Para esto llegó Draxler

Wolfsburgo - Focus

El Wolfsburgo fichó a Julian Draxler para sustituir ni más ni menos que a Kevin De Bruyne. Un fichaje caro (unos 36 millones de euros) por un futbolista joven pretendido por medio continente y con muchísimo potencial. Una apuesta importante de la que se esperaba un impacto casi inmediato, una apuesta para competir ante los rivales más temibles. Una apuesta en la que se depositaron unas expectativas altas. A pesar de ello, sus primeros meses en Wolfsburgo han sido algo irregulares. Ha firmado varias actuaciones notables, pero algunas de ellas cayeron en el olvido, como la famosa noche de los cinco goles de Lewandowski, y la sombra del ahora mediapunta del Manchester City es alargada, pues Draxler difícilmente podrá equiparar sus cifras de goles y asistencias. No obstante, en una de las fechas más importantes de la temporada, el talento formado en el Schalke 04 emergió para inclinar la balanza en una eliminatoria de Champions League. Lo hizo con dos destellos fantásticos, con dos golazos propios de una figura en ciernes. No fue el más regular, pero sí el más decisivo para dejar noqueado a un Gent tierno y nervioso. A domicilio, Draxler fue decisivo. Pero, a pesar de todo, el Wolfsburgo no sentenció la eliminatoria cuando se le presentó un contexto idóneo para que el choque de vuelta se convirtiera en un mero trámite. Poco faltó para que el Gent sacara un empate de un partido que en el minuto 79 perdía por 0-3.

Al fin y al cabo, Wolfsburgo y Gent disputan un cruce de octavos por primera vez en su historia y se notó que no están acostumbrados a competir en eliminatorias de este calibre. Sobre todo en el campeón belga, que casi nunca se sintió cómodo a pesar de contar con el apoyo de su afición. El vértigo se apoderó del conjunto de Vanhaezebrouck, que se mostró muy tierno en los primeros compases. Le temblaron las piernas. Empezando por el central serbio Mitrovic, que perdió varios balones comprometidos en campo propio. El Wolfsburgo planteó una presión bastante adelantada que, a pesar de no ser excesivamente agresiva, tapaba los primeros pases de los belgas. Así pues, los extremos del equipo alemán encimaban a los centrales exteriores, Arnold y Träsch incomodaban al doble pivote local y el Gent rifaba el balón mucho más a menudo de lo que preferiría porque no existían envíos cómodos en su propia mitad de campo. El Wolfsburgo no tenía la pelota, pero controlaba el escenario, se desplegaba con mayor frecuencia ante una defensa poco expeditiva y peligro y terminó encontrando el gol en una genialidad de Draxler por el perfil izquierdo. Julian regateó a Foket con una facilidad pasmosa, tiró una pared con Vieirinha y definió con frialdad ante Sels poco antes del descanso. Sufría el Gent sin el control del balón, sin el poso de Kums para gestionar las posesiones, sin el desequilibrio de Dejaegere y con Asaré y Simon incapaces de detener las constantes incorporaciones de Jung por el perfil derecho del ataque visitante. Posiblemente era la peor noche de los belgas en la Champions League. Cometieron demasiados errores en una competición que siempre los penaliza.

Gent vs Wolfsburgo - Football tactics and formations
El Wolfsburgo tapó todas las líneas de pase del Gent en campo propio.

Sin embargo, las cosas empeoraron en el segundo tiempo. Parecía que Moses Simon empezaba a asomar la cabeza por el perfil izquierdo con sus conducciones cuando Neto regaló un balón en su mitad de campo, en un pase que se quedó corto. El centrocampista brasileño tampoco se esperaba que Draxler castigara su error con la contundencia con la que la Champions League hostiga toda imperfección: el alemán pasó el balón entre las piernas de Mitrovic y posteriormente superó a Sels con un sutil toque que pasó por encima del arquero belga. Una segunda obra de arte del ex del Schalke que encarrilaba la eliminatoria. Todo parecía sentenciado cuando en una falta sacada con picardía Träsch apareció por sorpresa por la banda derecha para servir a Max Kruse el 0-3 en bandeja. En el naufragio local, el Gent todavía tuvo suerte que Kruse se topara con el poste y no firmara el 0-4 pocos segundos después. A la hora de partido, el Wolfsburgo tenía pie y medio en cuartos.

Fue entonces cuando el Wolfsburgo quiso dormir el partido y pensando que ya lo tenía resuelto dio pie a que el Gent resucitara. Sesteó el conjunto alemán, con la cabeza puesta en el desplazamiento a Berlín del próximo sábado, y poco a poco el conjunto belga se fue entonando. El Wolfsburgo dejó de presionar y Kums poco a poco se fue atreviendo a hacer más cosas. El capitán del Gent pidió el balón e hizo todo lo posible para modificar la dinámica del encuentro. Primero filtró varios buenos pases y luego directamente agarró la pelota y se puso a regatear rivales en conducción. Una acción de Kums terminó con la pelota en el larguero y pronto descubrió en el israelí Kenny Saief un buen socio en la banda izquierda. El futbolista hebreo buscó las cosquillas a la espalda de Träsch, lateral derecho durante gran parte del segundo tiempo por la lesión de Jung antes del descanso, y el Gent inclinó el campo descaradamente hacia el flanco izquierdo. Entre una cosa y otra, Kums se inventó un golazo en una acción individual en el minuto 80 y de golpe el partido cambió de nuevo.

Kums anotó el 1-3. Foto: www.rsca.be.
Kums anotó el 1-3. Foto: www.rsca.be.

Con el 1-3, el Gent creyó como ha creído en los momentos más insospechados, como cuando se vio capaz de ganar el título de liga en Bélgica o vio que el pase a octavos de la Champions se encontraba al alcance de su mano. Y entonces el Wolfsburgo acusó su inexperiencia como bloque en un escenario de estas características, pues no supo enfriar el partido, agarrar el balón para congelarlo con una posesión larga o desplegarse con peligro para dar un susto a un Gent muy expuesto. Porque aunque la presencia del Gent en octavos es una hazaña, el Wolfsburgo tampoco ha jugado nunca esta ronda de Champions. En este contexto no emergieron los galones de Schürrle y Draxler como campeones del mundo, ni la experiencia de Dante y Luiz Gustavo en todo tipo de partidos de Champions o la de Ricardo Rodríguez en un Mundial. El Wolfsburgo reculó y le entró el vértigo a la par que Saief se creyó Roberto Carlos subiendo y bajando por la banda izquierda. En una de sus múltiples incorporaciones por el carril puso el balón en la cabeza de Coulibaly, que se anticipó a Dante y puso el 2-3 en el minuto 89. Suficiente para que el Gent gozara de un córner para empatar en el descuento, en lo que hubiese sido un desenlace histórico a un tramo final insospechadamente emocionante en el que la capacidad de reacción y el corazón exhibido por los belgas resultaron admirables. Pocas veces un 2-3 es tan amargo para quien logra un botín tan positivo en un partido de ida a domicilio.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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