Las cicatrices de Simeone

Simeone-Atlético de Madrid-Focus

Simeone tiene muchas cicatrices. El cuerpo lleno. Ha dado y le han dado. Ha ganado y ha sufrido. Así es la vida. No quedan lejos esos días en que muchos afirmaron que Simeone no podría ser un técnico ganador. Esa eliminatoria de la Libertadores perdida de forma incomprensible con River Plate contra San Lorenzo le marcó. El cuervo jugaba con 9 hombres en el estadio de River. Los millonarios ganaban el partido por 2 a 0. Y con 9 hombres, San Lorenzo marcó dos goles. River, ninguno. Simeone se quedó en la banda, destrozado.

Su debut como entrenador fue en el Racing Club de Avellenada, en 2006, inmediatamente después de retirarse como futbolista. La academia era un lío en esa época y Simeone decidió después de las primeras jornada que dejaría el terreno de juego y asumiría como entrenador. “Hasta el viernes, con Estudiantes, seguiré como técnico del equipo. Pero el sábado asumirá Simeone y hará su debut como entrenador ante Independiente”, dijo Alberto Fanesi antes del último partido del ‘Cholo’ como jugador. Racing perdió y Simeone se despidió como futbolista en un equipo hundido, sin lama. Su debut como entrenador fue peor. Racing perdió el sentido derbi de Avellaneda contra Independiente en su cancha, por 0-2 Marcó los goles un tal Sergio Agüero. Cosas de la vida.

Agüero

Agüero fue el verdugo de Simeone en su debut como entrenador en Racing Club de Avellaneda. Foto: Focus Images Ltd

Simeone salió como pudo del aprieto en un vestuario que había vivido como jugador. Dejar las botas por la corbata no fue fácil. Unas victorias finales evitaron el fantasma del descenso, aunque la directiva no le renovó. Así que se largó al Estudiantes de La Plata, donde pudo contar con Verón, llegado de Italia, para armar un buen equipo. Estudiantes goleó a Gimnasia por 7-0 en un derbi de la Plata inmortal y en las dos últimas jornadas Estudiantes le remontó 4 puntos a Boca Juniors. Quedaron empatados en el primer lugar y jugaron un desempate el miércoles 13 de diciembre de 2006 en el estadio de Vélez Sarsfield. Allí, donde Simeone había debutado como jugador cuando casi era un crío, Estudiantes ganó 2-1 acabando con una sequía de 23 años sin títulos. Muchos reconocen que el trabajo de Simeone tuvo su peso en ese Estudiante que pocos años después ganó la Libertadores (Andújar, Enzo Pérez, Benítez o Desábato fueron fichados por Simeone y titulares en la Libertadores del 2009), aunque en la Plata también recuerdan cómo se marchó sin dar explicaciones, fichando por River. La hinchada del pincha lo recibió desde entonces como un traidor por marchar. En su primer partido contra el equipo “pincha”, le dedicaron cánticos y le tiraron dólares con su cara, acusándolo de ser un pesetero.

Con los millonarios, Simeone ganó el Clausura en 2008, después de 4 años sin títulos de River. El equipo tenía jóvenes brillantes como Falcao o Alexis Sánchez pero, en general, fue un fracaso. El Presidente José Maria Aguilar lo apoyó públicamente, aunque nunca trabajaron en la misma dirección. River ya era entonces un caos, con intereses de directivos, empresarios, dinero que se perdía… Ese título fue el último título de River hasta el de este 2014, y en el siguiente torneo Apertura River Plate quedó último. Simeone se enfrentó con Ariel Ortega, al que aprató del equipo. Al final, cansado, dimitió antes del final de temporada. Fichó por San Lorenzo de Almagro, precisamente el equipo que lo había eliminado de la Libertadores en esa eliminatoria que no se le podía escapar a River. Otro equipo caótico, con problemas en la gestión, enfrentamiento entre hinchas y dirigentes… Simeone no sacó al equipo de la parte baja de la clasificación y duró apenas un año. Antes que ser despedido, renunció. Otra vez, como en River, supo entender la situación y se marchó antes del fracaso inevitable.

