La noche que le faltaba

PSG Barcelona Suárez - Focus

Luis Suárez cumplió 28 años el pasado mes de enero sin haber protagonizado ninguna noche para el recuerdo en la Champions. De hecho, apenas había disputado un puñado partidos de la gran competición europea a nivel de clubes. Se marchó del Ajax antes de que el equipo de Amsterdam recuperara el trono en su país y aterrizó en un Liverpool tremendamente inestable al que lideró hasta que lo devolvió a la Champions. Pero no se quedó para ver cómo los reds naufragaban en su retorno, sino que se trasladó a Barcelona. Había brillado (y también protagonizado momentos históricos, algunos para mal) en grandes torneos de selecciones. Pero le faltaban dos cosas: ganar una liga en Europa y demostrar su nivel en la Champions.

Manchester y París han sido los dos primeros escenarios europeos en los que Luis Suárez se ha exhibido como el delantero decisivo que es. En sus dos primeras salidas en eliminatorias continentales, el delantero uruguayo ha anotado sendos dobletes para encarrilar los cruces ante los vigentes campeones de Inglaterra y Francia. Sin embargo, lo más probable es que sus tantos en la noche parisina trasciendan mucho más que los anotados en Manchester. No se trataba de aparecer en el área en el momento oportuno o reaccionar antes que nadie en un rechazo. Las dos dianas en el Parque de los Príncipes las fabricó él solo, sin ayuda, previo caño a David Luiz, que en pocas horas pasó de estar descartado para participar en la contienda a jugar unos 70 minutos tras la lesión de Thiago Silva.

Luis Suárez Barcelona - Focus

Luis Suárez celebra un gol en París. Foto: Focus Images Ltd.

Sin embargo, los tantos de Luis Suárez llegaron en la última media de partido. Sirvieron para convertir una victoria visitante en Champions en un resultado suficientemente contundente como para mitigar en gran medida las opciones del PSG en el Camp Nou. Pero antes sucedieron muchas otras cosas. Algunas, parte del planteamiento de ambos equipos, determinaron el rumbo del encuentro. Por ejemplo, cómo se iban a suplir las múltiples ausencias. El PSG dejó a David Luiz en el banquillo para formar con Marquinhos y Thiago Silva en el eje de la zaga, lo que implicó alinear a Van der Wiel como lateral derecho. En el centro del campo, Cabaye ejercía de mediocentro posicional, por detrás de Rabiot y Matuidi, mientras Lavezzi y Pastore escoltaban a Cavani. Fue especialmente llamativa la ubicación del “27” parisino, con mucha libertad. Al partir por la banda izquierda, la que ocupó Montoya en sustitución del sancionado Dani Alves, se despreocupó del lateral azulgrana en tareas defensivas para centrar su posición y mantenerse siempre alerta, entre líneas, por si surgía la opción de contraatacar. El centrocampista argentino hizo bastante daño cuando recibió el balón, porque fue capaz de protegerlo y supo esperar a que varios rivales le encimaran antes de soltarlo. La posición de Pastore invitaba al Barça a atacar por su banda. Quizás porque los parisinos eran conscientes de que su verdadera debilidad se encontraba en el flanco opuesto, defendido por Van der Wiel.

PSG vs Barcelona - Football tactics and formations

Planteamientos iniciales.

Con paciencia, el Barcelona se hizo con el control del esférico y poco a poco lo fue llevando al perfil izquierdo para poner a prueba a Gregory van der Wiel. Entre Neymar y Jordi Alba marearon al zaguero neerlandés, que de un modo u otro terminaba desprotegiendo su espalda. Si el brasileño centraba su posición, el lateral local lo seguía y se colaba Jordi Alba hasta llegar a la línea de fondo, si Thiago Silva no lo evitaba antes. Si Neymar recibía en situación de encararlo, el extremo culé amenazaba con escaparse de su vigilancia mediante el regate. Y si venía alguien a ayudar, podía soltar el balón, combinar con Iniesta, Leo o Suárez y encontrar resquicios en la zaga parisina, pues a menudo Thiago Silva se veía obligado a abandonar su parcela para socorrer a Van der Wiel. Y el centrocampista del perfil derecho era Rabiot y no Matuidi, mucho más sólido en tareas de contención. Más allá de este duelo individual, el PSG tampoco transmitió demasiada seguridad defensiva en los primeros compases. A la fragilidad del lateral derecho se sumaron malos despejes (por orientación y contundencia) y relativa facilidad para que el Barça ganara los balones divididos, encerrara a los locales y generara peligro. A la que pudo, Messi avisó con un remate al poste desde la frontal del área. Le dejaron controlar y casi la clava. Poco después vino la lesión de Thiago Silva y la entrada de David Luiz, que convirtió a Marqunhos en el central más próximo a Van der Wiel.

