La Roma sobrevive al recital de Salah y Firmino

Liverpool players celebrate after Mohamed Salah of Liverpool made it 1-0 during the UEFA Champions League Semi-Final match at Anfield, Liverpool
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24/04/2018

No fue el primer gran partido de Mohamed Salah en la Champions, pero quizás sí fue el primer gran partido de Salah en la Champions que todo el mundo vio. El extremo egipcio es uno de los futbolistas más en forma del planeta, se le caen los goles de los bolsillos, los marca a pares y además los marca bonitos, pero hasta ahora todas sus exhibiciones continentales habían coincidido con otros partidos disputados en el mismo horario. El foco de atención estaba dividido y quienes optaban por ver el otro encuentro de la jornada se tenían que conformar con los resúmenes y los goles. Pequeñas capturas. Pequeños flashes en la mayoría de los casos, más allá de los afortunados que luego disfrutaran del tiempo y la paciencia suficiente para degustar de una hora y media de diferido en el sofá. En la primera semifinal de la Champions League, a Mohamed Salah no le pesó el escenario. No le pesó la responsabilidad. Ni la historia ni el escudo del Liverpool en las grandes citas. Jugó como juega casi siempre, por pura diversión, mimando el balón, ofreciéndoselo y luego escondiéndoselo al adversario para poner rumbo a la portería rival. Y se salió. Salah anduvo cerca de aniquilar a la Roma en una hora de fútbol brillante, memorable, en la que marcó dos goles de bandera y regaló otros dos tantos a Roberto Firmino y Sadio Mané. Aunque el egipcio no contaba con que el último cuarto de hora en el que se sentó en el banquillo se le hiciera tan largo al Liverpool. El orgullo italiano, encarnado en la rebeldía de Edin Dzeko y Radja Nainggolan, pospuso las celebraciones prematuras y mantiene la emoción de cara a la vuelta. Peor era el resultado del Camp Nou. Y en la Ciudad Eterna tienen una cuenta pendiente con el equipo que viste de rojo desde 1984.

Liverpool 5 (Salah 35′, 45′, Mané 56′, Firmino 61′, 68′)
Roma 2 (Dzeko 81′, Perotti 85′)

Roma vs Liverpool - Football tactics and formations

El Liverpool tardó media hora en entrar en ebullición. El plan inicial de Eusebio Di Francesco pretendió rebajar las revoluciones que requiere el fútbol del equipo de Jürgen Klopp. Le permitió jugar en su mitad de campo, pero flotaba a los centrales e intentaba aplicarle al Liverpool su propia medicina. La Roma matizó su discurso, pero tenía muy claras sus líneas maestras para intentar provocar el error en la salida de balón inglesa. Di Francesco dio continuidad a la defensa de tres centrales que culminó la remontada ante el Barcelona y quiso plantar la retaguardia cerca del centro del campo, pero esta vez modificó la posición de Nainggolan. El belga no cerraba en la banda, sino que tenía que presionar a Henderson y evitar que el capitán red se girara. Los tres centrocampistas de la Roma estaban enfocados a evitar las recepciones rivales en la medular. Si Van Dijk y Lovren buscaban el pase interior, saltaban al robo. Y si el Liverpool jugaba en largo, esperaba que sus centrales se impusieran por alto siempre que mantuvieran el rigor necesario a la hora de tirar el fuera de juego.

La Roma saltó con personalidad y cuando recuperaba el balón también manejaba tres o cuatro conceptos muy básicos para evitar contratiempos. Debía terminar las jugadas para evitar contragolpes, dirigir la pelota hacia los costados y buscar a Edin Dzeko siempre que fuera posible para que el bosnio se fajara con los centrales locales y descargara de espaldas para Nainggolan. Así incluso llevó el partido a su terreno en los primeros 25 minutos. Kolarov advirtió a Karius con un zurdazo que se topó con el larguero en un disparo lejano y la Roma incomodó al Liverpool. El plan giallorosso, no obstante, dejaba al descubierto un par de puntos débiles que no pudo disimular.

Radja Nainggolan of AS Roma (left) pulls away from Jordan Henderson of Liverpool during the UEFA Champions League Semi-Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 24/04/2018
Radja Nainggolan vivió pegado a Henderson en la primera parte. Foto: Focus Images Ltd.

