La vieja guardia lleva al BATE a la Champions

Bate Borisov Rodionov Edu Ferrer Alcover

Borisov vivirá, por primera vez, una fase de grupos de Liga de Campeones. El BATE al fin puede traer la máxima competición continental a su ciudad tras haber superado de forma muy clara a un flojo Slovan de Bratislava, al que no le funcionó el plan basado en el juego directo que casi le da la victoria en la ida. Los bielorrusos, liderados por un excelso Vitali Rodionov, han dominado a placer durante todo el partido y han atropellado a su rival sacando provecho de sus deficiencias, tanto individuales como colectivas. El BATE suma así su cuarta fase de grupos de Champions, gracias a las dianas de Gordeychuk, Krivets y Rodionov. El Slovan, por su lado, deberá esperar para llevar la Liga de Campeones a Bratislava.

El partido se ha iniciado con cambios importantes en el once del Slovan respecto a la ida. Se han caído de la alineación Milinkovic (extremo izquierdo) y Stéfanik (mediocentro) del once y han entrado Halenár y Kolcák. Con esta formación, Straka ha colocado a los jugadores de ataque de forma algo atípica: Halenár y Fort, dos nueves, han jugado por detrás del punta, que hoy ha sido Soumah. La razón, posiblemente, ha sido que el entrenador del Slovan quería a un jugador rápido y atlético para formar la primera línea de presión, además de ser un futbolista con velocidad para aprovechar posibles contras. Los primeros 10-15 minutos han sido de tanteo, incluso de no agresión, pero después de ellos, el BATE ya dominaba claramente el balón. Una vez que han dispuesto de él, se ha visto a los centrales (especialmente Polyakov) optar en varias ocasiones por el envío largo buscando a los mediapuntas, que caían a bandas, o a Rodionov. El BATE no ha hecho una apuesta decidida a salir por el centro, aunque una vez que superaba las dos primeras líneas de presión, podía generar peligro por los espacios que en algunas ocasiones ha dejado el Slovan entre el doble pivote y la línea de mediapuntas.

Bate Borisov Yermakovich Edu Ferrer Alcover

Aleksandr Yermakovich ha clasificado al BATE Borisov para la Champions por cuarta vez.

En ese espacio trataban de incrustarse tanto los interiores como los mediapuntas del BATE, pero el equipo no disponía de jugadores con un pase corto preciso, además de que el Slovan trataba de mantener el orden al principio. Krivets realizaba buenos movimientos pero no tenía nadie por detrás que fuera capaz de encontrarle. Lo que sí tiene el BATE es a Likhtarovich, maestro de los envíos largos. En dos de ellos, en los que encontró a Rodionov, ha puesto patas arriba a la zaga del Slovan. Cerca del cuarto de hora de partido, en la primera jugada en la que conectaron ambos, Rodionov envió un balón al palo. En la segunda, que se produjo en el minuto 41, el delantero del BATE entró por la desprotegida banda derecha del Slovan (Cikos fue un coladero), realizó un maravilloso control de espuela y esperó el tiempo justo para la llegada de Gordeychuk, al que asistió para que marcase el 1-0 picando suavemente el balón.

El Slovan no generó prácticamente nada durante todo el partido. En el primer tiempo, lo más peligroso fue un remate de cabeza de Fort en el punto de penalti, después de un buen centro de Grendel. También Jablonský lo intentó con un disparo desde fuera del área que salió cerca de la puerta de Chernik. El equipo se desordenaba muy fácilmente y la contundencia de los jugadores eslovacos brillaba por su ausencia, exceptuando a Soumah, el jugador más implicado en la presión (acabó expulsado por doble amarilla). Si en el partido de ida había dado la sensación de que uno de los puntos fuertes del Slovan era el juego por alto, hoy fue todo lo contrario. El BATE ganó en muchas ocasiones los duelos aéreos y sólo la falta de precisión en los disparos procedentes de segundas jugadas evitó que llegasen más goles.

El BATE rubricó la cuarta presencia en Champions de su historia bajo las órdenes de Aleksandr Yermakovich, asistente de Viktor Goncharenko en las tres participaciones anteriores.