A cambio, el PSG amenazó al contraataque. Sobre todo a través del espectacular despliegue físico y futbolístico de Blaise Matuidi, imparable siempre que pudo correr. Los parisinos dañaron en un par de córners culés que casi se convierten en ocasiones clarísimas en la portería de Ter Stegen. Pero pese a los problemas que causó Matuidi en la banda izquierda (apareciendo por sorpresa en el hueco liberado por Pastore en banda) y al imán que suponía el propio centrocampista argentino para los defensores azulgranas, al PSG le faltó afinar en el toque final cuando tuvo la ocasión de golpear. En especial Cavani, impreciso en los controles. Sin embargo, en un intento de despliegue, Busquets recuperó el balón, enganchó a Marquinhos acompañando al PSG en salida y se encontró con la zaga francesa muy expuesta, algo que no pudo desaprovechar Neymar, asistido por Messi. El gol, cómo no, se gestó por la banda derecha del PSG.

Messi Neymar Barcelona PSG - Focus

Neymar y Messi celebran el primer gol. Foto: Focus Images Ltd.

Con el marcador en contra, el PSG insistió y percutió por la banda izquierda. Quiso atacar a Montoya. Quiso hacer daño en la banda donde Messi no trabaja en defensa y encontrar situaciones que desbordaran a la zaga azulgrana. Lo logró en varias ocasiones, obligando a los visitantes a emplearse a fondo. Pero Maxwell no es Marcelo y, además, tanto Mascherano como Piqué asistieron muy bien a sus compañeros, salieron a ayudar en banda cuando debían y terminaron con el peligro en la mayoría de casos. En otros, los locales no impactaron bien con el esférico o les faltó un puntito de precisión en el último toque, aunque empujaron lo suficiente como para que Ter Stegen interviniera, sobre todo en un disparo lejano de Pastore que botó delante del guardameta alemán. Aunque, por otra parte, la forzosa entrada de Xavi por un dolorido Iniesta calmó un poco el ímpetu parisino y tanto Rakitic como (sobre todo) Busquets trabajaron muy bien en la presión posterior a la pérdida de balón azulgrana.

Y en el momento de equilibrio, cuando el PSG añadía leña al fuego introduciendo a Lucas Moura, cuando el partido amenazaba con convertirse en una guerra de desgaste para el Barça, apareció Luis Suárez para sentenciar el choque. Dos genialidades. Especialmente la primera, porque resulta imposible imaginar que, cuando recibe en el pico derecho del área, esa acción pueda terminar en el fondo de la red, con el uruguayo rodeado por varios defensas locales. Pero lo consiguió, en una acción en la que pareció el Luis Suárez de la Eredivisie que regateaba zagueros con esa mezcla de potencia, obstinación y calidad. Un rato después, cuando Luis Enrique optó por proteger al equipo dando entrada a Mathieu por Rakitic y tras un remate espectacular de Cavani que despejó Ter Stegen, el delantero uruguayo redondeó la noche con otra acción brillante, tanto por el caño a David Luiz como por su definición a la escuadra, ajustando su disparo al máximo. La zaga parisina no se mostró nada expeditiva en ninguna de sus dianas, todo sea dicho.

David Luiz PSG - Focus

David Luiz, en la foto de los dos goles de Luis Suárez. Foto: Focus Images Ltd.

