La hora de Bastian

Schweinsteiger-Robben-Bayern-Focus

No está siendo una temporada fácil para Bastian Schweinsteiger. Pese a que Pep dejó claro desde que puso un pie en la ciudad del Oktoberfest que Schweini iba a ser un jugador crucial para él (se lo llevó a solas a comer, dicen que consultó cada una de sus decisiones con él y, hasta su lesión, era el mediocentro titular del equipo), lo cierto es que, una temporada más, las malditas lesiones le han mantenido alejado del día a día del equipo durante buena parte del año, especialmente durante un vital periodo de tiempo que supuso la gestación del nuevo Bayern de acento catalán. Para más inri, su vuelta al equipo tras la operación de tobillo ha coincidido con el peor tramo tanto en juego como en resultados del equipo muniqués y es inevitable tener la sensación de que el vicecapitán del Bayern Munich aún no ha encontrado su sitio con Guardiola, que su rol no está del todo definido (ha llegado a jugar hasta de mediapunta) y que de aquel omnipresente centrocampista que se sacó de la chistera Louis van Gaal y que maravilló al planeta en el Mundial de Sudáfrica queda bastante poco. No acaba de estar recuperado de su renqueante tobillo, se le nota físicamente lento, pesado y hasta perdido y no consigue imponer su ritmo el que un día fue un pulmón en el centro del campo como pocos ha habido en el fútbol reciente. Pep, incansable y consciente de su significado simbólico, sigue confiando en él, no deja de darle minutos y está convencido de que el que el año pasado fue bautizado por Jupp Heynckes como “el mejor mediocentro del mundo” puede ser aún un jugador importante para él. Partidos como el de hoy pueden darle la razón.

Schweinsteiger-Bayern-FocusSchweini puede aportar liderazgo al proyecto de Guardiola en el Bayern. Foto: Focus Images Ltd

Quizá Basti es lo más puro que queda de la identidad histórica del Bayern, esa que entre Klinsmann, van Gaal, Heynckes y Guardiola han ido actualizando gota a gota a la realidad del fútbol moderno. Del prototipo de centrocampista alemán físicamente poderoso, agresivo, robusto y que maneja partidos como el de hoy a la perfección, del carácter impasible y frío germano que conoce los códigos de este deporte a las mil maravillas y que se siente como Pedro por su casa en finales de Copas de Europas y Mundiales. El último heredero de los Beckenbauer, Hoeness, Effenberg y Matthäus en un país que ahora genera Max Meyers, Toni Kroos, Mesut Özils, y Mario Götzes. En definitiva, Schweini es un competidor puro que ya tiene a sus espaldas tres finales de la Champions, una final de la Eurocopa y dos semifinales de un Mundial.

El Bayern de Guardiola es pura ilusión efervescente, es creatividad y es lírica, pero esto son unas semifinales de Champions, es un Real Madrid – Bayern. Es Effenberg provocando en sus declaraciones, es Kahn encarándose con Raúl, es van Bommel haciendo cortes de mangas al público del Bernabéu. Por mucho que el recorrido de ambos equipos haya distorsionado esa imagen, lo cierto es que Basti aporta experiencia, liderazgo, conocimiento del juego, personalidad en un proyecto que aún es inocente y frágil, que todavía no ha sentido de cerca lo que es una derrota demasiado dramática y que no sabemos cómo reaccionará en según qué contextos. Schweini se las sabe todas y aún puede ser muy útil.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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