Juventus-Barcelona: tus virtudes son mis defectos

El Juventus Stadium no ve una derrota de su equipo en Champions desde 2013. Foto: Focus Images Ltd.

La Juventus de Turín pertenece a ese conjunto de equipos de élite que en la última temporada han experimentado un ligero retroceso a nivel colectivo. 2017 parece un año en el que se está produciendo un equilibrio de fuerzas en el panorama europeo y, al despertar de los gigantes de la Premier League, le está acompañando un sutil declive de los conjuntos que partían el bacalao en Champions League en el último lustro. Al igual que Bayern de Múnich, Real Madrid, Atlético de Madrid o FC Barcelona, cada uno por distintos factores, la Juve parece peor equipo que en la 2015/2016. En el caso de la Vecchia Signora, el motivo que aparece cuando se trata de explicar lo anterior es el de la pérdida de calidad individual. El envejecimiento de sus buques insignias y la progresiva marcha de los Paul Pogba, Vidal, Morata, Pirlo o Tévez provoca que sea un conjunto menos redondo de lo que lo ha sido en los últimos años. Sin embargo, sigue generando tanto respeto como cualquier otro equipo de los ocho que quedan en liza en la Copa de Europa.

Principalmente, porque cuenta con dos atributos que, combinados y en igualdad del resto de factores, lo diferencian y lo aventajan de sus contrincantes. El primero es la jerarquía. La Juventus de Turín se sabe con alma de campeón, sus futbolistas tienen una confianza en sí mismos que supone una garantía de que no les va a intimidar ningún escenario, que van a resistir y a esperar su momento sin desorientarse ante la magnitud del reto. El segundo, un hambre por levantar la orejona que solo el Atlético de Madrid puede emular. El proyecto italiano lleva seis años dominando a su antojo la Serie A, pero sabe que su sitio es el Olimpo continental y no va a parar hasta que deje de resistirse. No se van a relajar. No van a bajar el listón en el momento clave. Esa rabia por la gloria les va a dar la energía para empujar y sacar fuerzas que la saciedad de otros quizá ahorre. Si el fútbol es un estado de ánimo, una frase que a fuerza de repetirla no pierde un ápice de su verosimilitud, la mente de esta Juve parece diseñada para competir en una competición tan exigente a nivel psicológico como es la Champions League.

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Foto de portada: Focus Images Ltd

Su principal defecto, a ojos de quien escribe, radica en la rigidez de su ataque. Le cuesta generar ventajas en ataque posicional y a la hora de correr tampoco se puede decir que se encuentre entre los mejores. No tiene en sus piernas, por ejemplo, lo que hicieron Di María, Cavani o Draxler en el Parque de los Príncipes: no cuenta con esa capacidad para castigar los espacios. La Juve es un colectivo muy dependiente del recurso de sus laterales para generar juego y transitar. Alex Sandro por izquierda es una vía de escape para desplegarse por puro desequilibrio y Dani Alves, si ocupa el sector diestro, representa la figura más cerebral para ordenar al equipo en campo contrario. Mandzukic y Cuadrado suelen ocupar las bandas y cada uno es muy útil en su labor, pero el hecho de que uno sea un delantero sin capacidad de desborde y el otro un extremo a banda natural con poco juego interior provoca que su ataque sea poco armonioso y sus figuras no queden especialmente vertebradas. Paulo Dybala y Gonzalo Higuaín, las dos estrellas ofensivas de este equipo, no son la guinda a un ataque posicional organizado para potenciarlos, sino que se pide que sean generadores de ocasiones por sí mismos. Lo cierto es que ambos cumplen con nota en esta labor, especialmente el delantero centro que se encuentra, probablemente, en la eliminatoria de su vida a nivel de clubes. Ante un Barça que está lejos de ser una garantía defensiva, parece muy improbable que el ariete argentino no tenga al menos 2 – 3 ocasiones claras en la eliminatoria. En plena madurez deportiva, será su oportunidad de desdecir la constante en su carrera de ser un delantero absolutamente intrascendente en Champions League, motivo que le ha alejado, pese a sus siempre meritorias cifras, de la élite de nueves de su generación. 

Es probable que el espesismo del ataque de la Juve no quede especialmente expuesto en la cita ante el FC Barcelona. A saber: nadie duda de que el balón pertenecerá mayoritariamente al FC Barcelona y los de Allegri sólo precisarán de eficacia al contragolpe para acercarse a ter Stegen. Por ello, hay dos claves que se antojan esenciales para que su plan tenga éxito. El primero es que tanto Bonucci, Alves (si es que acaba jugando y Allegri no se blinda ante Neymar) como Alex Sandro consigan superar la presión inicial del Barça. El conjunto catalán basa su defensa principalmente en encimar en campo rival tras pérdida con muchos hombres y Marchisio y Khedira, presumible pareja de mediocentros, no son los futbolistas con mejor pie del planeta precisamente. Para hacer llegar el balón a Cuadrado, Dybala e Higuaín, además del factor juego directo que protagonizará Mandzukic, la Juve precisará que el central y ambos laterales, cada uno en lo suyo, asuman importancia en la primera fase de gestión del juego.

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Alves y Dybala serán clave cada uno en su labor. Foto: Focus Images Ltd.

Sin Busquets, y con los problemas en transición que presenta el Barça con su 3-4-3, si la Juve consigue llevar el balón arriba, sí parece un escenario propicio para que sus atacantes hagan daño. La velocidad de Cuadrado, la magia de Dybala y la determinación de Higuain tienen potencial de encontrar situaciones de superioridad. En ese sentido, que Umtiti, Piqué y Mascherano estén finos en las anticipaciones, como el día del 6-1, se antoja un aspecto clave para el devenir del Barça. El Pipita no es un especialista en el juego de espaldas y la mejor forma de eliminar su potencial ofensivo es anularle del juego. No será fácil.

