El fortín de la Philips

El PSV se ha hecho fuerte en casa. Dos partidos, dos victorias en Champions ante su afición. Foto: Focus Images Ltd.

Eindhoven rugía antes del partido. El Philips Stadion respiraba ese ambiente único de las grandes ocasiones, azuzado por las banderitas rojiblancas que ondeaban en la grada desde el calentamiento, condimentado por música estimulante y una lluvia que refuerza la epicidad de los días especiales. El CSKA era un rival propicio, aunque un paso en falso podía aguar la fiesta de un PSV que respondió a sus ausencias por lesión ubicando a Héctor Moreno en el lateral izquierdo. Este movimiento repercutió en la salida de balón de los neerlandeses, muy espesos a la hora de dar los primeros pases, y enfrió en cierta medida a un público encendido ante la oportunidad que se les presentaba: regresar a los octavos de final de la Champions. El PSV Eindhoven, atenazado por su propio nerviosismo, movió la pelota con desesperante lentitud, perdió balones en zonas comprometidas, cedió espacios a Musa y generó menos peligro que un CSKA que intimidó en las acciones de estrategia e incluso se puso por delante en el marcador a falta de 15 minutos para el final. Pero Eindhoven se rehizo del golpe en el momento más delicado e hizo historia.

En cierta medida, el gol en contra fue merecido. Mirando de reojo lo que ocurría en Wolfsburgo, el PSV midió sus esfuerzos y no quiso exponerse más de la cuenta ante la amenaza que suponía la velocidad de los puntas del CSKA. Sufrió en sus carnes los problemas que genera la aceleración de Musa, que si fuese más preciso en la ejecución de pases y centros jugaría en un candidato a ganar la competición, y únicamente encontró una vía de ataque por la banda izquierda de Jürgen Locadia. El PSV buscó una y otra vez a su extremo izquierdo para que encarase a Nababkin o tirara desmarques de ruptura a la espalda del lateral ruso, en el único recurso efectivo de una noche en la que reinó la imprecisión de Luuk de Jong y Pereiro, que fallaron a menudo en los últimos toques cerca de la frontal. Bruma se imponía en el área propia, Hendrix distribuía con criterio y Locadia aceleraba las acciones sin que nadie rematara con peligro porque Aleksei Berezutski completó un choque colosal en su propio área. Hasta que llegó el 2-1 del Wolfsburgo y el PSV priorizó no perder la pelota y avanzar a paso lento pero seguro.

Como un gol clasificaba al CSKA para la Europa League, los rusos se animaron y encontraron la recompensa en un córner que no era. El PSV lo despejó de forma defectuosa y Guardado se lanzó a por la pelota con demasiado ímpetu, sin medir bien su entrada, cometiendo un penalty muy torpe que Ignashevich transformó. Sin embargo, el PSV reaccionó de la mejor forma posible y con cierta fortuna igualó la contienda 120 segundos después en otra acción a balón parado. Tras varios rebotes, el esférico le cayó al capitán, Luuk de Jong, que definió con todo el tiempo del mundo ante Akinfeev e igualó el choque.

Aunque poco después un gol del Manchester United en Wolfsburgo obligó al PSV a volcarse a por la victoria, lo que se tradujo en la entrada de Bergwijn por Gastón Pereiro. Fue el único cambio del partido en ambos conjuntos, lo que refleja lo mermados que llegaban ambos entre lesiones y sanciones. Justo después, en un minuto clave, el Wolfsburgo anotó el gol de la victoria y Davy Pröpper recogió un balón muerto en la frontal para fusilar a Akinfeev y dar los tres puntos al PSV que lo clasificaban independientemente de lo que ocurriera en Alemania. En 10 minutos el PSV exhibió la personalidad necesaria para remontar y clasificarse para la siguiente ronda.

Pleno de puntos en Eindhoven

El punto obtenido en Old Trafford ha sido el que ha marcado la diferencia entre hacer historia o recordar su periplo por la actual edición de la Champions sin pena ni gloria. Las cuentas del PSV en el grupo B pasaban por convertir el Philips Stadion en un fortín y rascar algún punto lejos de casa. Ganaron sus tres encuentros ante su público y cerraron una fase de grupos formidable con un cuarto de hora mágico que les permitió remontar su encuentro ante el CSKA aunque al final con el resultado de Wolfsburgo les hubiese valido el empate. Nadie gana en Eindhoven desde el pasado mes de marzo y la fortaleza del PSV en casa será su principal aval para plantar cara a su rival en octavos y aspirar a mantener la eliminatoria con vida hasta la vuelta incluso ante los rivales más poderosos del continente.

El círculo de Phillip Cocu

Phillip Cocu ha sido protagonista en los dos últimos éxitos del fútbol neerlandés en la máxima competición europea. El técnico nacido en Eindhoven fue el capitán del último equipo de la Eredivisie que jugó las rondas eliminatorias de la Champions, en la temporada 2006-07, cuando el PSV alcanzó los cuartos de final de la Champions League, ronda en la que cayó ante el Liverpool. Nueve cursos más tarde, Cocu es el entrenador del PSV que ha superado la fase de grupos de la Champions tras dejar en la cuneta al Manchester United de Louis Van Gaal, técnico con el que coincidió en el Barcelona y la selección holandesa. Varios círculos que se cierran.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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