El Leicester prolonga su sueño a costa del Sevilla

Marc Albrighton of Leicester City (2nd left) celebrates with his team mates after scoring during the UEFA Champions League match at the King Power Stadium, Leicester
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14/03/2017

Craig Shakespeare desempolvó el olvidado traje de campeón de la Premier que lució el Leicester la temporada pasada y lo recuperó para el día decisivo. El Leicester sacó sus mejores prendas para la noche de gala, en la que comparecieron todos sus puntales para arrollar a un Sevilla desbordado tanto por la presión británica como por su propio vértigo. Los locales se agarraron a la épica, no escatimaron ningún esfuerzo en el trabajo defensivo y potenciaron la identificación con su afición, que tardó muy poco en encenderse al ver el despliegue físico de los suyos. Empujó el Leicester como en los mejores días, sostenido por Kasper Schmeichel en el área propia y Jamie Vardy en la contraria. Mientras el portero danés apareció para frenar al Sevilla en los instantes decisivos que podían inclinar la balanza, el delantero estiró a los Foxes durante los 94 minutos que duró la contienda con su incesante y desquiciante presión que todo el Leicester acompañó. Los locales no permitieron que el Sevilla gozara de tiempo para pensar y pasar el balón y cortaron su continuidad con el esférico hasta terminar desesperando al cuadro hispalense.

Leicester 2 (Morgan 27′, Albrighton 54′)
Sevilla 0

Sevilla vs Leicester - Football tactics and formations

Salió el Leicester a morder como si a la eliminatoria le quedaran diez minutos y no noventa. Los de Shakespeare presionaron muy arriba con Vardy y Okazaki trabajando en las primeras líneas de pase para mermar la confianza del equipo andaluz, que a pesar de las dificultades para superar la presión local disfrutó de una ocasión muy clara a los tres minutos. Sin embargo, Nasri se topó con Schmeichel y poco a poco el Leicester fue empujando al Sevilla hacia el arco defendido por Sergio Rico. Con Nasri alejado de la base, como mediapunta en un intento para asentar la posesión en campo contrario, el Sevilla no encontró una salida fácil en corto. Ni Iborra ni N’Zonzi -que formaron de inicio en el doble pivote- se pudieron zafar de la pegajosa presión de los centrocampistas y delanteros del Leicester, intensísimos en su empeño por ahogar la circulación sevillista. De este modo el Sevilla prácticamente no encadenó más de cinco pases seguidos para frenar el vertiginoso ritmo del Leicester, que provocó errores y pérdidas en campo rival. Con Vardy omnipresente en la recuperación y en todos los ataques locales y un más que acertado Okazaki para moverse entre líneas y enlazar el centro del campo con el delantero inglés, el Leicester merodeó constantemente el área de Rico. Bombardeó a la zaga sevillista, se impuso en las disputas y en los balones divididos a pesar de la presencia de N’Zonzi-Iborra y encontró resquicios en la defensa visitante. En una falta provocada por Vardy, Mahrez encontró a Morgan y el Leicester se adelantó. Los de Shakespeare habían logrado lo que querían. Que el Sevilla cayera en su trampa. Los Foxes llevaron el partido al terreno donde se sienten más cómodos y los andaluces aceptaron bajar al barro.

Wes Morgan of Leicester City celebrates after scoring during the UEFA Champions League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 14/03/2017
Wes Morgan anotó el 1-0. Foto: Focus Images Ltd.

La reacción hispalense al 1-0 fue inmediata. En la recta final del primer tiempo el Sevilla dio un claro paso al frente, obligado a anotar para superar la eliminatoria, y enlazó varias jugadas de ataque gracias al liderazgo de Vitolo. El futbolista canario agarró el balón y lo trasladó a la mitad de campo contraria, donde se asomaron por primera vez Mercado y Escudero. Con los laterales arriba el Sevilla inquietó un poco más a la zaga inglesa, pero tampoco evitó que el Leicester se siguiera desplegando al contragolpe mediante el cohete de Vardy. Jorge Sampaoli decidió cambiar el guion al descanso. Entraron Mariano y Jovetic, y Nasri bajó un escalón para juntarse con N’Zonzi, en un movimiento que permitía acercar a Iborra al área rival.

