Dos laterales atípicos

Marcelo of Real Madrid during the first leg of the UEFA Champions League semi-final at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222
02/05/2017

Pocos laterales condicionan tanto el juego ofensivo de sus respectivos equipos como Dani Alves y Marcelo Vieira da Silva, que librarán en Cardiff una de las batallas más bonitas de la final de la Champions. Los dos laterales titulares de la selección brasileña no suelen acaparar los focos en la Juventus y el Real Madrid, pero son futbolistas importantísimos para surtir de ocasiones de gol a los jugadores llamados a marcar las diferencias gracias a su peculiar estilo y enorme personalidad con el balón en los pies. Desde el rol de actores secundarios, Marcelo y Alves son piezas que pueden decantar la balanza en un choque en el que a menudo la responsabilidad atenaza a los finalistas. Pero a estos dos brasileños este tipo de cosas no les suele importar demasiado. Su personalidad rara vez se deja amedrentar por la presión.

Una de las incógnitas de la Juventus será ver exactamente qué rol le reserva Allegri a Dani Alves, que ya fue decisivo en las semifinales de Champions contra el Mónaco con una posición de partida algo más adelantada de lo habitual esta temporada, con Andrea Barzagli cubriéndole la espalda a medio camino entre tercer central en fase ofensiva y lateral derecho en fase defensiva. Con el internacional italiano por detrás, y sobre todo sin Juan Cuadrado por delante –único revulsivo de garantías de la Juve para cambiar un partido saliendo desde el banquillo-, a medio camino entre el 3-4-2-1 y el 4-2-3-1, el ex del Barcelona cuenta con absoluta libertad para gestionar el carril derecho a su antojo y decidir cuándo cree conveniente aparecer en zonas interiores para juntarse con Dybala o cuándo debe atacar la espalda del lateral para buscar la línea de fondo y poner un centro al área. La calidad de Alves con el balón en los pies le permite asociarse y aglutinar combinaciones en el perfil derecho para luego soltar el esférico al jugador más alejado o incluso dar tiempo para que Mandzukic cargue el segundo palo en carrera.

Alves celebra uno de los goles contra el Mónaco. Foto: Focus Images Ltd.
Alves celebra uno de los goles contra el Mónaco. Foto: Focus Images Ltd.

Sin Barzagli por detrás, Alves debe medir un poco más sus incursiones en campo rival, aunque al mismo tiempo la presencia de Cuadrado por delante le ofrece un nuevo socio con el quien triangular. Aunque, en general, todo lo que permita al lateral brasileño acercarse a Dybala es una buena noticia para la Juventus. Cuando Alves y Dybala se juntan la creatividad de la Vecchia Signora se multiplica hasta límites inimaginables, pues son capaces de trazar asociaciones a pocos toques que pocos rivales pueden detectar. Sobre todo porque es una sociedad que se potencia de forma natural por la tendencia del argentino a caer por el sector derecho y la inercia del brasileño a buscar amigos en el carril central. Los buenos futbolistas necesitan muy poco para entenderse y Dybala y Alves hablan el mismo idioma.

El efecto que produce Marcelo en el juego del Real Madrid es similar, aunque el entorno que le rodea suele mudar con mayor frecuencia que en el caso de su compatriota juventino. Juegue como juegue el vigente campeón de la Champions, Marcelo administra todo el carril izquierdo en las jugadas de ataque. Si bien es un futbolista caótico en el apartado defensivo, que a veces se desconcentra y que se puede convertir en un punto débil de la retaguardia, cuando el Real Madrid domina la posesión Marcelo es un elemento más de desequilibrio. Cuando recibe el balón, es capaz de inventar cualquier cosa: un cambio de orientación, una pared, un pase entre líneas, un regate que elimine a un rival. O incluso una conducción que supere a varios de ellos. Su abanico de recursos es variado, tanto cuando aparece por dentro como cuando lo hace por fuera. Tanto cuando Cristiano o sobre todo Benzema se dejan caer por la izquierda como cuando sus socios son Kroos o Isco, quizás su favorito porque el andaluz casi siempre se ofrece entre líneas y está dispuesto a devolverle una pared. La capacidad de improvisación de Marcelo siempre es un elemento desequilibrante para el club blanco y en especial causa estragos cuando arranca a conducir hacia dentro, regatea a uno o dos jugadores y luego habilita al compañero libre. Y la gasolina le dura hasta el último minuto, como demostró en la prórroga ante el Bayern.

Marcelo celebrates after scoring in the penalty shootout during the UEFA Champions League Final at San Siro, Milan, Italy. Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd 07814482222 28/05/2016
Marcelo celebra su gol en la tanda de penaltis de la pasada final de la Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Mientras Marcelo puede desatascar partidos en los que el Real Madrid ande menos productivo en cuanto al volumen de ocasiones gracias al desborde y potencial superioridad en el uno contra uno del lateral zurdo, Dani Alves ha sido un elemento vital en la Juventus en las rondas decisivas de la Champions gracias a varios de los intangibles que aporta el ex de Barcelona y Sevilla. Dani Alves ha sido clave en cada una de las eliminatorias de la Copa de Europa: marcó un gol nada más salir desde el banquillo en la ida contra el Oporto, neutralizó a Neymar en cuartos y participó en las cuatro dianas que anotó la Juventus contra el Mónaco en semifinales. A sus 34 años, Alves ha ido in crescendo a medida que ha aumentado el nivel de exigencia, demostrando que el brasileño es uno de los animales competitivos con los que se ha reforzado el cuadro turinés en los últimos años para asaltar la Copa de Europa. Como Khedira o Mandzukic, uno de esos futbolistas que ya sabe lo que es ganar la competición más prestigiosa del continente.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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