River Monumental Luke Netwalker

El Monumental fue una de las casas del Simeone entrenador en Argentina. Foto: Luke Netwalker

Con 39 años, Simeone había entrenado ya en 4 equipos argentinos considerados grandes. Su imagen había resultado dañada. Lo que para unos era coherencia cuando dejaba un club, para otros era cobardía. Había ganado títulos con River y Estudiantes, aunque también había vivido el inicio del fin de River y se había magullado en las guerras internas en San Lorenzo. Tipo de carácter, Simeone no tenía el espacio que deseaba en su casa. En los equipos argentinos había advertido el desorden organizativo, el incierto rumbo de las entidades. El tiempo le dio la razón: River Plate bajó, San Lorenzo jugó una promoción y consiguió mejorar aprendiendo de los errores del pasado. Y Racing sigue sin ganar nada. Su único destino posible era Europa. Así que imitó su carrera como jugador. Si su primera experiencia había sido en un equipo italiano modesto (Pisa), como entrenador fichó por el Catania siciliano en enero del 2010.

El Catania había perdido la calma con Marco Giampolo de entrenador. Inmerso en una mala racha de resultados, el equipo con más argentinos de la Serie A confió en el Cholo y Simeone los salvó del descenso. Sin brillar, consiguió que el orgullo de los jugadores los llevara hasta la 11ª posición. Esos 46 puntos fueron el récord del equipo en la Serie A (luego se superó con Montella en el banquillo), con la hinchada enloqueciendo cuando se ganó el derbi contra el Palermo por 4-0. El Mono Burgos, cómo no, lo acompañó en la aventura. Una de sus primeras decisiones fue fichar a Bergessio. “Simeone es un entrenador especial. Ya entonces hablaba y el equipo sentía que podía derrotar a quién fuera. Fueron unos meses maravillosos, en que sentías que cada partido se podía ganar”, recuerda.

Bergessio: “Ya entonces hablaba y el equipo sentía que podía derrotar a quien fuera. Fueron unos meses maravillosos, en que sentías que cada partido se podía ganar”.

Pietro Lo Monaco fue el encargado de apostar por Simeone. El entonces administrador delegado del Catania conocía a la perfección el mercado argentino (13 jugadores de la plantilla eran argentinos), así que apostó por el Cholo. “La idea era fichar un buen entrenador y un motivador que supiera poner las pilas al equipo. Cuando hablé con él, la sensación era que aún era un jugador. Un capitán que no jugaba y dirigía en el banquillo. Quizás le faltaba experiencia como entrenador, pero con tanto argentino en el equipo pensé que conectarían. Creo que esa experiencia ayudó mucho a Simeone. Y cómo no, sirvió para el Catania”, recuerda. “En el Atlético lo conocían de su época como jugador y lo ficharon. Curiosamente, ningún otro equipo italiano supo ver su potencial”, añade Lo Monaco.

Lo Monaco: “Cuando hablé con él, la sensación era que aún era un jugador. Un capitán que no jugaba y dirigía en el banquillo”

Simeone pactó con Lo Monaco dejar el club ese mismo verano de 2011. “Prefirió volver a Argentina, aunque nosotros le ofrecimos seguir. Era ambicioso y supongo que quería algo más grande”, sentencia Lo Monaco. Simeone volvió a Racing Club. Y de nuevo, por quinta vez en su carrera, prefirió marchar él ya que sentía que no estaba en el sitio indicado.

Simeone fichó por el Atlético en diciembre del 2011. El resto es historia.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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2 comments

Qué bien narrado, Toni. Parece mentira que en apenas ocho años de banquillos ya lleve ese recorrido. La primera frase del artículo le define muy bien. Va a ser un gusto oírle hablar de fútbol cuando tenga 65 ó 70 años.

Simeone estuvo a punto de llegar a la Universidad de Chile en 2011, incluso estuvo en Chile. Pero la dirigencia prefirió a Jorge Sampaoli, actual DT de la selección de Chile, quien terminaría ganando ese año la sudamericana.

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