Sevilla vs Leicester - Football tactics and formations

Cambiaron los nombres del Sevilla, cambió la disposición de varias piezas sobre el tapete, pero se mantuvo la misma dinámica. El Leicester siguió imprimiendo un ritmo altísimo a la contienda y trasladó a los de Sampaoli al vértigo de la Premier League. Insistieron los Foxes en la presión en campo rival e insistió el Sevilla con sus recurrentes pérdidas en zonas delicadas, a merced de Vardy, pues los locales buscaron con ahínco alargar su momentum para encontrar el segundo tanto que les diera la ventaja definitiva en la eliminatoria. El 2-0 llegó en un momento decisivo, justo después de que Escudero reventara el larguero con un zurdazo desde el Guadalquivir. Un minuto después del zapatazo del lateral zurdo hispalense, el Leicester mandó el enésimo centro al área sevillista y el Albrighton cazó el rechace en la frontal, sin ningún futbolista visitante cerca para resguardar una zona tan sensible. No perdonó.

Marc Albrighton of Leicester City celebrates after scoring during the UEFA Champions League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 14/03/2017
Marc Albrighton celebra el 2-0. Foto: Focus Images Ltd.

El 2-0 legitimó al Leicester a replegarse de manera intensiva, mucho más atrás. Abandonó la presión y dejó a Vardy descolgado a su suerte por si cazaba una acción al contragolpe -hasta que entró Slimani- o provocaba otra pérdida a base de insistencia. Por lo demás, el Leicester agarró los planos de la temporada pasada para recordar cómo pudo ganar tantos partidos por la mínima en la Premier League 2015-16. Se replegó cerca de la frontal e invitó al Sevilla a centrar. Dejó jugar a los centrales nervionses, tapó a Nasri y ganó la partida aérea a Iborra con el poderío de Morgan, Huth y un Ndidi inmenso. El partido del nigeriano fue remarcable, porque reflejó a la perfección la actuación inglesa. Algo desordenado preso del ímpetu por salir siempre a anticipar en la primera mitad, a menudo corriendo el riesgo de desproteger su espalda, e imperial en el segundo tiempo cuando el contexto le exigió cabecear todo balón que se acercara a Schmeichel.

El Sevilla cayó preso de la desesperación y simplificó en exceso su juego. No conectó con Jovetic y únicamente encontró un elemento desequilibrante en Vitolo, omnipresente en todas las jugadas de ataque. También renovó el aire ofensivo Correa, que agitó el juego interior de los hispalenses, pero poco después de la entrada del delantero argentino el Sevilla se encontró con la expulsión de Nasri. El galo vio la segunda amarilla en una jugada en la que el propio Sevilla estaba atacando, en la frontal del área del Leicester, en una acción en la que se enzarzó con Vardy tras una provocación del punta británico. Y a pesar del golpe anímico que supuso la expulsión de uno de sus pilares, el Sevilla dispuso de una oportunidad de oro para llevar el encuentro a la prórroga en un penalti de Schmeichel sobre Vitolo. Sin embargo, el portero danés volvió a aparecer en un momento crucial para detener su segundo lanzamiento desde los once metros en toda la eliminatoria contra el cuadro andaluz.

“Estoy impresionado porque los jugadores han mantenido la calma contra uno de los mejores equipos de Europa, todos han conservado su lado competitivo. (…) Kasper es un portero enorme y cuando más lo necesitamos tuvo una aparición estelar”. Craig Shakespeare, tras el partido.

Kasper Schmeichel of Leicester City (right) saves a penalty during the UEFA Champions League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 14/03/2017
Kasper Schmeichel detuvo el lanzamiento de N’Zonzi desde los once metros. Foto: Focus Images Ltd.

A pesar de que el Sevilla dominó la posesión durante la recta final del encuentro, los de Sampaoli apenas generaron ocasiones claras de gol tras el penalti. El Leicester aprovechó la superioridad numérica para castigar a los hispalenses al contragolpe, con Mahrez dirigiendo las transiciones, pero Vardy perdonó varias oportunidades para sentenciar el cruce. Asimismo, el Sevilla se limitó a bombardear el área de los Foxes con balones frontales relativamente cómodos para la zaga local, que protegió el botín con brillantez. Logró que el elenco nervionense siempre jugara a lo que le interesaba y castigó sus puntos débiles: le incomodó con la presión alta, igualó o incluso superó el ritmo al que suele jugar el equipo andaluz, ganó la mayoría de balones divididos, forzó muchos pelotazos para que los centrales locales se sintieran en su salsa y terminó desesperando a su adversario como consecuencia de su superioridad. El Sevilla permaneció atenazado, con el vértigo propio de un equipo consciente de la barrera psicológica que han supuesto los octavos de final de la Champions en la última década, víctima de la presión que implica jugar con un resultado corto a proteger ante un rival que no tiene nada que perder. El Leicester amplía la lista que hasta ayer confeccionaban Fenerbahçe y CSKA de Moscú, pero con la ambición de superar lo logrado a turcos y rusos en la próxima ronda. El sueño de los zorros todavía no ha terminado.

