Juventus-Real Madrid: hambre de victoria contra sed de eternidad

Juventus players during the Juventus training session at the Principality Stadium, Cardiff
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02/06/2017

De todas las narrativas que se pueden elegir para ilustrar la final de Cardiff, con toda seguridad la que llega con un favoritismo más repartido de cuantas se han disputado en el último lustro, en opinión de quien escribe la que más fielmente define lo que sucederá sobre el césped es el enfrentamiento entre dos generaciones: una que lucha por ser eterna y otra que pelea por ser inmortal.

Empecemos por la primera. La Juventus de Turín aterriza a la final de la presente edición de la Champions League sumergida en plena madurez de su ejemplar proyecto, habiendo resuelto uno a uno todos los obstáculos que el fútbol moderno le ha ido poniendo hasta llegar a la puerta de Cardiff: ese definitivo paso hacia la gloria que tanto se les ha resistido. Tras dominar tiránicamente el campeonato italiano e ir acumulando experiencia ante los principales gigantes del continente en Copa de Europa durante el último lustro, este grupo de jugadores es perfectamente consciente de que se encuentra ante el momento de dar la patada definitiva al tablero y poner el nombre de la Vecchia Signora en letras doradas por primera vez en este siglo. Massimiliano Allegri lo definía así en rueda de prensa: “Hace dos años llegamos merecidamente a la final, pero era algo inesperado. Este año las cosas son distintas. Llegamos al lugar correcto en el momento correcto. Tenemos todo para hacer un gran partido.”

Juventus manager Massimiliano Allegri during the Juventus training session at the Principality Stadium, Cardiff Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 02/06/2017
Massimiliano Allegri, entrenador de la Juventus. Foto: Focus Images Ltd.

La palabra que más fielmente define el espíritu turinés es el hambre: una idea sencilla pero que a la vez encierra un sinfín de conceptos de valiosísimo valor futbolístico. A fe que el fútbol es un estado de ánimo y el de la Juventus es un pletórico y efervescente deseo de ganar, potenciado por la titánica seguridad de que esta vez están perfectamente capacitados para hacerlo. No sólo no cabe duda en ninguna cabeza bianconera de que el peso de la gloria no les va a aturdir, de que en esta ocasión está hecha para ellos, sino que hay un caloroso empuje interior que sirve de energía para realizar cada aliento. Todo el entramado táctico de Allegri se vertebra por la idea de que ninguno de sus cuatro futbolistas más identitarios (Buffon, Bonucci, Chiellini y Barzagli) tiene una Copa de Europa en su haber y quizá no vuelva a tener una oportunidad semejante para levantarla. Por ello, cada esfuerzo defensivo de su colectivo no es un sufrimiento sino la forma que tienen de marcar diferencias para ofrecerle a la columna vertebral del equipo la oportunidad de ser no sólo eternos a nivel doméstico sino también a nivel continental.

El Real Madrid aterriza al Millenium Stadium de Cardiff sin ninguna necesidad de refrendar lo que este grupo de jugadores es. Eso ya lo tiene meridianamente claro: forma parte de una selecta generación de elegidos responsable de aportarle al club más laureado del planeta al menos dos de sus once Copas de Europa: dos de las cinco en el último medio siglo. A la quinta de Sergio Ramos, Luka Modric y Cristiano Ronaldo el mero paso del tiempo ya les pondrá en su sitio en la historia, muchos de ellos son ya leyendas vivientes que han saciado su hambre a base de acumular títulos de todo tipo. Sin embargo, la camiseta blanca siempre pide más. Y el morbo de ser tú quien se lo ofrezcas es demasiado poderoso. El conjunto blanco encara la oportunidad de ser el primer equipo en levantar dos orejonas seguidas y lo hace sumergido en un estado mental desde el cual cada uno de sus protagonistas son los héroes elegidos para ganar esta batalla imposible. Si el fútbol es un estado de ánimo, el del Madrid, encarnado paradigmáticamente por su técnico, es una sosegada y tranquila confianza en su desorbitante calidad que le aleja de oír los aullidos emocionales de esta competición que afectan a casi todos. Ese anhelo de grandeza quizá no empata pero sí equilibra espiritualmente un encuentro que, de otra manera, estaría muy torcido del lado juventino. Una actitud que definió mejor que nadie Cristiano Ronaldo. “Yo me considero favorito siempre y el Real Madrid tiene que considerarse favorito. Si vas por un campo y tú no piensas que eres el mejor y que tienes que jugar mejor, eso no quiere decir que no tienes humildad. ¿Somos los favoritos? Sí, pero eso no quiere decir que seamos mejores que ellos, vamos a intentar ser mejores que ellos dentro del campo. Somos el Real Madrid, somos los favoritos y tenemos que demostrarlo contra el adversario.”

