El PSG convence alejándose del pragmatismo

Paris Saint-Germain v ChelseaUEFA Champions League

El PSG-Chelsea tardó cuatro minutos en destrozar todas las previas alterando cualquier guión preestablecido: el tiempo que necesitó Verratti para mandar en el césped y Lavezzi para marcar la primera diferencia en el marcador tras aprovechar un error de bulto de Terry, quién incomprensiblemente dejó muerto un balón franco en el área pequeña. Los franceses habían arrancado la eliminatoria con la intención de avasallar desde el minuto uno: defensa adelantada, presión en todo el campo y posesiones cortas y verticales buscando rápidamente la porteria defendida por Cech; pero el gol del Pocho pronto cambió el escenario. Blanc y los suyos intentaron ser pragmáticos, resguardándose en su propio campo, y David Luiz y Willian metieron poquito a poco al equipo de José Mourinho en el partido.

La gestión local de la victoria momentánea no tuvo el resultado deseado: el triángulo de seguridad formado por Thiago Silva, Álex y Thiago Motta no se mostró excesivamente sólido en la primera mitad, Verrati arriesgó -como siempre- en zonas prohibidas provocándole pánico al más calmado e Ibra y Cavani acumularon una pérdida detrás de otra a lo largo de veinte minutos. La idea, replegar atrás para salir a la contra, podía ser más o menos recomendable, pero la ejecución fue muy discreta. Solo una vez consiguieron conectar con precisión el italiano, el sueco y el argentino, confirmando que el PSG es un equipo que tiene pocas dobleces: si renuncian a la pelota por decisión propia, se convierten en un rival mucho más frágil. En esa situación, el Chelsea mostró un poso de equipo inteligente y calculador: Willian y Oscar se juntaron por dentro, Ivanovic estiró el campo incorporándose al ataque con regularidad por la banda derecha y ahí se empezó a gestar el empate.

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 El Chelsea acumuló gente por dentro y consiguió someter al PSG en parte gracias a las innumerables pérdidas que cometieron los parisinos cuando trataron de salir a la contra.

Este primer escenario, desde el 3′ hasta el descanso, estuvo dominado por David Luiz y Lavezzi. El brasileño se mostró poderoso en el cuerpo a cuerpo y llegó a desesperar a Zlatan, muy tímido a lo largo de toda la noche. Sin Matic, que no puede disputar la Liga de Campeones al haberlo hecho con el Benfica, el Chelsea pierde estabilidad, sobre todo si Ramires -como hoy- no encuentra su sitio; pero Luiz manejó bien la situación: ganó la gran mayoría de los duelos aéreos, cayó a ambas bandas tratando de recuperar la pelota en campo rival y consiguió filtrar pases a la línea de mediapuntas para asentar la posesión de su equipo lo más cerca posible de Sirigu. Con Jallet serio en la marca, Willian e Ivanovic buscaron el desequilibro en la derecha y por esa banda llegaría el gol del empate. Si Terry falló en el 1-0, Thiago Silva cometió otra imprudencia impropia de un central de primerísimo nivel al medir mal y precipitarse sobre Oscar dentro del área. Hazard hizo el 1-1 mientras el PSG se preguntaba qué estaba haciendo mal.

El gol del belga no cambió nada: los blues continuaron llevando la iniciativa y los parisinos seguían encerrados atrás. La única vía de escape era Lavezzi, capaz de descolocar a los defensas de Mourinho con su velocidad y oportunismo. Siempre parece que se va a caer, que no va a llegar, que sus remates se van a ir fuera; pero nunca se cae, siempre llega y a menudo sus disparos a puerta ponen a prueba al portero rival. El Pocho aprovechó la posición adelantada de Ivanovic para medir una y otra vez a Cahill, transmitiendo siempre sensación de peligro. Al PSG le faltaba oxígeno y solo conseguía encontrarlo a través del argentino y del balón parado. Los de Blanc no tienen rival en las jugadas de estrategia: la ejecución de los córners y faltas laterales es fantástica y Álex, Cavani, Thiago Motta, Ibrahimovic y Thiago Silva representan una amenaza continua hasta para los sistemas defensivos más sólidos, como indudablemente lo es el del Chelsea.