En el descanso entró Stefánik por Zofcák para jugar en la banda izquierda del ataque eslovaco. Durante la primera mitad del segundo tiempo, el Slovan tuvo algo más el balón (se lo entregó el BATE) y dispuso de una doble ocasión a la salida de un córner, en la que Chernik se vistió de salvador. El arquero del BATE detuvo dos disparos consecutivos de Fort y Gorosito a quemarropa y en el área pequeña. En el minuto 62, Vittek entraba por Fort, haciendo que el sistema pasase a ser, por momentos, un 3-2-3-2. Cikos se quedaba como extremo diestro formando línea con Soumah en la mediapunta y Stefánik por la izquierda, mientras que arriba se quedaban Vittek y Halenár, con el objetivo de bajar balones largos y rematar centros. El Slovan fue un bucle de imprecisiones en el segundo tiempo y casi no era capaz ni de pasar de medio campo. Los de Frantisek Straka se desordenaron y los espacios entre líneas empezaban a ser kilométricos. Además, las bandas se convirtieron en una autopista para el BATE, que empezó a superar líneas con facilidad. Los bielorrusos se crecían y los eslovacos se achantaban.

En el minuto 61, Aleksievich entraba por Likhtarovich y en el 68 Yakovlev sustituía a Gordeychuk. Yermakovich buscaba darle una marcha más a su equipo y lo consiguió. Aleksievich ocupaba, con su equipo defendiendo, la posición de Likhtarovich. Pero cuando el BATE atacaba, su recorrido en ataque era mucho mayor que el del capitán, disciplinado guardando su parcela. El ‘9’ del BATE pisó la frontal del área en algunas ocasiones e incluso estuvo a punto de hacer el 2-0 con un disparo que salió muy cerca de la puerta eslovaca. Yakovlev, por su lado, entró por Gordeychuk con el objetivo de dar más opciones exteriores al BATE y aprovecharse de las avenidas que el Slovan tenía en sus bandas. En el minuto 84, una cabalgada suya por el flanco izquierdo tras pérdida de Cikos acabó con el pase atrás para Krivets, que envió el balón al fondo de la red. Durante el partido, el ‘10’ del BATE se movió bien entre líneas y aprovechó los espacios para recibir en zonas peligrosas, pero estuvo horrible en la ejecución. En muchas ocasiones, ralentizó jugadas y estuvo indeciso a la hora de escoger qué opción llevar a cabo.

Bate Borisov Rodionov Edu Ferrer Alcover

Rodionov dio un recital ante el Slovan.

Lo contrario a la actuación de Krivets fue la de Rodionov, amo y señor del partido. Cada recepción del ‘20’ del BATE era garantía de peligro. En la primera parte, en la que el BATE estaba algo espeso a pesar del claro dominio sobre el Slovan, Rodionov se echó el equipo a la espalda y fue capaz de crearse sus propias jugadas, además de finalizar las que creaban sus compañeros. El equipo siempre le buscaba a él, porque sabían que siempre escogería la mejor opción. Si había que abrir a la banda, abría. Si había que recortar y disparar, lo hacía. Si había que esperar la llegada de los compañeros, los esperaba. Si había que caer a banda, ya fuera para desbordar o permitir la llegada de los mediapuntas, caía a banda. Envió un balón al larguero, Pernis detuvo un remate suyo de espuela a centro de Mladenovic, probó con disparos desde la frontal del área… las tuvo de todos los colores para marcar, pero el gol llegó en el minuto 85, anotando el 3-0 definitivo. Khagush envió un balón largo que botó entre dos defensas del Slovan, Rodionov lo recogió y definió a las mil maravillas; zurdazo con el exterior al palo izquierdo de Pernis tras irse fácilmente de Hudák. En el minuto 87, bajo una tremenda ovación, Rodionov dejaba el césped del Borisov Arena, el nuevo estadio de una ciudad que esta noche sueña y fantasea. Y tiene un buen motivo: imaginarse qué grandes clubes europeos la visitarán para jugar la Champions ante su querido BATE.

Fotografías: Edu Ferrer Alcover. Todos los derechos reservados.

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2 comments

No entiendo como equipos como el Maribor o Bate Borisov puedan jugar la Champions y que Napoles o Athletic se queden fuera. Aparte de cabezas de serie, no debería haber una eliminatoria entre equipos de ligas top.

De hecho, el sistema está hecho aposta así. De esta manera se quiere premiar un poco el quedar campeón en las ligas menores. la Ruta campeones vs la otra permite que pasen dos campeones más, con el costo de que dos equipos 3º4º de ligas potentes queden fuera.

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