Sergio Ramos of Real Madrid during the Real Madrid training session at the Principality Stadium, Cardiff Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 02/06/2017
Sergio Ramos, capitán del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.

Sólo desde esa perspectiva mental se entienden, por ejemplo, los alucinantes primeros 45 minutos que el Madrid disputa hace un año en Milán, alejándose de cualquier tensión, angustia o ansiedad propia de citas de tal trascendencia e implantando su fútbol desde un principio con un aplomo y autoridad muy rara vez visto en una final. Y si a nivel emocional eso lo explica un palmarés que quita trascendencia al desenlace, a nivel futbolístico hoy se entiende, principalmente, desde dos futbolistas: Sergio Ramos y Toni Kroos. Son los encargado de templar el ritmo el encuentro y generar un contexto favorableNadie va a representar mejor la serenidad asociativa blanca que esa extraña pareja. El defensa andaluz, cuya despampanante importancia simbólica a veces eclipsa injustamente su valor futbolístico, es el encargado de empujar al Madrid en la gestión de las jugadas. Se lee poco, pero Sergio Ramos es un elemento crucial en el Madrid con el balón en los pies. Es el venenoso primer pase blanco. Su precisión, serenidad y lectura ante la presión rival inyecta un poderío autoritario a las jugadas blancas desde su nacimiento que posibilita que el Madrid pueda desplegarse cómodamente en campo contrario. En el siguiente escalón, suele ser el 8 alemán quien recibe el balón abierto a la izquierda y es quien mejor despliega y encuentra ventajas gracias a su robótica constancia y lucidez, y a un nivel técnico que le posibilita ejecutar de forma sistemática lo que va pasando por su gélida cabeza. Así se crea un caldo de cultivo para que un eslalon de Marcelo, un giro de Modric o un apoyo de Benzema haga prender la mecha hacia portería rival. Pero la plácida posesión previa está originada por el control del 4 y del 8 detrás de la línea de balón.

A ellos dos se les viene uniendo un particular socio en los últimos tiempos. Se trata de Isco Alarcón, cuya efervescencia futbolística le ha dotado de un nivel de confianza que le lleva básicamente a jugar por la parte del campo por dónde esté corriendo el balón. Isco se sabe tan bueno que siempre cree que la jugada va a mejorar si pasa por sus pies y lo curioso es que casi siempre lleva razón. Pues sus constantes ofrecimientos siempre generan triángulos asociativos y si percibe bloqueo, siempre es capaz de generar una ventaja y juntar hombres con sus mágicas conducciones. Hasta tal punto es así que Zidane ha diseñado ad-hoc un esquema para dar cabida a semejante torrente de juego. Ha variado su 4-3-3 por una especie de 4-3-1-2 que dota de libertad picassiana al malagueño. Su fiereza y presencia de jugón con el balón puede ser un argumento poderoso para desactivar a una Juve que empiece acosando, como haría en el encuentro del Calderón ante el encendido conjunto colchonero.

Gareth Bale of Real Madrid during the Real Madrid training session at the Principality Stadium, Cardiff Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 02/06/2017
Gareth Bale ha sido uno de los nombres propios de las horas previas. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, no es una certeza su titularidad. Por su puesto concurre no otro que Gareth Bale, alguien que uno pensaba que después de su 2015/2016 no habría que volver a reivindicar pero que a día de hoy pareciera que se trata de un tímido aspirante y no de uno de los futbolistas más determinantes del planeta. Es evidente que viene de una temporada lastrada por sus sempiternos problemas físicos y que tampoco a nivel mental ha estado especialmente activado, pero también lo es que, si está bien, sólo uno más de los 22 puede decidir la final como él. Y por eso Zidane le espera hasta el último minuto.

Probablemente si estuviera bien, Zizou no dudaría. ¿Por qué? Porque al final el fútbol trata de meter goles y muy poquitos en el planeta intimidan como el galés. Bale ya ha demostrado que es un futbolista que marca la diferencia en finales, ya sea con eslalons imposibles o con cabezazos certeros. Además, para abrir un cerrojo como el 4-4-2 juventino, un sistema de extremos abiertos como el 4-3-3 obliga al rival a defender una parcela de terreno mucho mayor, lo que genera espacios interiores para castigar por dentro. El 4-3-1-2 blanco permite a los centrales italianos poder individualizar su atención en los dos puntas blancos y deposita en los dos laterales toda la responsabilidad de desequilibrio. Unido a que con Bale, una de las principales amenazas italianas como es Alex Sandro retrocede muchos metros su área de influencia. Y si Bale como revulsivo es una incógnita, Isco saliendo en el 60′ es un recurso que ya ha sido decisivo en dos finales de Copa de Europa. Nadie castiga la fatiga como la omnipresente energía del malagueño.

