Perfección rusa y problemas valencianos

Nuno Espírito Santo Valencia - Castellón Confidencial

El deporte ruso ha recibido pocos elogios en las últimas semanas. El escándalo de corrupción y dopaje del atletismo planteó preguntas sobre la influencia de la política de Rusia en el terreno deportivo. El fútbol no es ajeno a este tipo de problemas, pero el rendimiento reciente del Zenit puede suponer una distracción oportuna respecto a los titulares peyorativos. La victoria del Zenit por 2-0 contra el Valencia confirmó su clasificación para los octavos de final de la Champions como ganadores del Grupo H. Los rusos habían ganado sus primeros cuatro partidos en la fase inicial y mantienen su récord inmaculado después de la victoria contra el Valencia. Ahora han derrotado a los ché en casa y fuera, marcando cinco veces entre ambos choques.

Los de André Villas-Boas empezaron la tarde como favoritos para vencer a sus rivales españoles y jugaron de manera imponente. Desde el primer minuto, la defensa visitante luchó contra la fuerza de Artiom Dzyuba y la creatividad y astucia de Danny. En el minuto 15’, Dzyuba recibió la pelota al borde del área de penalti y causó el caos en la defensa ché. Aprovechando el desbarajuste defensivo, Oleg Shatov agarró el balón y remató con sangre fría para reforzar la confianza de un equipo ahora acostumbrado a ganar en la máxima competición continental.

Los rusos provocaron problemas por ambas bandas con Hulk y Shatov representando una amenaza constante. Incluso cuando el Valencia consiguió ganar metros, el contragolpe del Zenit parecía la fuente más probable del segundo tanto. Inoperante en casi todos los aspectos, el Valencia tuvo suerte de no encajar otra vez antes del intervalo, pero también se marchó al vestuario con una ligera sensación de arrepentimiento. Momentos antes del silbato de la media parte, Paco Alcácer desperdició la única ocasión creada por su equipo en el primer tiempo. Remató de cabeza el centro de Sofiane Feghouli, pero no logró desviarlo a portería. No fue, de ninguna manera, una ocasión clara, pero en el contexto de la situación actual del Valencia y Nuno Espírito Santo pudo haber sido un momento clave.

Hulk creó muchos problemas a la defensa del Valencia. Foto: Кирил Венедиктов - soccer.ru (bajo licencia CC).
Hulk creó muchos problemas a la defensa del Valencia. Foto: Кирил Венедиктов – soccer.ru (bajo licencia CC).

Con el resurgimiento fugaz de los valencianistas aparentemente liquidado, el Zenit continuó controlando totalmente el choque. Había fases en las que el partido se parecía a un ejercicio de entrenamiento, con los rusos manteniendo la posesión con seguridad, dándole a su rival pocas opciones de alterar el rumbo del encuentro. Sin embargo, pequeñas modificaciones pueden cambiar un partido por completo. El canterano e inclusión sorprendente en el once, Rafa Mir, fue reemplazado por Santi Mina. El extremo gallego le dio a su equipo un nuevo ímpetu desde la banda izquierda. Solo doce minutos después entrar, Mina encontró la red, pero su gol fue correctamente anulado por fuera de juego. Continuó combinando con Alcácer y por momentos pareció el único capaz de salvar a su equipo.

Pero el fútbol es un deporte despiadado y fue exactamente en el mejor momento del Valencia cuando el equipo local confirmó la victoria. Lanzando un contragolpe brutal, el Zenit atacó con una velocidad aterradora. Danny se asoció con Shatov y rompió la línea defensiva. Ante Jaume Doménech, el internacional portugués levantó la cabeza y buscó a Dzyuba. El delantero ruso marcó a puerta vacía, anotando su quinto gol en tantos partidos. Fue un cruel fin al mejor periodo del partido del Valencia. Y si la desesperación de los españoles no era clara, la expulsión de Rúben Vezo, por una dura entrada sobre Shatov, explica mucho sobre el estado actual de los de Nuno.

El récord perfecto del Zenit permanece intacto, pero en Valencia los problemas se acumulan para Nuno.

Foto de portada: Castellón Confidencial.

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