Las promesas de Zidane

Assistant coach and sporting director of Real Madrid, Zinedine Zidane before the La Liga match against Levante Union Deportiva at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid
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09/03/2014

Ni siquiera José Mourinho, ese hipercarismático carácter capaz de convencer a las personalidades más fuertes para alinearse con el colectivo, fue capaz de hacerlo. Ese que tuvo a Samuel Eto’o ejerciendo de lateral durante 90’ minutos en unas semifinales de Champions acabó cediendo ante la desmedida ambición de Cristiano Ronaldo. Todos los que le tuvieron hubieron de postrarse con el objetivo de tener contento al mejor futbolista del equipo y satisficieron sus deseos de jugarlo absolutamente todo, aunque internamente supieran que aquello era contraproducente. Como el portugués, aunque muchas veces no lo parezca, es un ser humano, aquello se notó en los tramos finales de cada temporada: CR7 llegaba fundido y no podía emular su nivel en los encuentros en los que más se necesitaba su individualidad. Hasta que llegó Zidane y le hizo, intuimos, dos promesas. Y tras el


séptimo año, Cristiano descansó.

Real Madrid 3 (Cristiano Ronaldo 9′, 72′, 85′)
Atlético de Madrid 0

real madrid vs atleti - Football tactics and formations

Zidane le aseguró a su astro que contaba con una plantilla de un nivel suficiente como para poder prescindir de él en determinados momentos sin que la ruta hacia los títulos se lastrara. Zidane confiaba en ellos y prueba de ello es que, al contrario que la inmensa mayoría de técnicos, no rotaba guardándose el as en la manga de tener a sus principales futbolistas en el banquillo esperando por si las cosas se torcían. Le otorgaba plena responsabilidad de la temporada blanca a sus jugadores suplentes como parte integral de la plantilla y estos respondieron confirmando que no se equivocaba. Se la jugó por ellos y acertó. Los futbolistas del 12 al 16 han seguido el ritmo de los titulares y han mantenido al Real en la senda de los títulos. Han llevado al Real a mayo.

La otra promesa de Zidane, la más importante, es la más evidente. Cristiano Ronaldo tiene una autoestima tan salvaje que le permite creerse la fantasía de que es mejor de Leo Messi y tiene la obsesión de superarle en Balones de Oro, lo que no es otra cosa que una proeza descomunal propia de una mentalidad enfermiza. Zizou convenció a CR de que, a sus 31 años, si quiere brillar en los encuentros que protagonizan los focos necesitaría llegar con la energía que le faltó en los últimos años por estos meses. Sólo de alguien que tiene en su haber dos pelotas doradas y ha sido capaz de rendir a niveles históricos bien pasada la treintena, Ronaldo iba a aceptar el consejo. Lo escuchó. Abandonó la ambición por los récords y las Botas de oro y cuidó su cuerpo como un mortal más.

Cristiano Ronaldo. Foto: Focus Images Ltd
Cristiano Ronaldo. Foto: Focus Images Ltd

Aquello se ha traducido en un Cristiano Ronaldo que ha llegado al tramo final de temporada como no se recuerda. Libre de saturación mental y en un redondo punto de forma física, ha alcanzado una finura física que le permite alcanzar atributos que creíamos perdidos, como desbordar a su par por pura potencia. Y ha mantenido su sentido del gol intacto. Sus ocho goles en tres de los últimos cinco partidos hablan por sí solos. En una etapa en la que colectivamente el juego del conjunto blanco parecía resentirse, el Real se ha subido a los lomos de su jugador franquicia y este les ha señalado el dedo hacia el irreal objetivo de levantar la Duodécima justo después de la Undécima. Si ese tipo está y cree, como no iba a ser posible aquello que nadie logró. Lo tienen a dos pasos.

El Real se enfrentó a un rival que han vencido en los últimos tres años y aquello se notó en la actitud de sus futbolistas. Pues ante una enérgica presión rojiblanca, el conjunto madridista no se intimidó lo más mínimo: siguió combinando con la serenidad de quien se encuentra en medio de un rondo. Con la pasión de quien se enfrenta a quien le ha robado sus sueños, el Atlético de Madrid se fue a morder a su vecino con la intención de derribarle por primera vez y se encontró a unos estoicos titanes que resistieron sin despeinarse. Liderados por unos lucidísimos Sergio Ramos y Kroos, siempre con la ayuda de un omnipresente Isco que servía de apoyo en todas las partes del campo, batían líneas que resquebrajaban la estructura atlética y les obligaban a correr hacia atrás. A Cristiano Ronaldo le llegaba el balón en ventaja y se enfrentaba a un lateral diestro que es central y es zurdo, por lo que el Madrid manifestó una superioridad muy visual desde los primeros instantes.

