Arda disparó la flor

Chelsea v Atlético MadridUEFA Champions League Arda Turan Adrián

El infierno del Malmö

Es posible que hablar de infierno sueco suene a oxímoron: cuando imaginamos un infierno en contexto futbolístico, mentalizamos a un hincha griego, turco o serbio, desatado, arrancando una silla y si pensamos en aficionados suecos nos los imaginamos disculpándose educadamente por toser haciendo mucho ruido, pero lo cierto es que ayer en Malmö quedó demostrado que no son en absoluto dos palabras incompatibles. El escenario que construyó Age Hereide para recibir en su casa al Atlético de Madrid fue casi bélico: pensó que la mejor manera de competir ante el campeón español era desconcertándolo aplicando su propia medicina y convenció a sus futbolistas para que salieran al Estadio de Malmö con el cuchillo entre los dientes, preparados y furiosos para una batalla de agresividad de hora y media. Al Atlético no le quedó otra que aceptar el plan, prepararse para sufrir y bajar al fango a batirse con el equipo sueco. En igualdad de intensidad, la calidad diferencial de los colchoneros marcó la diferencia, pero no pudieron ahorrarse una sola gota de sudor. No extrañó que hasta ahora nadie hubiera ganado allí y seguro que ningún atlético querrá volver en una buena temporada. Se han ganado que les teman.

Malmo 1  RG1033

El Malmö dio muy buena imagen. Foto: RG 1033

Arda, Koke y Juanfran marcaron la diferencia

No por plantear una propuesta agresiva significa que tengas que ser defensivo: el Malmö buscó someter al Atlético de Madrid encerrándolo en su campo. Adelantó a sus centrales, situó varios hombres por delante del balón y, eso sí, tenía muy claro cuál era su forma de llegar a Moyá: a través de balones largos, de juego directo descarado, dirigido por un Adu que demostró ser un mediocentro muy completo. A partir de ahí, todo un ramillete de choques, tacklings, saltos y cuerpos a cuerpos buscados sin ninguna inocencia (pero tampoco con violencia) para tratar primero de rematar a puerta, de bajar balones en el área o de disputar la segunda jugada. Si el Atlético de Madrid conseguía recuperar el balón, iban todos de forma impetuosa a presionar la pérdida, a anticipar al receptor y, en definitiva, a tratar de amedrentar a un equipo que nunca se sintió verdaderamente cómodo sobre el verde. Sus jugadores respondieron como guerreros que son (especialmente un imperial Moyá saliendo en balones aéreos y una pareja de centrales que no permitió un solo remate) pero a los colchoneros les convenía un plan más relajado en el que hacer valer la inmensa diferencia de calidad que había sobre el césped. Arda Turan (“el jugador más especial que tenemos” Simeone dixit) lo entendió pronto y empezó a bailar mientras los demás peleaban: a bajar el balón, a pausarse, a pensar y a tratar de asentar al Atlético en el área de Malmö. Así fue como el equipo colchonero tuvo breves periodos de ataque posicional y donde el sector derecho formado por Koke y Juanfran empezó a hacer daño al equipo sueco. El gol que desharía el marcador vendría precisamente por ahí: una elaborada jugada desde la derecha que Jorge Resurrección finalizó con una maravilla técnica. Pero ni siquiera la ventaja permitió al equipo de Simeone afrontar el encuentro con más templanza: el Malmö no se lo permitió y, especialmente en el inicio de la segunda parte, volcó el juego hacia al área Moyá. El Atleti se defendía con uñas y dientes y creaba cierto peligro, pero no daba ninguna sensación de control. Hasta que Raúl García ametralló un centro (otra vez desde la derecha y otra vez de Juanfran) que por fin permitió cierto descanso. La batalla había terminado.

Foto de portada: Focus Images Ltd

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*