Hasta que llegaron los revulsivos

AS Monaco FC players celebrate their victory after the UEFA Champions League qualifying play-off match at Estadio El Madrigal, Villarreal
Picture by Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd +34 660052291
17/08/2016

No fue el AS Mónaco vs Bayer Leverkusen de ayer un encuentro que motivara a potenciales espectadores del gélido Luis II a animarse a acudir al estadio con más frecuencia. Ambos contendientes disputaron un duelo en el que sus diferenciales argumentos físicos pesaron mucho más que su excelente capacidad técnica. Monegascos y alemanes chocaban una y otra vez como dos trenes que se niegan a variar a su rumbo: fue un partido marcado por el pressing, por las fricciones y los balones divididos en el que ninguno de los dos equipos era capaz de articular ataques largos con cierta continuidad. Paradigmático de este desarrollo fue que ni Kevin Kampl ni Bernardo Silva, los futbolistas de calidad diferencial de ambos equipos, consiguieran tener relevancia, mientras que los Bakayoko, Aranguiz y cía sí lucieron sus exuberantes condiciones en semejante escenario.

Un escenario definido por los rasgos de sus protagonistas. Mónaco y Leverkusen tienen identidades distintas, pero ambos privilegian el físico en sus modelos de juego. Tanto el pressing alto y vertiginoso alemán como el repliegue sólido y duro monegasco. Como ninguno pudo imponer su juego, se dedicaron a colisionar, hasta que algún inciso en forma de detalle de calidad lograba acercarse llegar a la portería rival. Las ocasiones llegaron a cuentagotas, aunque casi siempre del color rojinegro del Bayer Leverkusen. Entre las botas de la calidad de Çalhanoglu, el desequilibrio de Volland y la certera determinación de Chicharito, el conjunto alemán estuvo algo por encima.

Fo
Chicharito marcó su gol 100. Foto: Focus Images Ltd

Sin embargo, no fue hasta que entraron los revulsivos de uno y otro equipo hasta que se sucedieron las acciones decisivas del encuentro. Por un lado, la irrupción de Mehmedi en el conjunto de la aspirina sería crucial. Sustituyendo a un desapercibido Julian Brandt, el primer contacto del suizo con el balón sería una deliciosa asistencia a Chicharito para que marcara su gol número 100 en Europa. La calidad del exjugador del Friburgo se notaría desde el primer momento.

Jardim se quedaba sin tiempo. Tenía 15 minutos para lograr todo lo que no había hecho en el periodo anterior: generar ocasiones. Así que introdujo a toda la dinamita que tenía en el banquillo. Mbappé, Carrillo y Boschillia dentro. Y es verdad que apenas lograron tirar a puerta, pero los cambios lograron cambiar el discurso del encuentro. El joven extremo francés a través de su desequilibrio y el ariete argentino a través de su prodigioso juego directo acercaron al Monaco a Leno. Y una vez situados ahí, Glik recogió una prolongación de Carrillo para encañonar un zambombazo brutal a la escuadra del Leverkusen, logrando así un punto de oro para los suyos y poniendo en problemas al conjunto de Roger Schmidt, que va a a acudir con urgencias a ese doble enfrentamiento ante los Spurs que se avecina.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

Deja un comentario

*