Juego, set y partido

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Tardó algo más de media hora el Real Madrid en desnudar las carencias defensivas del vigente campeón de Turquía. Hace unos meses, en el Santiago Bernabéu, el conjunto turco ya encajó un contundente 3-0 en una pobre actuación defensiva. Esta vez la cifra de goles se multiplicó por dos, a pesar de que el Madrid no necesitó ser brillante para iniciar el torneo con buen pie. Con aprovechar los espacios concedidos por el rival, los errores -algunos grotescos e impropios de un futbolista de Champions League- de los zagueros y la calidad de Isco, Di María, Benzema y Cristiano en los últimos metros fue suficiente. 1-6, juego, set y partido.

El resultado y las sensaciones suponen un duro revés para las aspiraciones del Galatasaray, al que beneficia el empate de la Juventus en Copenhague, pero que vuelve a comprobar que el nivel de su zaga penaliza en exceso en la Champions League. ¿Cómo se puede ir por Europa, y además cuando enfrente está el Madrid de Cristiano, Isco y cía, con Emmanuel Eboué de lateral derecho y Dany Nounkeu de central? Lo cierto es que influye de forma determinante un requisito de la liga turca, donde existe un cupo de extranjeros, que consiste en que cada plantilla únicamente puede contar con diez futbolistas foráneos. Por si fuera poco, solo seis pueden coincidir en el campo. Motivo fundamental para entender por qué el conjunto entrenado por Fatih Terim no ha fichado más en este mercado veraniego para reforzar ciertas demarcaciones.

(Foto: Galatali)
El Galatasaray conquistó en mayo su 19ª liga (Foto: Galatali)

Piezas indiscutibles en los planes de Terim como el uruguayo Muslera, el brasileño Melo, el holandés Sneijder y el marfileño Drogba dejan escaso margen de maniobra, por lo que tal y como está confeccionada la plantilla del Galatasaray únicamente puede juntar habitualmente a dos defensas foráneos -precisamente por ello Albert Riera está siendo suplente en liga-, puestos que están ocupando últimamente Eboué y Chedjou. Claro está que no deja de ser curioso que acabes incluyendo a Eboué en uno de los escasos huecos de los que dispones para futbolistas extranjeros.

Las dos conclusiones son diáfanas: la zaga turca no alcanza el nivel mínimo exigible y reforzar esa misma zona del campo es más complicado de lo que a priori pueda parecer. Otra conclusión clara, y no precisamente novedosa, es que el Real Madrid cuando disfruta de espacios y metros para correr es demoledor. Varios de sus futbolistas manejan unos automatismos que conocen de memoria. 1-6, juego, set y partido en Estambul.

Foto de portada: Galatali

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