Los cambios de Marco Silva acercan a Olympiacos a la gloria

Filipe Pardo of Olympiakos celebrates after scoring with Manager Marco Silva during the UEFA Champions League match at the Emirates Stadium, London
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29/09/2015

Compitió más que dignamente el Dinamo Zagreb en el Karaiskakis, y logró poner nerviosa a una hinchada que sabía desde los primeros minutos que el Arsenal estaba siendo goleado en Múnich y que el pasaporte para los octavos pasaba en un 90% por superar al rival croata que visitaba el santuario del Pireo. El 0-1 con el que el partido se fue al descanso frustraba doblemente a los hinchas locales, ya que sabía a oportunidad perdida y al mismo tiempo daba vida a los balcánicos, que se sumaban a la pugna por acabar en segunda posición en un grupo condenado a ser liderado por el Bayern. Y aunque Fortounis y Hernani habían tenido las dos ocasiones más claras antes del mazazo que supuso el 0-1 de Armin Hodzic tras un perfecto centro de Pivaric, el juego local había estado muy por debajo de lo que venía mostrando Olympiacos desde la llegada de Marco Silva. Con un Paulo Machado muy disciplinado en la medular en el que era el regreso a su casa de las dos temporadas anteriores, los veinteañeros del Dinamo se expresaron con soltura: Rog era el centrocampista que salía a presionar más arriba y el que más apoyaba al nueve, mientras que Pjaca, habitual delantero centro en esta Champions, se movió de fuera para dentro partiendo desde la izquierda. Junior Fernandes ocupó la banda derecha, donde normalmente se ubica Soudani, la ausencia principal de los de Zoran Mamic para la noche helena. El buen planteamiento inicial visitante obligó a Silva a modificar cuestiones tácticas en el segundo tiempo.

OLYMPIACOS – DINAMO ZAGREB: DISPOSITIVOS INICIALES

Olympiacos vs Dinamo Zagreb - Football tactics and formations

Los dos primeros cambios de Marco Silva no dibujaron un esquema nuevo. Manuel Da Costa entró por el lesionado Botía y Felipe Pardo ingresó por el decepcionante Hernani. En el primer balón que tocó, el colombiano recibió un balón de Ideye Brown y empató el partido a uno con la clásica acción suya en la que parte desde la derecha y acaba finalizando con finura con la pierna izquierda. El colombiano, un atacante que aparenta ser torpe y pesado por su aspecto pero que se revela luego como un preciso ejecutor, evitó que el Karaiskakis cayera deprimido tras el duro golpe que había supuesto el penalti fallado por un Konstantinos Fortounis que había fabricado la jugada él mismo con garra y visión de juego. No se arrugó el ex del Kaiserslautern pese a ello, y cuando el Dinamo se quedó con diez por doble amonestación de Pivaric, Marco Silva le entregó la batuta del juego. Pasó a un 4-2-4 con Finnbogason junto a Ideye y quitó a Kasami, más apagado que otras veces. Fortounis, que sólo tiene 23 años pese a que su experiencia frustrada en Alemania nos hiciera pensar que su prometedora carrera iba cuesta abajo, le mandó un pase soberbio a Pardo para que el ex del Braga e Independiente de Medellín hiciera esclatar la caldera griega.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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