Leicester City line up before the UEFA Champions League match at the King Power Stadium, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 14/03/2017
Leicester City jugará los cuartos de final de la Champions League. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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10 comments

Me he pasado todo el partido diciendo a mi hermano y a un amigo que era un PARTIDAZO del Leicester ante las risas de ambos y he venido aquí a ver si al menos alguien había visto el encuentro de la misma forma que yo. Me tranquiliza ver que sí. Los foxes se han pasado los 90 minutos invitando al Sevilla a realizar centros laterales que jamás terminaban en remate porque Huth y Morgan repelían todo. Con lo sencillo que parecía el planteamiento de Shakespeare resulta sorprendente que Sampaoli no haya podido encontrar otro camino. Acumular jugadores en el área, maniatar a los mediapuntas y salir a la contra. Más viejo que la orilla del río. Primera gran decepción que me llevo de uno de los mejores entrenadores de la década. Tuvo 90 minutos para intentar otras cosas y nunca terminó de vislumbrar huecos. Triste final de la más que previsible primera y última temporada de Sampaoli.

Yo creo que la clave ha sido no sentenciar en la ida y fallar dos penaltys… fallando dos penaltys es complicado pasar una eliminatoria ni aunque tu rival sea tan mediocre como el Leicester.

Sin duda la falta de acierto en el área rival, sobre todo en el partido de ida, es algo que ha pasado factura al Sevilla y que le ha costado la eliminación. Pero creo que también hay que reconocer parte de los méritos del Leicester, porque en la vuelta logró que siempre se jugara a lo que quería. Es un poco lo que comentaba en el último párrafo de la previa: las opciones del Sevilla pasaban por enfriar el partido y no lo logró. Quizás el Leicester no es el equipo más sofisticado del mundo, pero en la Champions vuelven a demostrar algo que ya se les vio y cuestionó el año pasado. “Han ganado la Premier porque los grandes no han estado a su nivel, siempre hacen lo mismo”. Pero pocos equipos, en los días importantes, han mostrado su mejor versión contra ellos. Y a pesar de que su plan cambia poco, les suele salir bien. Con la excepción del pronunciado bajón de 4-5 meses de esta temporada (octubre-febrero), del que parece que están saliendo, claro.

“Leicester… en la vuelta logró que siempre se jugara a lo que quería”.
Exacto.

Se ha jugado a lo que querían en la vuelta, en la ida se pudieron llevar 4 y no lo hicieron. Para mí, reconociendo sus méritos y su merecimiento del pase, la culpa se la achaco al Sevilla, que no supo sentenciar en la ida y que no ha sido capaz de aprovechar 2 penalties, que se dice pronto, en momentos clave. Y es que no nos olvidemos, te puedes sentir superior y confiarte, pero es que el Leicester no es un equipo pequeño y humilde como nos han intentado hacer creer, es un equipo que ha gastado mas de 80 millones en fichajes este año.
En cuanto al plan táctico… pues en eliminatorias le hace peligroso, si acompaña la suerte como ha sido el caso, pero este plan haya dado para ganar una liga que se autoproclama como la mejor del mundo… pues que quieres que te diga.
Aún con todo esto, felicidades, prefiero a estos que al City sinceramente jaja

Un saludo

Pudo tener algo más de suerte el Sevilla en la vuelta y en la eliminatoria en general (penaltis fallados, algunos palos), pero ayer se vio superado por la situación en mi opinión. Creo que confiaron en exceso en que anoche tarde o temprano marcarían, y en la (en general) escasa capacidad goleadora del Leicester). En el primer tiempo jugaron bastante mal. Sin una presión asfixiante del Leicester (les bastaba con tapar líneas de pase) los centrales no conseguían enlazar en el centro del campo. La mayoría de balones los recibían NZonzi, Nasri y Sarabia de espaldas y perdieron muchos balones. Además, la tendencia a jugar hacia atrás eligiendo muy mal los momentos, ayudó al Leicester en su presión. Después a los Foxes les bastó con hacer lo que mejor saben hacer: esperar plantados al borde del área y lanzar balones largos. Creo que Sampaoli se equivocó en el planteamiento y los jugadores en la actitud (confundiendo calma y paciencia con jugar a bajas revoluciones). Cierto es que al Leicester le salió todo a pedir de boca (marcar en momentos clave, Vardy desquiciando a Nasri -vaya chiquillada de Samir-), pero fue una fortuna buscada y encontrada con mucho criterio.