Cristiano marcó tres tantos ante el Atlético de Madrid. Foto: Focus Images Ltd
Cristiano marcó tres tantos ante el Atlético de Madrid. Foto: Focus Images Ltd

Después de un fulgurante inicio, que se saldó con un tanto blanco y la constatación de que Jan Oblak es un gigante de esta competición, el Atlético hizo pie en el partido. Lo logró durante contados minutos a través de Koke Resurrección, que mostró muchísima grandeza tirando de un colectivo muy superado por las circunstancias. Emulando un poco lo que hacía Isco Alarcón en su rival, empezó a ordenar sus piezas, ejercer de apoyo constante y filtrar pases con veneno. Especialmente por la banda izquierda de Filipe, el equipo colchonero mostró sus dientes. Y entonces apareció Keylor Navas para mostrar que aparentemente ha recuperado la confianza. Quede constancia.

Cholo, en un gesto que extrañó, lejos de protegerse redobló la apuesta. Sustituyó a Saúl, que era uno de los sostenes que protegían el bloque rojiblanco, y a Gameiro por Gaitán y Torres. Unos imperiales Varane y Ramos, con la colaboración de Modric y Casemiro, denegaron el buscado aluvión ofensivo rojiblanco y giraron el tablero: sin Saúl y con Koke muy arriba, no había freno hacia Oblak para la transición blanca. Con Asensio y Lucas como vías directas hacia Cristiano, el Real cerró el partido con un resultado acorde a su madura actuación. Y con la confirmación más palpable posible de que Zidane cumple sus promesas.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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3 comments

El Madrid ayer hizo un encuentro de ida en el que rozó la perfección. Y Cristiano Ronaldo no la rozó, si no que la alcanzó. Lo que conduce inevitablemente al 3-0 de ayer que deja la eliminatoria vista para sentencia, no porque el Atleti no sea capaz de marcar 3, que lo es, si no que para hacerlo debe abrirse y ahí el Madrid seguro que anota alguno.

Por otra parte, bastante decepcionante el Atleti. No mostraron un nivel mínimo para un semifinalista de la Champions League. No lo mostraron ni a nivel de conjunto ni algunas individualidades como Gameiro, Torres, Savic, Godín o Lucas (aunque es excusable por jugar fuera de puesto). Es una pena, porque me esperaba la eliminatoria más igualada.

Para mi Koke por mucho que fuera el jugador que más corriera del campo fue el peor del atlético, la mayoría de los pases que daba producían pérdidas.
Y si estaba claro que el punto débil del equipo rojiblanco era la banda derecha y la mordió sin compasión el Madrid. Yo destacaría, aparte del acierto de CR7, que la gran diferencia entre ambos equipos al fin y al cabo es la calidad en los espacios cortos, por eso Griezmann se concentra más en crear juego que en acabarlo, motivo por el que se irá a alguno de los más grandes desde mi parecer.
Con respecto al escrito, totalmente de acuerdo en esa apuesta de ZZ con su equipo y la evolución de CR7 esta temporada.

Saludos a todos.

100% de acuerdo con el enfoque del artículo, es más, lo haría extensible al resto de titulares del Madrid. Uno, dos e incluso tres jugadores fundidos en el último mes de competición y con la obligación de ser titulares resultan, no diré un lastre, pero sí elementos que restan valor a un XI titular cuando enfrente te toca otro equipo con las ideas claras, suficiente calidad y más fresco físicamente.
En general, me han chirriado determinadas críticas a los onces que ha presentado Zidane en momentos determinados, en el sentido de “si no hubiera reservado a X…” o “este era un partido para Y…”. Que desde la perspectiva concreta de ese encuentro podían tener todo su sentido, pero es que a lo que hemos asistido es a una planificación global, en la que para buena parte de los partidos, salvo eliminatorias Champions o enfrentamientos contra equipos top, importaba más tener a toda la plantilla enchufada y lista para llegar fresca al final de temporada.
Añadiría también que compitiendo ligas a 80-90 puntos un tropiezo resulta menos dramático que en las ligas ganadas por el Barsa de Pep, Tito Vilanova o en la última liga ganada por el Atlético. Y que ya no existe esa presión por llegar hasta el final en todas las competiciones (incluida la Copa del Rey) para tener más chance de arañarle algún título a su máximo rival, presión que sí tenía el Madrid de Mou. ZZ ha interpretado muy bien el nuevo contexto, ha sido valiente… y le está saliendo muy bien.

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