Lestienne llegó tarde a la fiesta y tuvo que irse antes de tiempo

Doumbia-CSKA-Focus

El primer tiempo fue un baño. De principio a fin. Cuando el árbitro señaló el túnel de vestuarios, el marcador reflejaba un 3-0 que parecía incluso corto para lo visto sobre el césped. Cediendo la posesión, esperando en el centro del campo y saliendo al contraataque, el CSKA Moscú aniquiló al PSV Eindhoven, que además se disparó varias veces en sus propios pies y concedió unas facilidades inconcebibles en una competición como la Champions League.

En el 1-0, Ahmed Musa pudo controlar y rematar un córner desde el suelo en área pequeña; el 2-0, que Seydou Doumbia firmó con un testarazo brillante a la escuadra, arrancó tras una pérdida holandesa en campo propio; y el 3-0 llegó después de un penalti claro e innecesario del portero Jeroen Zoet. Y si no fueron más de tres fue porque Doumbia, aunque muy activo y participativo, no estuvo demasiado acertado en la finalización -falló un penalti y remató arriba un mano a mano ante Zoet-.

A los africanos, intensos y verticales como siempre, se sumó un Zoran Tosic que dejó los detalles de más nivel de la primera mitad. Desde la derecha y siempre hacia dentro, su zurda rápida y habilidosa destrozó al joven Brenet, que ya antes del partido se presentaba como la principal debilidad visitante.

Seydou Doumbia of CSKA Moscow (right) celebrates scoring their second goal during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Greg Kwasnik/Focus Images Ltd +44 7902 021456 05/11/2014
Musa y Doumbia anotaron y fueron un quebradero de cabeza continuo para la defensa holandesa. Foto: Focus Images Ltd.

Con el 3-0, era difícil pensar que el partido fuese a tener más historia, pues el PSV apenas se había acercado con peligro por la meta de Akinfeev y además Cocu decidió que no iba a tocar nada en el descanso. Mismos once a la vuelta de vestuarios, pero uno de ellos salió enrabietado. Maxime Lestienne, que ya había sido el mejor ante el Manchester United y también el único que había insinuado cosas positivas en los primeros 45 minutos, se exhibió durante 20 minutos. Moviéndose por todo el frente del ataque, instaló a los suyos en campo contrario y, gracias a su desborde entre líneas, empezó a asustar. Esta vez, no solo recordó a Griezmann con el peinado, sino que también presumió de pegada en el área como el francés colchonero: primero remató en el segundo palo una gran jugada colectiva y después se sacó un zapatazo para fusilar a Akinfeev y poner el 3-2. Era el minuto 68 y de repente había partido, pero el belga se lastimó, tuvo que ser sustituido y Arias se fue expulsado por doble amarilla. Poco más de un cuarto de hora le había bastado al jugador de Al-Arabi para acercarse a lo hecho por Doumbia, Musa y Tosic en toda primera mitad, pero la fiesta se interrumpió en el mejor momento.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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