Euforia mayúscula en Celtic Park

General view of Celtic Park as the crowd awaits the arrival of the two teams before the International Friendly match at Celtic Park, Glasgow
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
18/11/2014

Lo sucedido en el enfrentamiento entre Celtic y Manchester City se alejó a todas luces de lo que cabía esperar para este partido. Y es que, tanto por el perfil de amantes de la táctica y el control de ambos entrenadores, como por la aparente desigualdad de nivel entre los equipos, nada hacía prever un choque tan alocado, de ida y vuelta en el que el cuadro escocés y el citizen parecieron dos púgiles propinándose ataques a tumba abierta.

Celtic 3 (Moussa Dembélé 3′, 47′, Sterling pp. 20′)

Manchester City 3 (Fernandinho 11′, Sterling 28′, Nolito 55′)

Por parte local, Brendan Rodgers abandonó como era de esperar el invento táctico que tan mal le funcionó en Barcelona y volvió a disponer un 4-2-3-1 con la clara instrucción de mostrarse intensísimo en la medular. Guardiola dispuso también un once más o menos esperado, con la única sorpresa -aunque cada vez menor- de Kolarov en el eje de la zaga. Los hoops empezaron el encuentro con un nivel de revoluciones sobrehumano, imposible de mantener mucho tiempo, pero por suerte para el equipo de Glasgow, bien pronto se encontrarían con un gol a balón parado. Un tanto que no gustaría nada a Pep pues anticipó unas lagunas defensivas laterales que posteriormente se repetirían durante el partido. Los de Rodgers pudieron colgar un balón al segundo palo, rematarlo hacia el centro, volverlo a rematar e incluso que Dembélé lo tocara para desviar la trayectoria y todo eso sin ninguna oposición skyblue.

Moussa Dembelé anotó el sábado ante el Rangers su primer hat-trick con la camiseta del Celtic y todas las cámaras lo buscaban en el entrenamiento previo en el Camp Nou (Focus Images Ltd).
Moussa Dembelé fue un dolor de cabeza para la defensa del City. El francés fue el autor de dos de los tres goles del Celtic. Foto: Focus Images Ltd.

El tempranero gol del Celtic abrió la caja de Pandora y a partir de ahí, el control de partido que se le presuponía al City se desvaneció en un torbellino de kilómetros, descontrol y desorden. A Rodgers el plan le salió a la perfección, la intensa presión de bloque medio llevada a cabo con sumo coraje por los suyos desconcertó en todo momento el juego posicional citizen. Gündogan estaba inhabilitado para ejercer las funciones de mando así que el encuentro tomó un aire frenético muy entretenido para el espectador pero nada reconfortante, seguramente, para los banquillos.

La presión hiperventilada del Celtic dejaba de vez en cuando algunas grietas, cosa que aprovechaba el City para generar ocasiones de forma más caótica pero igualmente eficaz. En una de sus aproximaciones, Fernandinho recogió un zurdazo de Kolarov para batir a Gordon, quien jugó en sustitución de un De Vries aún tocado.

El empate visitante no cambió ni un ápice el guión del partido. El Celtic aprovechaba de maravilla las imprecisiones del City para robar y tejer contras con Forrest, Sinclair y un inspiradísimo Tom Rogic. En una de estas, precisamente, los escoceses llegaron con todo para filtrar un pase a la banda- otra vez la zona más vulnerable- para la llegada de Tierney. El centro-chut del lateral izquierdo pegó en Sterling para despistar otra vez a Claudio Bravo. Se habían disputado 20 minutos de partido y el City ya había encajado dos goles, algo destacable.

Pablo Zabaleta of Manchester City during the Premier League match at the Liberty Stadium, Swansea Picture by Mike Griffiths/Focus Images Ltd +44 7766 223933 24/09/2016
Pablo Zabaleta tuvo algunos problemas para contener su banda en Celtic Park. Foto: Focus Images Ltd.

Pero la marcha con la que jugaba el conjunto de Rodgers también le resultó contraproducente en algunas ocasiones. Ya se sabe, a más revoluciones, más velocidad y más riesgo de cometer imprecisiones. Así, en una falta de entendimiento entre Brown y Dembélé, los de Manchester aprovecharon para robar en zona de peligro y dejar que David Silva habilitara a Sterling y el ex del Liverpool definiera con una croqueta poco ortodoxa pero efectiva.

El pastel se enfrió en el alféizar

Como era de esperar, el Celtic no podía mantener el ritmo infernal de la primera parte, con lo que todo hacía pensar que a medida que fueran avanzando los minutos el City iría ganando más y más terreno. Antes de que esto sucediera, justo al volver del descanso, los hoops sacaron rédito de otro momento de lucidez ofensiva, sumado a la total pasividad de Pablo Zabaleta, y lanzaron un centro en el que Kolarov estuvo horroroso en el despeje cosa que permitió el remate acrobático de Dembélé para hacer el 3-2.

A partir de ahí, como si los pupilos de Rodgers le hubieran dicho a su entrenador: ‘hasta aquí podemos hacer’, el Celtic tiró un pasito atrás y el encuentro se empezó a asimilar a lo que todo el mundo se esperaba en la previa. De hecho, el control del City no tardó en materializarse con una muy buena jugada de tiralíneas al estilo skyblue con David Silva y el Kun Agüero que Gordon pudo rechazar en primera instancia pero que aprovechó Nolito para hacer el 3-3.

Con el empate en el bolsillo y más de media hora por delante, todo hacía pensar que el encuentro se ponía cuesta abajo para los de Pep Guardiola. Pero cuando apareció la fatiga, la excepcional atmósfera de Celtic Park hizo el resto para firmar el empate final. Unas tablas que le devuelven el amor propio al equipo de Brendan Rodgers, que le complican la vida al Manchester City en su pugna por el primer puesto y que también señala algunas piezas del entramado defensivo skyblue como Zabaleta o Clichy. El récord de 11 victorias consecutivas se esfumó en Glasgow.

Foto portada: Focus Images Ltd.

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