Jaume se agarra a su oportunidad y el Valencia se agarra a Jaume

Jaume Domènech Valencia

Con 24 años -25 en noviembre-, a Jaume Domènech se le planteaba una temporada complicada. Superada la frontera sub-23 que permite alternar participaciones con un filial y su primer equipo de manera ilimitada, seguir en el Valencia no parecía tener demasiado sentido observando el overbooking de porteros causado por el fichaje de Matthew Ryan y la recuperación a medio plazo del lesionado Diego Alves. El club pretendía cederlo, porque, aunque se ha demostrado que a Nuno le gusta más que Yoel, entendía que no podía dejarlo parado ni tampoco mantenerlo en Segunda B sin una perspectiva clara de un ascenso definitivo a la plantilla profesional. Cuando el australiano recién fichado del Brujas se lesionó, todos los procesos se aceleraron y los planes se modificaron. Y justo el día en el que Ryan volvía a viajar con la expedición valencianista -aunque finalmente se quedara fuera de la convocatoria al haber completado sólo dos entrenamientos con el grupo-, Jaume firmó una actuación memorable en Gerland para seguir agarrado a la oportunidad que le han presentado el fútbol y la vida. Su recital de piruetas aéreas y despejes de enorme plasticidad mantuvo el 0-1 hasta el pitido final y transformó el horizonte del Valencia en esta Champions, mucho más despejado hoy tras una victoria de valor incalculable en el campo de un rival directo.

A Nuno le tocará ahora decidir si estos méritos son suficientes para que el mejor portero de la última Copa de Asia regrese para ver desde el banquillo cómo el nuevo héroe del valencianismo se instala en una titularidad ya no provisional, y es evidente que esa elección será juzgada de manera especialmente sensible. ¿Quitar a un canterano después de que sus paradas en Lyon te mantengan vivo en la Champions League? ¿Dejar a Ryan fuera del equipo cuando se le fichó para ser titular teniendo ya en ese momento la opción de apostar por Jaume? Parece evidente que ahora mismo la gente se decanta de manera inequívoca por la continuidad del de Almenara, pero también está claro que no todas las noches serán como la de ayer (más que nada, porque ningún portero puede garantizar firmar siempre noventa minutos impecables). En cualquier caso, bienvenido sea el debate y el dilema, porque lo que lo provoca es una serie de paradas que valieron tres puntos indispensables.

Nuno salió con el equipo esperado, pero tuvo que modificarlo tras la lesión de un Abdennour que rozó dos veces el gol en remates de cabeza muy parecidos en jugadas de estrategia. Aderlan Santos ingresó en el campo con media hora por delante para formar una pareja de centrales inédita con Mustafi. Esa era otra situación de riesgo, pero se resolvió bien, ya que los atacantes del Lyon no estuvieron especialmente participativos -las mejores intervenciones de Jaume llegaron en disparos lejanos, como una falta directa de Valbuena-. También Fournier, que había dejado en el banquillo a Beauvue para darle la primera titularidad en Champions League de su carrera al joven Aldo Kalulu, se vio obligado a sustituir a Sergi Darder por Ferri antes del descanso. Nada más entrar, el joven centrocampista galo tuvo una clarísima ocasión para empatar. Una de las varias que se sucedieron en ambas porterías en la especie de ruleta rusa en la que se convirtió el partido.

El Valencia acabó sufriendo mucho, ya que el Lyon hizo cambios de ataque y lo obligó a replegarse. Los últimos quince minutos tuvieron un guión radicalmente opuesto al inicial, que se había dibujado a partir de la intención visitante de llevar el peso del juego con la pelota. Sin embargo, el gol que decidió el choque no llegó tras una acción elaborada de forma pausada, sino que fue la consecuencia de la pillería de tirar un contragolpe rápido cuando el juego se reanudó tras la lesión de Darder y el Olympique estaba extrañamente desorganizado. Feghouli, que debutó como profesional en el Grenoble, no muy lejos de Lyon, la mandó cerca de la escuadra con potencia. Anthony Lopes la tocó, pero no pudo sacarla. Y ahí, si lo comparamos con todo lo que luego haría Jaume, estuvo la diferencia.

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