Liverpool-Roma: choque de propuestas en Anfield

Jurgen Klopp during the Liverpool Press Conference at City Football Academy , Manchester
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09/04/2018

Sonrisa de oreja a oreja y brillo en los ojos. Cuando otros afrontan uno de los partidos más importantes de la temporada con la cabeza baja, rictus serio, de concentración absoluta, Jürgen Klopp rebaja la tensión con una carcajada. Como si fuera un partido más. O, mejor dicho, consciente de que hay que disfrutar de cada oportunidad y que no hay mejor manera de acercarse hacia el objetivo marcado que ser uno mismo. Que hay que disfrutar del camino para que merezca la pena. Mientras Jordan Henderson medía cada frase en la rueda de prensa, con un discurso lento para ir seguro y no decir ninguna palabra de más, con las manos agarradas con un gesto parecido al señor Burns en los Simpson, Klopp aprovechaba la oportunidad para meterse a todo el mundo en el bolsillo con alguna frase ingeniosa, casi irreverente. Que le preguntan por sus parecidos con Eusebio Di Francesco, empieza la respuesta comentando que ambos llevan gafas. Que le preguntan si se ve en algún equipo italiano pronto, contesta que su nivel de italiano solo da para pedir un plato de espagueti en un restaurante. Aunque evidentemente a nadie se le escapa que Liverpool y Roma inaugurarán este martes las semifinales de la Champions League, uno de los partidos más importantes de la temporada. Uno de esos partidos que todos quieren jugar.

Ni Liverpool ni Roma son clubes acostumbrados a disputar las semifinales de la Champions League en la última década, pero sí están respaldados por una historia mucho más dilatada. Sobre todo en caso del equipo inglés, que ha jugado la final en siete de las ocho ocasiones en las que ha alcanzado la penúltima ronda del torneo. En los últimos tres precedentes se enfrentó al Chelsea y únicamente cayó en la semifinal de 2008, cuando sucumbió en la prórroga en Stamford Bridge. Su bagaje es más amplio que el de la Roma, que se presenta en una semifinal de la Copa de Europa por segunda vez en su historia. En 1984. Entonces perdió la final en casa, en el estadio Olímpico de Roma. Ante el Liverpool. En la tanda de penaltis. Un partido que todo el mundo recuerda todavía en la capital transalpina.

“El público tiene más experiencia que nosotros en este tipo de escenarios. No tengo que pedirles nada, porque ellos van a estar genial”. Jürgen Klopp.

General view of Anfield, prior to the FA Cup match between Liverpool and Everton, Liverpool. Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072 05/01/2018
Anfield acogerá el primer asalto entre Liverpool y Roma. Foto: Focus Images Ltd.

Italianos e ingleses comparten varias características que les han llevado hasta las semifinales de la Copa de Europa: han llegado contra pronóstico con una propuesta muy definida en la que han creído incluso en los momentos más delicados. El sello de los entrenadores está presente en la forma de jugar de ambos equipos, que asumen riesgos a partir del trabajo realizado sin el balón. Será interesante ver cómo adapta la Roma su modelo a los riesgos que acechan en la visita de Anfield: los de Di Francesco procuran defender con las líneas muy juntas, pero a la vez presionan muy arriba, plantan a los centrales en el centro del campo y ceden espacios a su espalda. Con Salah, Firmino y Mané, cualquier movimiento defensivo descoordinado propiciará una ocasión clamorosa de gol en el equipo local. Por este motivo, si la Roma mantiene su plan A, una de sus principales preocupaciones será ahogar al pasador. Encimar al futbolista con la capacidad para soltar el pase al espacio para que no puedan activar a su tridente. Los riesgos son evidentes, pues incluso Henderson y Milner son dos futbolistas de buen pie en el envío largo, que pueden dar de primeras con cierta precisión.

“Necesitaremos ser un equipo aún más que en el 3-0 ante el Barcelona. El Liverpool es un equipo distinto al español por el ritmo y la intensidad. Queremos sacar el máximo provecho de sus debilidades. (…) Estamos aquí para jugar a fútbol, para imponer una serie de conceptos y explotar sus defectos, pero sin caer en su trampa”. Eusebio Di Francesco.

Manolas.
La defensa adelantada de la Roma es una de las claves del equipo de Di Francesco. Manolas puede sufrir ante la velocidad del tridente ofensivo del Liverpool. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Di Francesco no dio pistas en la rueda de prensa previa sobre el esquema táctico que iba a adoptar. En la vuelta de los cuartos de final apostó por la zaga de tres centrales y dos carrileros, rompiendo con su clásico 4-3-3. Las líneas maestras en ambos casos son muy parecidas, pero con la defensa de tres efectivos se podía permitir perseguir a los atacantes que buscaban moverse entre líneas para descargar de espaldas. Si opta por esta vía, significará que Di Francesco anda particularmente preocupado por minimizar el impacto de Firmino, que con sus apoyos habilita las rupturas al espacio de Salah y Mané. Aunque, por otro lado, también es tentador apostar por el 4-3-3 y medir a los laterales del Liverpool en el uno contra uno. Tanto Alexander-Arnold como Andy Robertson aprobaron con nota en la eliminatoria contar el Manchester City, pero el desequilibrio de Perotti y Ünder no deja de ser una de las principales armas del cuadro italiano. En partido de enjundia también ha jugado Florenzi por delante de Bruno Peres.