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Los futbolistas del Chelsea celebran el tanto del empate. Foto: Focus Images Ltd

Entre el control visitante y las dificultades de los centrocampistas de Blanc para estabilizar al equipo con la pelota, emergió Hazard. Superó a Jallet en un espacio temporal reducido, no más de quince minutos, y sin embargo suficiente para poder asestarle un golpe importante al cruce de cuartos de final. No lo consiguió pese a tenerlo muy cerca: en el 40′ Eden consiguió recibir con espacio un buen centro pasado de Willian, se perfiló para pegarle con la derecha al palo largo y su disparo se topó con el poste izquierdo. El PSG conseguía finalizar los primeros cuarenta y cinco minutos con un balance negativo mínimo: el empate era el menor de los males después de dejarse someter por un Chelsea ordenado y con las ideas claras.

El segundo escenario, desde la vuelta de los vestuarios hasta el gol en propia puerta de David Luiz y la lesión de Ibrahimovic, estuvo marcado por Thiago Motta y Willian. El primero demostró por qué a día de hoy es uno de los mejores mediocentros del mundo, ordenando a sus compañeros y asegurando la posesión del balón en todo momento. El lavado de cara del PSG fue total: volvió a ser el equipo reconocible que ha enamorado a lo largo de toda la temporada por su gusto y brillantez a la hora de proponer y buscar soluciones a partir de la pelota. Para eso el ex del Barça y Atlético de Madrid es vital: nunca se complica, elige bien y es extraordinariamente seguro en sus entregas. Los parisinos crecieron en confianza y fueron a buscar al Chelsea arriba. Willian fue el salvavidas. Con el partido más equilibrado, el brasileño se ofreció por toda la zona central dejando en un segundo plano a Oscar. Sus recursos técnicos facilitaron que Terry y Cahill pudieran adelantar unos metros la línea defensiva. Es muy difícil robarle la pelota al ex del Shakhtar, aunque el encargado de esa misión sea un futbolista poderoso como Matuidi.

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Willian. Foto: Focus Images Ltd

El 2-1 también llevó el sello de Lavezzi, pese a que fue David Luiz quien acabó introduciendo el balón dentro de la portería en parte por la falta de decisión de Cech a la hora de despejar la pelota. El checo vio la maraña de defensores y atacantes que se acumulaban a solo un metro de su posición y decidió no salir a por una falta magistralmente ejecutada que llevaba veneno desde el golpeo. El 2-1 llegaba solo dos minutos después del primer cambio de Mourinho: Torres por Schürrle. Una sustitución que nos permitió ver a un Fernando Torres apático, desconcentrado, muy lejos del buen nivel mostrado en algunos encuentros de las dos últimas temporadas. Atrás queda el mejor Torres, pero uno siempre espera algo más de un delantero como él. Fernando no sumó en ataque y al Chelsea se le hizo el campo muy largo.

José Mourinho: “Los defensas tienen derecho a cometer errores porque tenemos a otros [delanteros] que los han estado cometiendo todo el año”.

La lesión muscular de Ibra no supuso un problema para Blanc -probablemente sí lo suponga para la vuelta, porque Ibra solo hay uno-, principalmente porque el sueco no se encontró cómodo en ningún momento en el terreno de juego: Lucas entró en su lugar y se situó en la derecha por lo que Cavani centró su posición. El equipo ganó en desborde y fue más flexible e imprevisible. Mourinho actuó retirando a Oscar y dando entrada a Lampard tratando de ganar empaque en la zona central minutos antes de que Verratti también cayese lesionado -de nuevo problemas musculares-. Cabaye, otro futbolista extremadamente fiable, llevó la manija en la parcela ancha y el Parc de Princes siguió vibrando con la iniciativa de un equipo que cuando tiene la pelota hace mucho daño. A Blanc le funcionaban los hombres de refresco y Mourinho echaba un ojo a un banquillo -contando los dos cambios hechos- en el que ninguno de sus futbolistas tiene garantizada la continuidad para la próxima temporada. Este tercer escenario, marcado por el notable rendimiento de Moura y Cabaye, terminó por romper un 2-1 que probablemente hubiesen firmado los dos técnicos. A ello ayudó Blanc, que esta vez sí hizo una sustitución no obligada: Pastore al campo por Lavezzi. El mediapunta argentino, interior o extremo -como hoy- según la necesidad, es tan genial como desesperante; pero esas gotas de talento puro son cautivadoras cuando brotan sin que uno se lo espere. En una jugada individual maravillosa al borde del pitido final, Javier tumbó a Azpilicueta en la línea de fondo, superó a Lampard internándose en el área pequeña y batió a Cech por el palo corto.  

