias de la Champions.

Foto de portada: Александр Осипов.

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