Esto es Astaná

Astana Arena Foto: Oliver W

Igual que gritaba Leónidas a los emisarios persas, después de que estos llegaran a su tierra con aires de superioridad, gritaban los aficionados de un estadio que no ha parado de vibrar, que animaba de tal forma que seguramente algún jugador del Galatasaray haya entendido el mensaje: esto es Astaná, y desde hoy, ya estamos todos avisados.

Kisa dispara a la luz

El currículo importa en el fútbol, y con poco más que sus credenciales ha pretendido ganar el equipo turco en el Astaná Arena. Y casi le funciona el plan, lo que hubiera resultado en términos futbolísticos una injusticia, la típica injusticia. Salió el conjunto de Hamzaoglu con una energía que no mantuvo todo el partido, y por eso Wesley Sneijder provó fortuna dos veces, encontrando en ambas una buena respuesta de Eric. Aproximadamente al cuarto de hora de partido bajó los plomos el equipo visitante. Se empezó a mostrar en esa etapa del partido Foxi Kéthévoama, partiendo desde la izquierda y moviéndose por toda la zona de la media punta. Lo acertado y dinámico que estaba para encontrar posiciones de remate contrastaba con su ansiedad a la hora de golpear y controlar los buenos balones que le dejaba de cara Kabananga, que lo ganaba casi todo por arriba. A poco para llegar al descanso y con la afición construyendo un mosaico de luces aprovechando la oscuridad que exhiben las gradas del estadio, llegó Kisa y apagó los plomos con un derechazo que trazó un extraño efecto y superó a Eric. Se marcharon al descanso orgullos y sonrientes los turcos, totalmente ajenos a la tormenta que les esperaba en la segunda mitad.

Galatasaray Kaya (www.rsca.be)
Kaya no tuvo su mejor tarde/ Foto: rsca.be

No en mi casa

Atronaba el sonido de un estadio que rugía con los gritos de una afición que no tiene miedo a perder y que quiere disfrutar, a sabiendas de que puede ser la última vez vez que jueguen la Champions League en un buen tiempo, nunca se sabe. Así arrancó la segunda parte, y así reaccionó una plantilla que recompensó todo ese ánimo dejándose la piel y jugando a fútbol, jugando muy bien al fútbol. Mientras que los otomanos deambulaban medio adormecidos por el campo, los locales creaban una ocasión tras otra, conducidos por Foxi y el incansable Cañas. Fallaron todas las ocasiones claras, hasta que el enésimo error de Semih Kaya lo aprovechó Kabananga para poner un centro tenso, que tras tocar en Muslera y Balta, acabó entrando en la portería turca. El empate era un premio al esfuerzo. Cuando el campeón turco desbordado ante el despliegue técnico-físico que tenía delante estaba a punto de hincar definitivamente la rodilla, una jugada originada por José Rodríguez acabó en un autogol de Eric. Resultó muy cruel ese momento. Quedaban dos minutos y la gente no se rindió, siguió animando y llevó a sus chicos en volandas para subir un peldaño final, apretar al Galatasaray y ya sobre la hora, volver a empatar con un cabezazo/salto de fe de Cañas que llevó el delirio a toda una ciudad, a todo un país imagino. Fue el primer punto de un equipo kazajo en Champions, y visto lo visto, tal vez no sea el último.

Astana vs Galatasaray - Football tactics and formations

Foto de portada: Oliver W, bajo licencia CC.

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