El primer indicio fue Juan Jesus. El central brasileño era claramente el futbolista que se sentía más incómodo con el balón en los pies. El que daba algún toque de más. Aquel con el que se cebaba el Liverpool a la mínima que un compañero le hacía llegar el cuero. Entonces saltaban todos como hienas a arrebatarle la posesión, sin importarle la entrada de Wijnaldum por el lesionado Oxlade-Chamberlain, un contratiempo relevante que no cortó las alas del Liverpool. Al mismo tiempo, en el duelo individual con Salah se percibía su rigidez en el giro. No llegaba a tiempo para cerrarle la puerta al regate hacia dentro. La debilidad latente estaba ahí y acabaría siendo decisiva. Sin embargo, el primero en fallar en una acción decisiva fue Kostas Manolas. El central griego llegó tarde en un duelo individual con Roberto Firmino, el brasileño se zafó de él con gran facilidad y habilitó a Sadio Mané en una carrera al espacio que dejó solo al extremo senegalés ante Alisson. Mané falló de forma inexplicable, mandando el balón por encima del larguero. Pero dio el toque de corneta. Prendió la mecha. Y Anfield se encendió en el minuto 28.

La ocasión desperdiciada por Sadio Mané desató al Liverpool, que inició un bombardeo al área de Alisson Becker. Apenas un minuto después, Mané perdonó otra ocasión clarísima en el corazón del área. Y luego fue el turno de Salah, que obligó al portero brasileño a emplearse a fondo en un disparo desde el pico derecho del área. El Liverpool entró en ebullición y la Roma no tuvo forma humana de detener la estampida inglesa, un torrente de oportunidades capaz de aplastar a cualquiera que se pusiera por delante impulsado por el aliento de Anfield. Le anularon un gol a Mané por fuera de juego y Firmino también probó fortuna en un disparo lejano. Alisson se vio obligado a multiplicarse para sostener el asedio. Como ante el Atlético de Madrid o el Shakhtar, el portero brasileño pospuso la capitulación italiana. El Liverpool perforó a la zaga de cinco defensores con una facilidad pasmosa. Roberto Firmino, indetectable jugando ente líneas, era el director de operaciones en el último tercio. Bajaba a recibir, tocaba a la espalda de los centrocampistas romanos y luego habilitaba a Mané o Salah al espacio. Puso la pausa justa a cada jugada y soltó la pelota en el momento oportuno. Atraía a centrales con sus conducciones, arrastraba a centrales con sus desmarques. No realizó ningún movimiento en vano. Todo con sentido para torturar a la Roma.

Roberto Firmino of Liverpool celebrates after scoring his team's 4th goal to make it 4-0 during the UEFA Champions League Semi-Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 24/04/2018
Roberto Firmino se exhibió en la primera mitad ante la Roma. Foto: Focus Images Ltd.

Los goles llegaron como consecuencia lógica. Eran inevitables. Cómo no, Mo Salah fue el encargado de abrir la lata con un golpeo estratosférico. Henderson recuperó la pelota en el centro del campo, le robó la cartera a Dzeko y luego el extremo egipcio se encargó de despejar las telarañas de la escuadra de Alisson. Salah colocó la pelota con mimo lejos del alcance del portero brasileño. Puso la pelota simplemente donde Alisson jamás habría sido capaz de llegar. Su tanto impulsó aún más al Liverpool mientras la Roma rezaba para que llegara el descanso. Lovren remató al larguero a la salida de un córner, Wijnaldum perdonó otra ocasión clara y Salah amplió la diferencia tras una acción fabulosa de Firmino. El delantero brasileño habilitó la carrera del egipcio, que luego picó la pelota con sutileza por encima de la salida de Alisson. Por segunda vez en el partido, Salah levantó los brazos y pidió perdón a su exequipo. Su trabajo era liquidar la eliminatoria cuanto antes y estaba por la labor de dejar el trabajo hecho pronto.

Mohamed Salah of Liverpool during the UEFA Champions League Semi-Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 24/04/2018
Mohamed Salah marcó dos goles en la primera mitad. Foto: Focus Images LTd.