El 3-1 deja tocado a un Chelsea con lagunas defensivas y, sobre todo, pocos recursos en la delantera; aunque en Londres será otra historia. Pase lo que pase y con o sin Ibrahimovic y Verratti, pocos pueden dudar a estas alturas del extraordinario trabajo de Laurent Blanc al mando de una de las plantillas más talentosas del continente. El Paris Saint-Germain no va de farol.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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7 comments

Excelente crónica Carlos.

Es extraño que coincidamos en que David Luiz ha hecho un buen partido, siendo el culpable de la desaparición de Ibra, pero a la vez anotándose un gol en propia puerta y en el fallo de Terry no estar más retrasado para el rebote de Lavezzi.

Motta ha sido el equilibrio personificado. Sinceramente creo que sería otro milagro del Chelsea o de Mou si se mete en semifinales o final, ya que en Champions tiene un plantel escaso para buscar soluciones. Hoy estaban Torres, Lampard, Mikel, Kalas y Ake y ninguno puede ser calificado de revulsivo, es más, como bien dices pocos estarán en Chelsea la 14/15…

Azpilicueta muy sacrificado como siempre y los minutos finales de Matuidi recuperando el esférico una y otra vez fueron espectaculares.

Un saludo!!

Fíjate que en directo no tuve para nada la sensación de que David Luiz estuviese directamente implicado en el primer gol y viéndolo ahora repetido puede que tengas razón y también tenga cierta culpa, no sólo Terry. En cualquier caso, me gustó mucho y en el segundo no se le puede achacar nada.

Saludos, Nicolás!

Va a sonar oportunista después de cuatro días en los que el equipo ha sufrido un duro revés en las dos competiciones que aún disputa, pero llevo comentando esta sensación muchas veces en esta página: sólido pero no solvente. Y así es muy complicado que el Chelsea gane algo. La Premier es complicada porque con la producción ofensiva del equipo se te puede atascar cualquier equipo contra cualquier rival (especialmente cuando no estás fresco, como es ahora, por lo que el “buen calendario” no es, a mi modo de ver, un argumento de peso para defender la candidatura del Chelsea en Inglaterra) y la Champions es casi imposible, porque hay varios equipos bastante mejores que ellos (necesitarían que en cada partido les saliese un partidazo enorme).

Y yo vuelvo a incidir en el aspecto ofensivo, que es el que restringe totalmente las opciones del Chelsea. Ba no es un jugador para este nivel y Torres desespera. Sí, tiene cosas, a veces hace movimientos de gran delantero, pero para mi únicamente su presencia lastra la solidez del equipo. Así que no queda otra que agarrarse al clavo ardiendo de Etoo, que estando muy lejos de su mejor nivel, aún te aporta algo. Pero, insisto, con este nivel tan bajo de delanteros, solo tendrías opciones si tu línea de 3/4 es muy productiva. Hazard cumple. Óscar va por momentos.

¿Pero Willian? Para no parecer oportunista, lo digo después de que haya jugado un buen partido. Porque creo que ayer sí lo ha jugado, y porque indiscutiblemente tiene cosas buenas. Aporta al equipo en varias facetas. Pero juega en una posición clave y hay que pedirle algo más, hay que pedirle que sea productivo en ataque. Y ya que el fútbol es mucho más que números, pero 2 goles y 1 asistencia en todo o que llevamos de Premier League se me antojan números ridículos para un mediapunta de un equipo de primer nivel.

En el primer gol David Luiz no tiene ninguna culpa, como mucho Ramires que es el medio centro izquierdo, porque David Luiz si te fijas va a cerrar la jugada a la derecha que es de donde viene el centro y Ramires es el que se queda mas en el centro, pero tampoco Ramires tiene ninguna culpa en mi opinión, es un fallo de peón camionero impropio de un central de la experiencia de Terry, nunca se puede dejar un balón muerto en el punto de penalty. Creo que decir que tiene algo que ver David Luiz en ese gol será porque no te guste ese jugador o por querer defender a Terry, pero no tiene sentido

Competamente de acuerdo. Ese balón tiene que ir a corner si o si…no se puede culpar a nadie más que a Terry

Coincido en que el fallo es de Terry en un 85%, pero David Luiz nunca puede dar nada por hecho y menos jugando en una posición que requiere concentración y responsabilidad los 90 minutos. Creo que para jugar en dicha parcela del terreno de juego, hay que estar pendiente de todos los detalles e intentar leer un posible fallo o mal rechace.

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