Impotencia

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Es frustrante estar una única noche en una ciudad y que esté todo el día lloviendo. Que llueva sin parar, aun sin ser una lluvia suficientemente intensa como para dejarte empapado en un instante. Acompañada de viento y de algo de frío, así ha sido el tiempo en Tallinn en las últimas 24 horas. Y claro, uno se siente impotente porque no puede hacer nada ante el incómodo clima. Las terracitas están mojadas, el ambiente en la calle se resiente y es inevitable acabar empapado mientras los estonios andan con manga corta y no sienten frío. Y si se congelan, lo disimulan bastante mejor.

Algo similar debieron sentir los futbolistas del Nomme Kalju, que jugaron el partido de ida de la tercera ronda previa de la Champions en un campo que no es el suyo. Es el campo nacional de Estonia, pero también el del Flora Tallinn, cuyos colores adornan las gradas y los aledaños del estadio. Sólo Vassiljev, uno de los héroes que hizo soñar a su país con la Eurocopa de 2012, le roba protagonismo al verde y blanco del Flora. Es su ciudad y son sus aficionados -que lucen el logo de la Pantera Rosa, cuya melodía suena antes que el himno de la Champions, y no paran de animar-, pero no acaba de ser lo mismo.

Vassiljev comparte protagonismo con el verde y el blanco, los colores del Flora
Vassiljev comparte protagonismo con el verde y el blanco, los colores del Flora

Además, no sólo jugaron fuera de casa, como también ocurre con otros equipos modestos que disputan competiciones europeas, sino que el Nomme Kalju empezó perdiendo desde la primera jugada. Defendió fatal una falta lateral y ese primer gol acabó pesando durante todo el encuentro. Aguantó bien en la primera mitad y se acercó en algunas ocasiones, pero ya iba perdiendo como local. En líneas generales, el Nomme Kalju jugó un encuentro muy digno, sobre todo en los primeros 45 minutos, pero tras el descanso llegó el segundo gol, también a balón parado, y el equipo de Tallinn se apagó, aunque tuvo alguna ocasión para marcar.

De hecho, el Nomme Kalju encajó los cuatro tantos en jugadas a balón parado. Una falta lateral y tres córners, en los que Cisovsky remató en tres ocasiones, aunque el último tanto no fue suyo por los pelos. El Viktoria Plzen creó peligro en cada jugada, pero no estuvo acertado en la definición. Excepto a balón parado. Ahí los locales no pudieron hacer nada ante los checos, que demostraron dominar esta faceta del juego a la perfección. Yankuba Ceesay y Kimbaloula hicieron todo lo posible para evitar la derrota de su equipo, pero, como el extranjero ante la lluvia, sólo pudieron resignarse, bajar la cabeza y aguantar el chaparrón.

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