Di Francesco intentó cambiar el rumbo del choque con una sustitución al descanso. El técnico italiano introdujo a Schick, quitó a Ünder y ajustó ligeramente el esquema, retrasando la posición de Nainggolan y doblando la apuesta por dos delanteros corpulentos arriba para facilitar la salida en largo ante la presión del Liverpool. Sin embargo, la corriente del agua era demasiado fuerte. El Liverpool siguió castigando la fragilidad defensiva de la Roma, desnortada. Y si Salah se había dedicado a marcar goles en la primera parte, en la segunda decidió regalarlos a sus compañeros. En el lapso de seis minutos, el egipcio repartió dos asistencias con la pierna derecha a los otros dos integrantes del tridente del Liverpool. Poco después Roberto Firmino redondearía la fiesta con la quinta diana a la salida de un córner. A Di Francesco no le quedó más remedio que recomponer al equipo, quitar a Juan Jesus, que perdió todos los duelos individuales con Salah, y regresar al 4-3-3 para intentar buscar un gol que al menos mantuviera un hilo de esperanza en la hinchada italiana.

Roberto Firmino of Liverpoo (right)l celebrates after scoring his team's 4th goal to make it 4-0 during the UEFA Champions League Semi-Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 24/04/2018
Roberto Firmino marcó dos goles en la segunda parte. En el primero de ellos aprovechó la asistencia de Salah. Foto: Focus Images Ltd.

El Liverpool dio por cerrado el partido antes de tiempo y la Roma nunca se resignó a marcar un gol. Cuando el equipo de Jürgen Klopp bajó las revoluciones y cuando dejó de sentir la permanente amenaza de Salah -fue sustituido en el 75′-, la Roma se empezó a soltar en ataque. El desgaste hizo mella en el Liverpool y la Roma creyó que quizás podía marcar sin encajar otro tanto a la contra. Avisó Schick con un par de remates alrededor del minuto 70 y Dzeko no perdonó en la primera que cazó, tras un pase cruzado de Nainggolan que Lovren midió fatal y que dejó al delantero bosnio solo ante Karius. Dzeko sumó así una nueva postal en un partido relevante de la Champions tras su asistencia en Ucrania, su gol en el Camp Nou y sus buenos partidos ante Atlético, Chelsea, Shakhtar o Barcelona. El bosnio y Nainggolan no bajaron los brazos, inconformes con lo que sucedía a su alrededor, y mantuvieron la tensión que le costó conservar al Liverpool una vez fue incapaz de sostener el ritmo impuesto durante 70 minutos. Tras el gol de Dzeko, llegó un penalty de Milner tras un disparo de Nainggolan. Perotti lo transformó y trasladó el regusto amargo del resultado final al equipo local. El Liverpool tuvo en su mano aniquilar a la Roma y dejar al equipo italiano sin ninguna posibilidad de remontar en el Estadio Olímpico de la capital transalpina. Y dejó escapar con vida a los de Di Francesco. Como ya saben lo que es ganar por 3-0 a Chelsea y Barcelona, creerán en sus posibilidades. No hay receta mejor para creer que algo es posible que el recuerdo fresco de una hazaña similar. E incluso se podrá permitir algún desajuste razonable en los contragolpes del Liverpool. Los caminos de la Champions son inescrutables y la Roma gritó a Europa que había quien quería enterrarla antes de tiempo. Tras un susto de muerte en Anfield a ritmo de rock&roll, la Roma sigue viva. Magullada, pero viva. 

Edin Dzeko of AS Roma collects the ball during the UEFA Champions League Semi-Final match at Anfield, Liverpool Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420 24/04/2018
Edin Dzeko nunca bajó los brazos. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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12 comments

Firmino hizo un partidazo igual o mejor que Salah!! Que movimientos! que manera de bailar a la defensa, que inteligencia y que contundencia!! Para mi debería ser titular en Brasil por delante de Gabriel Jesús.
Salah ayer me recordó a Messi, con una aceleración mayor si cabe. Me encantaría verlo en la Liga española, aunque creo que la Liga inglesa y el sistema de Klopp refuerzan todas sus cualidades. Teniendo en cuenta su progresión ya en la Roma creo que estamos ante un jugador superlativo y que a menos que Messi/Ronaldo se salgan en el mundial, debería optar ya al balón de oro. Saludos

Si fuera Gabriel Jesus andaría preocupado con la temporada de Firmino. Pero en clave selección brasileña, quizás el del Manchester City es un perfil que encaja mejor. Y me explico. Tite viene jugando con Neymar y Coutinho en las bandas, dos futbolistas que la piden siempre al pie. Así que compensa esto con las rupturas de Gabriel Jesus y la exuberancia física de Paulinho, que llega al área por sorpresa. Salah y Mané van casi siempre al espacio. Firmino puede jugar de cara para Coutinho y Neymar, pero no es tan bueno en la ruptura. Y quizás Gabriel Jesus compensa mejor las virtudes de sus dos compañeros. Otra cosa será si Tite retrasa a Coutinho, apuesta por él como centrocampista e introduce a Douglas Costa. Pero por ahora eso es un plan B.