Otra de las preocupaciones de Di Francesco será minimizar la cantidad de pérdidas en campo propio. Evitar las recuperaciones del Liverpool cerca del área de Alisson, con el equipo expuesto en la salida desde atrás. A la Roma le gusta elaborar, pero no puede permitirse ninguna imprecisión. Un mal control es suficiente para que dos futbolistas del Liverpool se abalancen cual hienas sobre la pelota. Un centrocampista mal perfilado, un pase menos tenso de lo debido. Cualquier detalle que no controle la Roma se puede convertir en un gol en contra en un tiempo récord de 20 segundos de galope del tridente red. Incluso un córner a favor, como le ocurrió al Manchester City. De Rossi, Kevin Strootman y Radja Nainggolan no son centrocampistas particularmente ágiles en el giro cuando reciben de espaldas y la anarquía del belga puede propiciar pérdidas que resten continuidad a su equipo, por lo que será interesante ver cuál es la receta que propone Di Francesco en esta tesitura. No sería sorprendente que priorizara la salida exterior por los laterales (como siempre, Kolarov es importante) y que jugara en largo de forma recurrente para buscar las descargas de Edin Dzeko y recoger las segundas jugadas.

Edin Dzeko asistió en el 1-0 y marcó el 2-0. Foto: Focus Images Ltd.
La salida en largo hacia Dzeko es uno de los recursos de la Roma. Foto: Focus Images Ltd.

Edin Dzeko es un potencial dolor de cabeza para Jürgen Klopp. El Liverpool ha mejorado en el desempeño defensivo con la incorporación de Virgil van Dijk y Dejan Lovren ha mejorado sus prestaciones en las últimas semanas, pero las dudas siempre sobrevuelan la zaga del Liverpool. Es lícito dudar de la fiabilidad de su retaguardia y cuestionarse si serán capaces de mantener la concentración. Dzeko posiblemente buscará el choque con el central croata, la pieza más frágil del engranaje defensivo inglés, del mismo modo que los extremos pueden esgrimir su explosividad en el uno contra uno. La Roma cuenta con armas peligrosas para hacer daño al Liverpool, aunque si no finaliza todas sus jugadas sufrirá ante la velocidad del cuadro británico. La presión salvaje y el ritmo elevado que imponen los de Klopp en cada partido puede pasar por encima de la Roma. Si el choque entra en alguna fase de caos, de intercambio de golpes, de ida y vuelta, el Liverpool liquida a cualquiera en apenas un rato de frenesí. Lo padeció el Oporto en octavos (del 0-0 al 0-2 en cinco minutos), el Manchester City en la ida de cuartos (del 0-0 al 3-0 en 19′) y también sus tres rivales en la fase de grupos (Maribor, Spartak y Sevilla encajaron tres goles en menos de media hora en uno de sus dos partidos ante el Liverpool). Si el Liverpool lleva el partido a los duelos individuales, tiene todas las papeletas para ganar ante su hinchada.

En este aspecto, las oportunidades de la Roma aumentarán si Alisson Becker firma una actuación acorde a las virtudes mostradas por el portero brasileño en la fase de grupos o en la eliminatoria ante el Shakhtar Donetsk. El acierto del guardameta giallorosso es vital para neutralizar el poderío del tridente del Liverpool, que está acompañado por las incorporaciones de los centrocampistas reds. El duelo entre el brasileño y la inspiración de Mohamed Salah es uno de los grandes alicientes del choque. El egipcio vive el mejor momento de su carrera, ha marcado en los últimos 7 partidos con el Liverpool y ha celebrado 18 goles a lo largo de 2018. No solo es peligroso al espacio, liderando contragolpes, como demostró en sus dos anteriores temporadas en la Roma. Ahora también ha mejorado en la definición en el uno contra uno, ha ampliado su abanico de recursos en el área contraria y ha multiplicado su confianza en el remate. No solo es que le salga todo bien, sino que se siente capaz de cualquier cosa. Como Liverpool y Roma, que se saben a dos pasos de la final de Kiev.

Alineaciones probables: Liverpool-Roma, martes 24 a las 20:45h

Roma vs Liverpool - Football tactics and formations

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Tomás, pregunta nada seria, aviso:

Crees que si marca Salah lo va a celebrar? Ha comentado algo a la prensa de si lo hará? A los hinchas del liverpool creo que no les sentiria nada bien que lo hiciese siendo una semifinal de champions, pero por otra parte si marca tres goles y los tres no los celebra creo que nadie en merseyside se lo recriminará.

No he leído nada al respecto en los últimos días. Sï le preguntaron a Klopp por si ese partido sería especial para Salah y vino a decir que sí, pero que es una situación que cada vez se da más a menudo en el fútbol. Que ya están acostumbrados y que pasa cada temporada con varios futbolistas, como a él le pasó contra el Dortmund en la Europa League, pero que también eran profesionales y Salah lo sería. A partir de ahí, ya no sé qué hará si marca, si lo celebra más o menos. Pero como dices no creo que acabe teniendo mayor relevancia.

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