Pólvora real

James Rodriguez of Real Madrid during the La Liga match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid
Picture by Marcos Calvo Mesa/Focus Images Ltd +34 654142934
20/12/2015

El Real Madrid solventó su duelo ante el Legia de Varsovia como esperaban todas las previas: de forma temprana, contundente y sin apenas experimentar sufrimiento real. Con exponer el impacto del Bernabéu y la pólvora de sus futbolistas bastó para batir sobradamente a un conjunto, el polaco, que siendo sinceros mostró un nivel (sobre todo) defensivo prácticamente impropio de la Champions League. Quizá sabedor de la alarmante diferencia de nivel entre ambos conjuntos, Zinedine Zidane no alineó un once que sirviera para consolidar y construir su sistema, sino que realizó varias rotaciones de cara a introducir en la dinámica colectiva a futbolistas menos habituales. Esto tuvo una doble vertiente: por un lado, jugadores secundarios (especialmente Marco Asensio) tuvieron la oportunidad de mostrarse. Por otro, no sólo no se pudieron paliar las carencias colectivas que arrastra el conjunto merengue, sino que se recrudecieron ante la lluvia de nombres. Zizou prefirió invertir en lo primero.

Real Madrid 5 (Bale 16′, Marcelo 20′, Asensio 37′, Lucas Vázquez 68′, Morata 85′)

Legia 1 (Radovic 22′)

Legia vs Sporting CP - Football tactics and formations

La principal novedad del esquema blanco residió en los interiores. No fueron ni un Isco que venía de lucirse ante el Betis ni un Kovacic que parecía asentado tras la baja de Casemiro los que acompañaron a Kroos en la medular, sino que fueron dos mediapuntas (Marco Asensio y James) los que se establecieron como volantes. Quizá lo más llamativo del encuentro fue lo bien que se manejó el balear en una posición que a priori es desconocida para él. Se le vio siempre moviéndose con claridad e inteligencia y dando mucha soltura a la circulación de balón, como si tuviera muy interiorizado cómo se juega allí. Cuando tuvo la pelota no pareció un atacante reconvertido, sino que fue un centrocampista con todas las letras. El cafetero, que viene de una lesión, estuvo algo más gris, aunque su voluntad de reafirmarse se observó meridianamente: no ahorró un esfuerzo.

Colectivamente, el encuentro blanco estuvo lejos de ser redondo. El Legia llegó a la portería de Keylor Navas más veces de las que su nivel debería llevarles y, especialmente en los primeros 20 minutos, pudo haber generado un susto importante. La calidad de la posesión blanca no le permitía al Real someter a su rival y, sin balón, sí se notó que ni James ni Asensio son centrocampistas: se colocaban por delante de la línea de balón y posibilitaron que los polacos pudieran desplegarse solos frente a Kroos y el resto de la zaga, obligándoles a correr hacia atrás y generando una sensación de caos general importante. La transición defensiva blanca fue dramática. Era un partido para controlar y el Madrid nunca dio la sensación de hacerlo.

Con el encuentro resuelto, entraron Lucas Vázquez y Morata, que volvieron a confirmar una evidencia: que son un auténtico lujo entrando desde el banquillo, pues su energía y frescura tienen casi siempre impacto en los partidos. Para que nadie tuviera dudas de ello, en un escenario en el que la tentación de la desmotivación era fuerte, volvieron a dejar constancia de ello con un gol cada uno. No se lo quieren poner fácil a Zizou.

Foto de portada: Focus Images Ltd

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