¡Grande Mo Salah! Y algunos periodistas con máster explicando a la audiencia que es muy meritorio que Salah sea nombrado PFA Player of the Year en su PRIMER AÑO en la Premier… en fin. A ver cuánto tiempo tardamos en verlo en las portadas de los panfletos con montajes con las camisetas blaugranas o blancas y supuestos pre-contratos. Al tiempo.

Fiel a mi costumbre en los artículos del Liverpool de este año me vuelvo a repetir como un disco rayado, mejor tridente ofensivo del mundo sin ninguna duda. Increíble tambien el partido de Milner y Dzeko por parte de la Roma. Y como punto negativo, Lovren sigue sin tener nivel para partidos de este nivel, a pesar de que ha mejorado sus prestaciones desde la llegada de Van Dijk.

El caso de Lovren es curioso, porque ayer hasta la jugada del gol de Dzeko creo que firmó un partido espectacular. Acompañó al equipo en el robo arriba, estuvo bien con la pelota, dejó buenos desplazamientos largos, se topó con el larguero en un córner. Creo que estuvo mejor que Van Dijk, incluso. Pero claro, luego te deja la jugada del 5-1… y casi siempre tiene una laguna así por partido. A veces es injusto con un defensa o con un portero, porque un error conduce al gol y pesa más que en un centrocampista o un delantero, pero para esa demarcación la fiabilidad es una condición imprescindible. Y Lovren es una caja de sorpresas.

Es justo lo que comentas Tomás, por mucho partidazo que esté haciendo (y lo estaba haciendo) siempre transmite esa sensación de ” a ver cuándo la lía”. Me pasa lo mismo con Koscielny, que generalmente 89 minutos me parece muy bueno y 1 minuto me parece un desastre.

Lo que yo he notado es que Lovren saca la casta en momentos con presion, por ejemplo fue el mejor defensa en la serie vs City , pero cuando es un momento relax se le cruzan los cables y peca de sobrado, eso mismo le paso ayer cuando ya iban 5-0 ,el tio se relajo y paso lo que paso

El partidazo de Henderson también es un escándalo, que recital de intensidad, anticipación y criterio a la hora de jugar el balón.

Brutales los dos, lo de Salah es más que evidente pero esque Firmino es un jugadorazo en todos los sentidos. Está claro que la eliminatoria cobra vida con esos 2 goles finales, pero hay que dejar más que claro que el que ha dado un golpe encima de la mesa en Europa ha sido el Liverpool, no la Roma por su reacción (admirable por otro lado). Y para lo bueno y para lo malo el Liverpool es radicalmente distinto al Barcelona, además que ya viajará a Roma sobre aviso y esta deberá exponerse incluso aún más de lo que hizo en Anfield. Por otro lado la lesión de Oxlade deja a Klopp sin posibilidad de hacer ningún cambio en el once y tiene que coordinar eso con conseguir al menos 4 puntos en 3 partidos de liga para asegurarse UCL.

Queria dejar comentado mi parecer sobre la arriesgadisima (casi temeraria) decision de DI Franciso de apostar por linea de 3 en defensa con un rival que iba a poner tres delanteros definidos y que por caracteristicas era evidente que iban a superar a los defensa. Cuando Liverpool comenzo a buscar con pelotas largas acciones para forzar esos duelos indivuduales liquido el partido futbolistica y psicologicamente.

Y pregunto yo, por qué el Real Madrid no apuesta por la figura de Firmino? Es, bajo mi modesto criterio, el jugador más parecido por características a Benzema. No son 9 al uso, son segundas puntas etc. Ya que imagino, teniendo a CR como probablemente lo que parece el mejor 9 del mundo, es lo que buscarán.
Otra cosa quizás es que busquen un 9 que juega a nivel de 8-9/10 toda la temporada, para no acabar lejos en la liga.

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