Pero según él mismo ha reconocido, Bale no llega al 100%. Y sin ritmo de competición, es francamente difícil de medir hasta qué punto está capacitado para ser titular. Sabemos que el técnico francés, conservador de la escuela italiana, no es amigo de riesgos, pero si el estado físico del galés es un melón por abrir, parece más razonable que salga de titular a là Diego Costa 2014 que arriesgar por sacar un jugador en el 70′ con serio potencial de acabar lesionado después y tener que recurrir a otro cambio.

Isco puede ser titular. (Focus Images Ltd).
Isco puede ser titular. Foto: Focus Images Ltd.

Por eso, contextualmente, quizá el futbolista blanco más importante en la noche de hoy se llama Luka Modric. El Madrid, sin su número 11, adolece de desequilibrio individual y se enfrenta a la defensa posicional más sólida del continente. Tiene que encontrar fisuras frente al equipo que sólo ha recibido tres goles en la presente edición de la Champions y no tiene ningún regateador puro entre sus atacantes. Los precedentes dicen que Bernardo Silva y Mbappé crearon los contados momentos de sufrimiento bianconero en esta competición gracias a su desborde individual. Pero el Madrid deposita sus esperanzas en el mágico giro de su genio croata, en esa única combinación de controles orientados, conducciones y fintas. Contra eso no existe defensa. El futbolista de Zadar ha recuperado en la última fase de la temporada la inspiración a la hora de regatear y, si el 19 está presente, el juego blanco va a fluir. Y las ocasiones van a caer.

De la defensa de la Juve lo sabemos todo. Es ya una figura legendaria por sí misma. Intimida sólo de verla nombrada. Individualmente, Bonucci y Chiellini han hecho un auténtico arte de la defensa de la frontal de su área. Por alto, por bajo… Da igual. Dominan lo que ocurre cerca de Buffon. Colectivamente, su 4-4-2 es capaz de frustrar a cualquiera a través de la negación de espacios. Pueden alternar salir a morder en campo contrario y bloquear la iniciativa rival con permanecer cómodos en bloque bajo ante el paso de los minutos. 3 goles encajados en toda la Champions. Dejaron a la MSN a cero. ¿Pero qué armas tiene la Juventus para llegar a Keylor?

Gonzalo Higuain of Juventus during the UEFA Champions League semi final, second leg at Juventus Stadium, Turin Picture by Stefano Gnech/Focus Images Ltd +39 333 1641678 09/05/2017
Gonzalo Higuaín. Foto: Focus Images Ltd.

En principio, uno diría que Dybala e Higuain. El ataque de la Juve es extremadamente efectivo pero tampoco es el más elaborado del continente. Sobre su singular pareja de argentinos cae todo el peso de la determinación. Ocurre que son el tipo de atacantes que uno no imagina siendo autosuficientes con Ramos y a Varane delante de ellos. A saber: no son especialmente corpulentos para cuerpear ni tampoco disponen de una velocidad vertical desorbitada. Necesitan colaboración del resto. A 30 metros de Keylor, con la zaga de centrales blancos saliendo agresivamente a anticipar, no son el perfil de atacante que más intimida al Madrid. Por supuesto, son futbolistas de tanta calidad que siempre pueden tener una acción diferencial en la manga, pero es probable que Allegri haya pensado otros recursos. Como emparejar a Mandzukic en el sector de Varane – Marcelo para sacar rédito y encontrar a Higuaín en la segunda jugada. Aunque, a decir verdad, uno imagina los goles italianos viniendo de los pies de Daniel Alves. Nadie maneja en su equipo los tiempos de esta competición como él, nadie se siente tan cómodo entre tanta trascendencia y respeto mutuo que el brasileño. Y, con la libertad que se le presume desde el extremo derecho, su diestra tiene la casi exclusiva tarea de hacer daño. Ya sea con acciones definitivas de gol como hiciera ante el Mónaco, como buscando pausa y circulaciones largas junto a Pjanic y Dybala para desesperar al Real y hacerle correr, hoy es una noche para que Alves vuelva a subrayar su nombre en los libros de historia.

Para acabar, Cristiano Ronaldo. Nunca llegó con esta frescura a una final. Siempre atemorizó más su leyenda que lo que luego fue capaz de aportar pero esta vez pinta diferente. Por encima de la competición en cuartos en semis, probablemente nadie tenga más cosas que decir que él.

Alineaciones probables: Juventus de Turin – Real Madrid, sábado 3 a las 20:45h 

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Real Madrid vs Juventus - Football tactics and formations
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Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Esto es una previa de un partido de fútbol y no las chorradas que pondrán en las televisiones que todos sabemos. Enhorabuena, Guillermo, excelente trabajo.

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