El Shakhtar de Fernando es más feo, pero su triunfo en Anoeta es oro

Alex Teixeira celebra con Stepanenko el segundo gol del Shakhtar en San Sebastián (Foto: www.shakhtar.com).

Cabrea más la derrota cuando te vas del campo convencido de que el rival no es mejor que tú. Si te dan un baño, oye, pues muy bien, felicidades y a otra cosa. Pero si ves que el adversario te gana sin mostrar grandes virtudes, sin evidenciar una superioridad, y tienes en la retina lamentos de ocasiones de gol falladas que reaparecen y no se van, entonces la frustración es máxima. Eso debe estar pensando hoy la Real Sociedad: perdió el partido que no podía perder. En casa, ante un Shakhtar en el que Bernard y Fred aún no son titulares y en el que Lucescu asumió sus limitaciones desde la alineación inicial. El campeón ucraniano, que deslumbró la pasada campaña en esta misma fase frente al Chelsea y frente a la Juventus, ganó en San Sebastián (0-2) jugando a otra cosa. Sin Fernandinho, los partidos no se dominan. Sin Fernandinho, se trataba de incomodar a la Real y no dejarle meter el último pase.

En realidad, la metamorfosis de los ucranianos se explica viendo que el acompañante de Hübschman en el doble pivote pasó de ser Fernandinho a ser Fernando. Que parece lo mismo, pero no lo es. Fernandinho dictaba el guión de los partidos. Cogía la pelota y hacía que el color predominante fuera naranja. Fernando parece haber nacido para anular a los Fernandinhos. Persiguió constantemente a Rubén Pardo, alejándose a menudo de Hübschman, que se quedaba como medio centro puro. En Gremio y en la selección brasileña habíamos visto a Fernando en posiciones más retrasadas, pero Lucescu le pidió un trabajo de despliegue, de presión, físico. Por momentos, se ubicaba a la misma altura que Alex Teixeira, el media punta que acabaría siendo decisivo con sus dos goles.

 

Alex Teixeira celebra con Stepanenko el segundo gol del Shakhtar en San Sebastián (Foto: www.shakhtar.com).
Alex Teixeira celebra con Stepanenko el segundo gol del Shakhtar en San Sebastián (Foto: www.shakhtar.com).

En la previa habíamos elogiado el comportamiento de Stepanenko con la pelota en los últimos partidos del Shakhtar. En Anoeta se quedó en el banquillo y ya pudimos adivinar qué pretendía su entrenador. Los dos más físicos, los dos más pesados. Así sobrevivió el Shakhtar en una primera parte en la que fue inferior a la Real Sociedad y en la que, sobre todo, pudo irse perdiendo si Kucher no hubiera bloqueado un tiro de Vela tras un pase genial de Griezmann. El equipo donostiarra nunca fue el de la eliminatoria ante el Lyon -le faltó dinamismo, quizá le faltó Zurutuza-, pero en los cuarenta y cinco minutos iniciales fue más que el rival. No así tras la reanudación. El Shakhtar salió más atrevido y metió el miedo en el cuerpo adelantando líneas. Luego, la clase hizo todo lo demás. La de Douglas Costa para dejar un balón de tacón de primeras y la de Teixeira para marcar ese gol y el siguiente. La Real pudo empatar varias veces, pero en su debut en la Champions 2013-2014 no tuvo acierto de cara a portería.

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