Homenaje frío en Malmö

Malmo 2  RG1033

“Esta vez lo haremos bien, ¿verdad cariño?” Como una ex compasiva, Åge Hareide instaba a los suyos a no caer en los mismos errores de antaño, allá en una lejana noche en París. La idea era que no se repitiera en casa lo que había sucedido en la capital francesa, donde un tempranero gol de Ángel Di María había dado al traste con toda emoción. Parecía que el conjunto celeste tenía interiorizado el objetivo y quiso salir a marcar territorio forzando un córner en la primera jugada de partido que remató Rosenberg demasiado centrado. Pero como un chulo playas en una disputa callejera, se desvaneció el ‘infernal’ Malmö a la misma velocidad que un terroncito de azúcar en agua hirviendo. Ya en el minuto tres, Rabiot consiguió abrir un pase al lateral para entrar solo al área y rematar entre los centrales un buen centro de Van der Wiel.

En cuestión de instantes, todo el plan surgido para la que tenía que ser una gran noche europea se fue al traste; los himmelsblåt no habían conseguido aguantar con la primera parte del plan pero al menos querían cumplir la segunda: aguantar un poco más el balón y jugarlo con criterio cuando lo tuvieran. Y en eso hay que reconocer que ahí Rodic, Djurdjic y también Berget lo intentaron con cierto descaro, pidiendo el balón y jugándolo sin miedo.

Paris Saint-Germain Press Conference
Blaise Matuidi protagonizó una sólida actuación en el centro del campo del Paris Saint-Germain ayudado, en parte, por las grandes facilidades del Malmö FF. Foto: Focus Images Ltd.

Pero parecía que si el Malmö activaba su modo más generoso con el esférico el otro, el de ser un equipo extremadamente férreo atrás, quedaba inutilizado ipso facto. Así que la medular del PSG (Rabiot-Motta-Matuidi) tuvo mucho tiempo para mover el balón y encontrar espacios para combinar con un Di María especialmente fresco. En una de estas asociaciones con nula resistencia sueca, el balón llegó a Ibrahimovic y éste cedió de espaldas a la banda para la llegada de Matuidi. El centrocampista francés demostró una vez más ser un jugador mucho más cerebral que el típico perfil de todoterreno puramente físico y tuvo la sangre fría para contemporizar, amagar con un centro a la olla y meter el pase raso atrás a un Di María que definió ajustando su tiro al poste. No habían transcurrido ni 20 minutos de partido y el Paris Saint-Germain ya tenía la victoria en el saco, seguramente de una forma mucho más fácil de lo que se esperaba. En el 22, Jo Inge Berget pudo darle algo de emoción pero después de una buena combinación con Rosenberg y un gran recorte a Van der Wiel falló con la pierna zurda ante Trapp y la mandó al cuerpo del portero alemán.

Llegó el gol de Zlatan en Malmö

La segunda parte se retomó del mismo modo con el que acabó la primera; el buen ambiente de las gradas no consiguió hacer entrar en calor al Malmö ni sacar al PSG del modo automático (tampoco necesitaba más). A 5 minutos de la segunda llegó una de las grandes decepciones de la noche a nivel personal: el tan ansiado gol de Zlatan pasó sin ninguna pena ni gloria. Después de meses esperando el reencuentro del gigantón de Rosengård con su ciudad natal, de hablar de pantallas gigantes y de entrevistas emocionantes, dio la sensación (no solo por el gol, sino por todo lo que se pudo apreciar a nivel ambiental) que el regreso de Ibrahimovic era más sentido para el jugador que para la ciudad. El gol del sueco en su casa, tras el enésimo error del equipo celeste, pasará a la historia como el tanto que le sirve para igualar a George Weah como máximo goleador del conjunto parisino en Champions (16 goles).

Chelsea v Paris Saint-GermainUEFA Champions League
El delantero sueco protagonizó un notable partido en su regreso a casa, aunque dio la sensación que esperaba un poco más. Foto: Focus Images Ltd.

La horrible noche del Malmö se confirmaría con un penalti fallado; parecía que la buena acción de Djurdjic forzando la pena máxima podía maquillar un poco el resultado; pero ni así, Markus Rosenberg la mandó al palo. A partir de entonces, poco a poco el partido fue entrando en una media hora final de ritmo ‘pachanguil’ difícil de digerir. Buena muestra de ello fue el cuarto gol de la noche, obra de Di María tras rematar un centro dentro del área pequeña ante la total y absoluta pasividad de la zaga local. Minutos más tarde Lucas Moura ponía la guinda a la manita con la magistral ejecución de un tiro de falta que él mismo había provocado.

Justo después llegó el cambio para el homenaje de Zlatan Ibrahimovic y como pasó en el gol, dio la sensación de ser un gesto de respeto de la mayoría del público del Malmö Stadion pero en ningún caso fue una ovación atronadora. Incluso desde la impertinente lejanía que permite hablar sin saber a ciencia cierta, pudo parecer que incluso el mismo Zlatan se quedó un poco frío con el aplauso protocolario que recibió. En cualquier caso, el delantero sueco hizo historia con el PSG en Europa y su equipo se aseguró ya de manera matemática el acceso a Octavos de Final. Fue también la despedida europea en casa de un triste Malmö FF que parece estar pidiendo a gritos el final de su temporada.

Foto de Portada: RG1033.

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