Los ritmos del Atleti

Atletico Madrid manager Diego Simeone (right) congratulates Yannick Ferreira Carrasco (centre) after he scores their first goal to make it Real Madrid 1 Atletico Madrid 1 during the UEFA Champions League Final at San Siro, Milan, Italy.
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222
28/05/2016

El aficionado al Atlético de Madrid se ha acostumbrado a volver victorioso de la gran mayoría de noches mágicas de la Champions, a convertir en rutina eso de acabar con una sonrisa esos días que empiezan con mariposas en el estómago desde que suena el despertador. Ayer, el conjunto del Cholo no necesitó salirse de la norma ni preparar un plan extraordinario para vencer a uno de los favoritos a levantar el título en mayo, sino que le bastó con enfrentar lo que son ellos mismos con pulcra pureza para que el Bayern de Múnich de Ancelotti pereciera.

Atlético 1 (Carrasco 35′)

Bayern 0

Y es que este Atlético es mucho más que un concepto táctico en sí mismo. También es una energía mental contra la que hay que ser un titán para resistir durante 90 minutos. Neuer lo definió con palabras meridianas “el Atleti tiene el instinto de killer que nosotros no tenemos.” Y, con todos los respetos, esto no lo dice un futbolista del Arsenal, ni del Bayer Leverkusen, lo dice un emblema del Bayern de Múnich y el capitán de la selección alemana que ha ganado casi todo lo que se puede ganar. La determinación y la fiereza que muestra el conjunto colchonero en este tipo de partidos sobrepasa la pizarra y se lleva por delante a casi cualquiera, a la vez que eleva el nivel técnico de sus ya excelentes futbolistas.

Saúl
Saúl representa la pasión del Bayern. Foto: Focus Images Ltd

Pues Ancelotti se preparó contra ella. A buen seguro, visionó las pasadas semifinales de Champions League y detectó la agresiva presión que exhibe el Atlético de Madrid en algunos momentos, simbolizada por Saúl Ñíguez, como uno de los factores contra los que había que protegerse si querían salir vivos de allí. Carlo diseñó una salida de balón segura y calmada que permitiera que el conjunto bávaro situara el esférico arriba sin problemas, que sus futbolistas no sufrieran cuando tenían la pelota. Vidal en izquierda y Thiago en derecha bajaban un escalón para dar siempre una línea de pase al central y Ribery – sobre todo -, Lewa y Müller bajaban a apoyar para que el poseedor siempre tuviera una opción libre. De esta forma, el conjunto muniqués, liderado por ese legendario mediocentro vasco llamado Xabier Alonso Olano, se instalaba en campo contrario de forma impecable y, pese a que el Atlético no sufría ante el poco 1 vs 1 que mostraban los muniqueses, la sensación era que la circulación de balón bávara era certera y bien ejecutada. Los visitantes surtían envíos al área que no eran especialmente peligrosos pero tampoco inocuos. La impresión era que Lewa o Müller podían cazar alguna en cualquier momento.

Naldo Robert Lewandowski Benjamin Stambouli Schalke 04 Bayern Focus
Lewandowski podía cazar alguna en cualquier momento. Foto: Focus Images Ltd

El Atlético de Madrid empezó a replicar y aquello transmitía una energía diferente. Iban a una marcha más. Esa pasión, esa certera inspiración colectiva evocaba un vértigo totalmente distinto. Emergió entonces un celestial Koke, como segundo pivote, comandando las posesiones colchoneras, dotando de un dinamismo a la circulación de balón que es uno de los secretos de esos eléctricos ataques. También lo hizo Filipe Luis, que es un comodín injusto al que la escuadra madrileña puede agarrarse, pues es capaz de otorgarte ventajas inexistentes en cualquier momento del partido con sus diferenciales cabalgadas, de situarte 20 metros más adelante por pura cabezonería de tu lateral izquierdo. Sumados a la dulzura en los toques de Griezmann y la finura de Torres en los últimos metros hacían un mix ofensivo que hacía presagiar que el gol acabaría llegando, que a ese ritmo el Atlético tenía el as de picas. Y efectivamente así fue, Carrasco nos relataría que además de todo eso, el Atlético tiene piezas con determinación y genialidad para castigar cuando llega la oportunidad. Qué equipo.

Con el conejo en su chistera, se jugó a lo que el Atlético quiso: a que el ritmo bajara y las ocasiones brillaran por su ausencia. Pese a que Ancelotti lo intentó todo – entraron Robben,Hummels y hasta Kimmich – el conjunto rojiblanco vivió cómodo durante la segunda parte y pudo hasta marcar un segundo gol. El Atlético de Madrid no sólo tiene la habilidad de jugar a un ritmo al que la gran mayoría de equipos del continente no resiste, sino que cuando decide bajarlo y echar el cerrojo casi nadie tampoco puede mirarle a los ojos.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

2 comments

Deja un comentario

*