Pero aún faltaban diez minutos para que el árbitro pitara el final y al PSG le dio tiempo de recortar la diferencia con un disparo de Van der Wiel que Mathieu desvió a su propia portería en un despeje defectuoso. De golpe, los hombres de Blanc dejaron de lado el hastío que les había invadido tras el tercer tanto visitante. Creyeron que podían empujar al Barça, que podían morir apretando a los culés y llevando el balón al área rival. Fueron unos minutos. Quizás largos segundos de ímpetu, para poner a prueba los nervios de un Barcelona que concedió un gol evitable. Sin embargo, entonces el Barça puso el encuentro en el congelador. Emergió Xavi, se hizo con el timón del choque y decidió que no iba a pasar nada más hasta que terminara el tiempo de descuento. El equipo barcelonés hizo lo que mejor sabe hacer, más allá de debates estilísticos: juntarse mucho para pasarse el balón, proteger la posesión y hacer volar el cronómetro sin (prácticamente) conceder opciones al rival. Estos automatismos no los ha perdido, por mucho que le tocara ejecutar este plan con Mascherano y Busquets cohabitando el centro del campo. Solo un despiste, uno solo, terminó en susto para los de Luis Enrique cuando Lavezzi se coló entre Adriano y Mathieu y casi se planta solo delante de la portería culé. Sin embargo, se mantuvo el 1-3. Un resultado muy contundente que acerca al Barcelona a las semifinales y una actuación convincente que, sumada a la primera media hora de Sevilla, indica que el conjunto de Luis Enrique llega entonado a la recta final de temporada. Pese a las dudas, está listo para competir por todos los títulos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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10 comments

Lees esto y parece que el PSG le dio un baño al Barça, y que sin Van der Wiel habría ganado el PSG. No vimos el mismo partido…

No hombre, no creo que esta sea la sensación. Ni busco transmitir esto. Pero al fin y al cabo era un punto débil y el Barça lo aprovechó muy bien en la primera mitad y generó varias ocasiones de peligro.Pero también quiero recalcar que en los momentos que más apretó el PSG, el Barça supo sufrir y resistir para luego golpear. Limitó mucho el potencial ofensivo del PSG, lo que no signfica que el PSG fuera superior, ni mucho menos. De hecho, ter Stegen apenas debe intervenir en un par de ocasiones (disparos Pastore y Cavani, en la segunda mitad). Y la gestión del tramo final fue notable en los culés, con las genialidades de Suárez en ataque incluidas. Si fuese un baño del PSG al Barça, no cerraría el texto así: “Una actuación convincente que, sumada a la primera media hora de Sevilla, indica que el conjunto de Luis Enrique llega entonado a la recta final de temporada. Pese a las dudas, está listo para competir por todos los títulos.” Las dudas, por cierto, vienen por lo que parecía el Barça en el mes de enero, no por el partido de anoche.

No queria ofender, simplemente me ha parecido que le dabas una importancia similar a 2 saques de esquina 2 contraataques y 5 minutos de la segunda parte, que es todo lo que hizo el PSG, a un partido de control como el que hizo el barça, soy cule y seguramente lo veo con esos ojos, disculpa!

PD: bajo mi punto de vista queda más retratado Marquinhos que Van der Wiel o incluso que David Luiz, en el primer gol está de “extremo derecho” en el segundo se come el regate de Luis y en el tercero se come una pared y deja vendido a David Luiz

Muchisimas gracias por contestarme. Se agradece mucho

Marquinhos tampoco completa un gran partido, la verdad, aunque también compensa alguna ocasión bastante clara llegando al límite para tapar/despejar. Similar con David Luiz, superado con demasiada facilidad en los dos tantos de Suárez. En general, insisto, la fragilidad en defensa fue colectiva y ahí se notaron las bajas de Motta y Silva/Luiz (lo normal hubiese sido Marquinhos lateral, Luiz y Silva pareja de centrales). Pero vaya, que por otra parte el Barça lo detectó y se aprovechó. ¡Saludos!

Me gusto mucho Sergio Busquets. Esta temporada no lo habíamos visto a este nivel. Este año le favorece q el Barça juegue mas junto y presione mas. Creo q es pieza clave en el esquema del Barça. Gracias

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