La derrota, merecida, del Sevilla es una impugnación completa al proyecto de Sampaoli y Lillo. A día de hoy el Sevilla es un equipo menguante, donde se predica juego de posesión y posición , pero se practica otra cosa. El Sevilla es incapaz de juntarse con la pelota, de explotar los pasillos interiores, de marcar el ritmo del partido según sus intereses, de que aparezca el famoso “tercer hombre”, o de combinar dos pases al pie, un desmarque y un balón al hueco. No sabe defender replegado y cuando se tiene que desplegar para una transición rápida lo hace casi siempre mal y sin sentido alguno. Uno puede entender que el cambio de paradigma de Unai a Sampaoli requiere tiempo y adaptación, pero a más tiempo pasa menos reconocible es el estilo que se quiere implantar.

Los mecanismos colectivos del Sevilla son rudimentarios, y casi todo el éxito se basa en la calidad de sus jugadores y en una apuesta permanente porque se acierte en la ejecución técnica y en la toma de decisiones de manera espontanea. Cuando por cualquier motivo, estas cosas no se dan por merito del rival o demérito propio, no hay redes de seguridad colectivas y el equipo se cae entero.

Quizás los dos ejemplos más sangrantes sean la salida de balón y el tema de los penaltis. El Sevilla lleva teniendo problemas en la circulación de la pelota y en la superación de la primera linea de presión prácticamente desde la primera jornada. Sampaoli ha afirmado públicamente, que el apuesta por iniciar el juego desde atrás con pocos jugadores (para tener mas arriba en las zonas calientes) y que no cree necesario mecanizar ese inicio de juego porque eso robotiza al futbolista y lo coarta. Actualmente el Sevilla sufre con poco que le presión en su propia cancha y no tiene recursos para sacarla colectivamente, le queda el balón largo o la conducción, o sea se vuelve previsible y fácilmente desactivable.

El caso de los penaltis es quizás más desesperante para el seguidor sevillista. Sampaoli ha fijado un tirador (Ben Yedder) y no cree que haya que “jerarquizar” ninguno más, tampoco hace trabajo especifico porque según él, eso le debe salir al jugador “de natural”. La cosa es que al final los penaltis los tira quien se atreve, con resultados nefastos del Sevilla.

A día de hoy, el amateurismo de Sampaoli esta chocando con las exigencias de un futbol europeo superprofesionalizado, donde cada detalle se trabaja y escudriña frente a su apuesta por explotar el talento natural del futbolista sin una base colectiva tan estructurada como el resto.

Es una pena, porque la persona Sampaoli transmite mucho al hincha y se hace querer, pero si esto sigue así, va a pasar a la historia del Sevilla como aquellos entrenadores sudamericanos de la década de los ochenta, que te hacían un equipo simpático y vistoso con el balón, pero que eran incapaces de competir (sobre todo después de febrero) y eso a una afición que viene de una época de fútbol menos vistoso pero con un equipo que era una bestia compitiendo, le va a sentar fatal y le va a parecer humo y milongas mucho de lo bueno (y menos bueno) que han hecho el Sevilla y Sampaoli hasta ahora

Por otro lado, tampoco es justo focalizarlo todo en el entrenador y menos si es en uno que lo cimienta todo en el talento de sus futbolistas. El rendimiento y el empaque en momentos claves de gente como Nzonzi, Nasri o el Mudo Vazquez no es comparable con el de los iconos del Sevilla de los titulos (Rakitic, Krychowiak y Banega) y si a eso le sumas la ausencia de un delantero matador (tambien porque Sampaoli no quiso) te da como resultado un bajonazo competitivo importante

Como uno lleva viendo al Sevilla más de media vida, afirmo tranquilamente que le va a costar una barbaridad mantenerse en Champions.

Es interesante el tema de los penaltis, porque en el Sevilla han lanzado muchos y es un aspecto en el que está costando mucho convertir las ocasiones. Sobre todo porque, como comentas, no hay 2-3 especialistas en la material y en los momentos clave el Sevilla ha fallado.

A ver ahora cómo se recompone el equipo tras este golpe, pues en nada le toca medirse con el Atlético de Madrid en un partido importante a la hora de definir si se lucha por seguir la estela de los dos primeros o si la batalla del final de curso es mantener el tercer puesto. Pero lo cierto es, como comentas, que el Sevilla se ha diluido un poco en uno de los momentos decisivos, que la cuesta de febrero-marzo se le ha hecho dura porque se han sumado muchos elementos, como el bajón en el rendimiento de algunos iconos (Nasri, Nzonzi, por ejemplo) y las dificultades para aplicar el discurso que parecía funcionar a inicio de temporada.

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