El Olympiacos se clasifica pese a la exhibición de Proto

Andreas Samaris, fotografiado en un amistoso en Anfield, jugó un gran partido ante el Anderlecht (Foto: Focus Images Ltd).
Andreas Samaris, fotografiado en un amistoso en Anfield, jugó un gran partido ante el Anderlecht (Foto: Focus Images Ltd).
Andreas Samaris, fotografiado en un amistoso en Anfield, jugó un gran partido ante el Anderlecht (Foto: Focus Images Ltd).

 

El fútbol es tan ilógico que en él el sufrimiento paranoico está casi justificado. No tenía razones el Olympiacos para sospechar que el Anderlecht le iba a empatar un partido que ganaba 2-1 y en el que encima disfrutaba de superioridad numérica. Pero entonces entra en escena el miedo. Y uno se acuerda de las ocasiones desperdiciadas. De París, donde cinco minutos menos de juego hubieran bastado. De Proto, de Proto, de Proto. De Proto tantas veces. El portero del Anderlecht detuvo hasta dos penaltis y algunas ocasiones igual de claras para mantener la intriga hasta los últimos minutos. ¿Por qué nos toca sufrir tanto si deberíamos tenerlo resuelto desde hace media hora?, debió pensar Míchel. Pero bueno: el conjunto del Pireo se enfrentó en el desenlace del Karaiskakis a una especie de Roberto clonado. Por momentos, sintió la misma desesperación que el Anderlecht y el Benfica en las noches triunfales en las que el ex portero del Zaragoza le dio puntos que hoy se valoran aún más si cabe. La película de miedo acabó bien. 3-1, octavos de final y primer semestre sobresaliente del primer proyecto íntegramente de Míchel en el puerto de al lado de Atenas.

¿Que no está Mitroglou? Dos puntas. ¿Qué no está Maniatis? Tengamos la pelota.

Sorprendió el entrenador español con su once inicial. En ausencia de su delantero goleador, decidió jugar con dos atacantes puros: Saviola y Olaitan. Más móviles que Mitroglou ambos, y una doble amenaza para una zaga que probablemente esperaba un 4-3-3. Tuvo algo de asimétrico el esquema que dibujó Míchel, ya que dejó en el banquillo a Vladimir Weiss y le entregó todo el carril izquierdo al muy ofensivo lateral izquierdo Holebas. En el otro perfil, Leandro Salino subía menos y Joel Campbell desequilibraba constantemente en el uno contra uno. La baja de Maniatis la cubrió con Paulo Machado, un futbolista bastante más creativo: un generador de juego. Esto le hizo asumir toda la responsabilidad posicional a un Andreas Samaris del que Míchel ya nos había hablado auténticas maravillas y que confirmó todo lo que en su día su entrenador había contado en Radio Marca.

Olympiacos - Football tactics and formations

El 1-1 hace un daño tremendo, pero Míchel aprovecha la expulsión metiendo a Weiss

El Olympiacos fue superior durante todo el primer tiempo y se adelantó con justicia gracias a un gol de Saviola. Pero permitió un contragolpe incomprensible en un equipo que se está jugando tanto y que además tenía ventaja en el marcador. Empató Kljestan y los últimos minutos del primer tiempo fueron de dolor. El descanso pareció recuperar el ánimo del cuadro heleno. Campbell, en su enésimo desborde, asistió a Fuster, cuyo tiro acabó en el brazo de Kouyaté. Penalti, expulsión y parada de Proto. Seguía el 1-1, pero Míchel movió ficha para sacar provecho de la nueva superioridad numérica. Entró Weiss por Paulo Machado y retrasó la posición de Fuster. 4-4-2 con extremos puros. O sea: 4-2-4.

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Tras el 2-1, Chory para compensar y para partirse menos

El 2-1 llegó a los pocos minutos. De hecho, Vladimir Weiss revolucionó el partido por completo. Llevaba cinco minutos en el campo cuando una combinación entre Olaitan y Holebas acabó del mismo modo que la acción del 1-0: tiro desde la frontal de Fuster y Saviola la caza y la mete. El equipo del Pireo estaba asumiendo unos riesgos enormes y un gol lo dejaba fuera. Jugaba contra diez, pero al Anderlecht se le veía que tenía ganas de fastidiar la fiesta. Míchel sacrificó a Saviola y situó al Chory Domínguez más cerca de sus medios centros.

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El equipo sufrió poco en términos de acercamientos del rival tras esta última reestructuración, pero el miedo siempre estaba ahí porque todo dependía de un gol. Porque el tercero no llegaba y porque encima el Anderlecht iba introduciendo jugadores de ataque (Acheampong, Tielemans…). Proto paró un segundo penalti y un remate a bocajarro brutal de Olaitan. Luego, un mano a mano. La victoria no pudo festejarse hasta el tiempo de descuento. Entonces sí: Weiss provocó dos expulsiones más y un tercer penalti. Esta vez, ya sin Proto, el Chory lo metió. Y Olympiacos está en octavos.

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