La Juventus, a priori, podrá centrarse en aquella fase del juego que domina y que le convierte en una potencia mundial: la fase defensiva. Sin embargo, el tibio estado de forma de Marchisio, con constantes problemas físicos, ha aminorado su nivel en ese aspecto en la presente temporada. Miralem Pjanic, titular en 7 de los últimos 8 encuentros, no parece una garantía defensiva ocupándose del sector de Messi, por lo que todo apunta a que será el italiano quien haga pareja con Khedira. De que responda o no al reto depende en buena medida las oportunidades italianas de contener el caudal ofensivo culé. 

Luis Enrique ha tenido que atravesar un buen quebradero de cabeza a la hora de componer la alineación. Foto: Focus Images Ltd
Luis Enrique ha tenido que atravesar un buen quebradero de cabeza a la hora de componer la alineación. Foto: Focus Images Ltd

El FC Barcelona, por su parte, parece albergar precisamente las virtudes y defectos opuestos a su rival. Dispone de una conjunción de talento sin parangón en el planeta, capaz de realizar gestas imposibles como remontar un 4-0 en Champions League, pero la impresión es que el proyecto de Luis Enrique aterriza en un lógico nivel de desgaste colectivo y frescura mental bajo mínimos. El técnico asturiano, audaz, utilizó el recurso de virar al 3-4-3 para agitar la rutina y estimular a los suyos, y el orgasmo anímico de la remontada avivó esa sensación, mas se ha vuelto a padecer sensaciones pasadas en las últimas semanas, especialmente en los encuentros ante Deportivo y Granada. Aquello le dio una vida extra a un proyecto que parecía ya destinado a ser renovado, pero aún está por ver si son capaces de mantener esa épica llama hasta final de temporada. Pues la poca respuesta de las piezas obligadas a rotar obliga a exprimir cada gota de fuerzas de los primeros espadas barcelonistas y aquello ha acabado haciendo mella en su agotamiento. De lo que no cabe ninguna duda, en ningún caso, es que la plantilla culé reúne una generación histórica de ganadores capaz de combatir cualquier tipo de runrún que pase por sus mentes. Mascherano, Piqué, Iniesta, Messi, Suárez o Neymar, cabezas a prueba de voces, han demostrado con creces que de ellos hay que esperar siempre que den la cara en las grandes citas.

Por este motivo, ante el FC Barcelona siempre cabe sentarse a esperar una gran noche de fútbol, aunque la baja de Busquets por sanción lamina ligeramente esa expectativa. El mediocentro de Badía es siempre un elemento troncal en las exhibiciones corales culés, tanto por su lucidez asociativa como por su energía en la presión y el conjunto catalán no cuenta con ninguna pieza capaz de emular sus virtudes. Luis Enrique ha tenido que experimentar, a buen seguro, un verdadero quebradero de cabeza a la hora de reorganizar las piezas sin el 5 del Barça y con la baja acumulada de Rafinha. Situar a Mascherano de 5 implica asumir una posesión de balón sensiblemente inferior, aunque un mayor control sobre Dybala en la zona de mediapuntas. ¿Volver al 4-3-3? ¿Experimentar con situar a Piqué o Umtiti al perfil diestro? Sea como fuera, la alineación del conjunto visitante será una gran incógnita a resolver antes de las 19.45, pero quedará una certeza. La de siempre. Que si Lionel Messi está y quiere, se jugará a lo que la Pulga quiera.

Alineaciones probables: Juventus –FC Barcelona, 20:45h

La victoria del FC Barcelona se paga a 2.80 por euro apostado en bwin
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Posibles onces iniciales. Foto: sharemytactics
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Foto de portada: Focus Images Ltd

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“El despertar de los equipos de la Premier”. ¿Mande? Porque es que vaya, un despertar tremendo. El Tottenham eliminado en fase de grupos y vencido luego en Europa League por el Gent. El Arsenal eliminado en octavos como siempre, esta vez con un global de 10-2. El City, con una inversión criminal, fuera de Champions a las primeras de cambio, y además vapuleado y desperdiciando dos goles de renta en la ida. Con una inversión todavía más criminal que la del City, el United no está ni en puestos de Champions (5º). El Leicester sigue en Champions pero en liga es a Premier lo que Alavés a Liga Santander. El Liverpool, con todo lo que prometía, a 12 puntos del Chelsea.

Sólo el Chelsea está mostrándose como un equipo fiable, pero sólo en Premier, porque por no jugar no juega ni Europa League.

“El despertar de los equipos de premier”… Un poco de seriedad, por favor.

No tienes por qué estar de acuerdo y estoy encantado de discutir mis argumentos contigo. Pero sí te agradecería un poco más de consideración en el tono. Seriedad intento tener en todo lo que hago.

Disculpa si te he ofendido, llevas razón en que no era la expresión adecuada ni mucho menos. Soy lector asiduo de la página y sólo porque escribís como trescientas veces mejor que el resto de periodistas deportivos, merecéis mi respeto y mi admiración. Quizá al final del escrito me olvidé un poco del contexto y me asaltó la vena foreril. Lo siento. La previa excepto ese desacuerdo personal, otra delicia en información y escritura como acostumbráis. A disfrutar del partido se ha dicho.

Claramente favorito el Barsa. Aun asi la Juve tiene sus armas y si consiguen resistir las primeras embestidas se revolveran y competiran.

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