Real Madrid-Liverpool: una final entre dos personalidades antagónicas

Klopp.

Diecisiete Copas de Europa se citarán sobre el césped del estadio Olímpico de Kiev en la final de una de las Champions más imprevisibles de la última década. Los caminos de la Orejona son caprichosos y a menudo traicioneros, pero nadie se siente más cómodo que el Real Madrid a la hora de recorrerlos. Inmune a sus trampas, indestructible en las fases de mayor sufrimiento y descontrol, e inmortal hasta que se demuestre lo contrario, el Real Madrid ha ido superando todos sus obstáculos ante la impotencia de sus adversarios. PSG, Juventus y Bayern le miraron a los ojos, especialmente en el Bernabéu, pero no dieron con la fórmula para apear a un equipo que no todavía no ha caído eliminado en Europa desde que Zinedine Zidane se sienta en el banquillo blanco. El último escollo previo a la Decimotercera Copa de Europa del Real Madrid es el Liverpool de Jürgen Klopp, que ha devuelto al conjunto red a una final de la Champions once años después. No partía entre los principales favoritos, pero se ha plantado en Kiev con una plantilla a la que se le caen los goles de los bolsillos.

Consulta aquí nuestros seis textos previos a la final de la Champions entre Real Madrid y Liverpool

“No podemos intentar luchar a su nivel, pero las tácticas en el fútbol están para llevar a un mejor equipo a tu nivel. Y cuando está en tu mismo nivel, entonces puedes derrotarlo”. Jürgen Klopp no dudó en trasladar el favoritismo al Real Madrid en las horas previas a la final, pero a la vez deslizó sus intenciones para neutralizar al vigente bicampeón. El plan del éxito red pasa por desnaturalizar al Real Madrid, incomodar a sus mejores futbolistas y ensuciar su circulación de balón para que el cuero no llegue en condiciones al último tercio del campo. El equipo de Klopp elegirá dónde quiere presionar y a qué altura pretende recuperar la pelota para desplegarse luego a la velocidad del rayo. La posesión será blanca, pero el Liverpool necesita que los centrocampistas madridistas no se sientan cómodos: que no puedan girar, que reciban con un rival pegado en el cogote, que los centrales o Casemiro reciban un pase algo fuerte que les obligue a realizar un control difícil bajo presión que pueda dar pie a una pérdida.

Liverpool Manager Jurgen Klopp during the Liverpool training session at the Olympic Stadium, Kiev Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 25/05/2018 Klopp regresa a una final de la Champions cinco años después de clasificar al Borussia Dortmund para la final de Wembley 2013. Foto: Focus Images Ltd.
Klopp regresa a una final de la Champions cinco años después de clasificar al Borussia Dortmund para la final de Wembley 2013. Foto: Focus Images Ltd.

Pero si algo ha demostrado el Real Madrid hasta ahora es que parece inasequible a la presión. Tiene paciencia y una confianza descomunal en sus posibilidades, consciente de que tarde o temprano llevará el partido a su terreno. Su calidad en la medular es superior y tiene la capacidad para girar al Liverpool. Si Luka Modric se zafa de una presión pegajosa y deja atrás a un rival o si Marcelo regatea en la banda izquierda, el sistema del Liverpool corre el riesgo de resquebrajarse. El once inglés parece muy claro, pese a que Emre Can y Adam Lallana vuelven a estar disponibles para sentarse en el banquillo, pero quizás no lo esté tanto la alineación del Real Madrid, con distintas variantes para castigar al conjunto inglés. Zinedine Zidane deberá elegir quién completa el centro del campo, si opta por dar la titularidad a Isco en el centro del campo para generar superioridades por dentro o si opta por el 4-4-2 que hemos visto a lo largo de la Champions, quizás con Asensio en el once. Otra incógnita razonable es la del acompañante de Cristiano Ronaldo en punta: Bale ha marcado cinco goles en los últimos cinco partidos que ha disputado, pero la movilidad de Benzema puede ser más dañina para los rígidos centrales del Liverpool, pues les obligará a tomar decisiones y puede abrir más espacio para las irrupciones de Cristiano en la zona de remate. Los culebreos entre líneas del francés pueden arrastrar a los centrales del cuadro inglés y provocar desajustes.

“Ramos y Marcelo van a jugar seguro. El marrón de tomar las decisiones es mío. Todos los jugadores son muy buenos y hay muchos que se van a quedar fuera y otros en el banquillo. Pensamos sólo como equipo y cuando empiece el partido todos estarán con el equipo. Somos una piña y un grupo. El jugador que se quede en el banquillo puede aportar algo al equipo y ser importante, pero elegir es el peor momento para un entrenador. Hay jugadores que no se van a cambiar y otros que no van a jugar, pero los jugadores lo saben y es mi responsabilidad. La debo asumir”.

Zinedine Zidane.

Zidane.
“El marrón de tomar las decisiones es mío”, aseguró Zinedine Zidane antes de la final. Foto: Focus Images Ltd.

Si el Real Madrid se instala en campo contrario mediante la calidad de sus futbolistas, el Liverpool sufrirá. Ni se siente particularmente cómodo defendiendo en su propio campo ni siempre ha resistido con éxito en este tipo de contextos pese al precedente del doble enfrentamiento contra el Manchester City en cuartos. La inexperiencia de los laterales reds, la tendencia de Lovren a cometer errores no forzados, el ímpetu que pueden sentir sus centrocampistas de saltar antes de tiempo a por el balón o la presión propia de un equipo que lleva una década sin jugar una final son factores que puede aprovechar el Real Madrid siempre que serene la final con la pelota. Aunque tan importante como su trabajo con el esférico será el nivel de concentración y la atención en las vigilancias del tridente del Liverpool. Una de las principales virtudes del Liverpool, solo comparable al poderío del tridente del PSG, es la velocidad de sus tres futbolistas más adelantados. Firmino, Salah y Mané permiten desplegar al Liverpool en un abrir y cerrar de ojos. Su sintonía, coordinación en los movimientos y complementariedad siempre abre la opción al contragolpe, incluso cuando la recuperación se produce cerca del área de Karius. El reto será mayúsculo incluso para una pareja como la que conforman Ramos y Varane, acostumbrada a defender lejos de Keylor Navas, con metros a su espalda para gestionar.

“Halagar al rival siempre es una estrategia de distracción. Para nosotros el Liverpool también funciona como un reloj suizo. Mañana se batirán dos grandísimos equipos. Intentaremos estar con todos los sentidos puestos para dejar la portería a cero, disminuir su peligro y confiar en nosotros con los jugadores tan determinantes que tenemos”.

Sergio Ramos.

Luka Modric of Real Madrid has a shot on goal during the Real Madrid training session at the Olympic Stadium, Kiev Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 25/05/2018
Luka Modric quizás es el centrocampista más capacitado para burlar la presión del Liverpool. Foto: Focus Images Ltd.

Según la disposición del Real Madrid, el Liverpool se encontrará mayor o menor oposición para progresar por fuera. Si Zidane opta por el rombo, con Isco de mediapunta, le exigirá recorrer más metros a Casemiro, Modric y Kroos, con más metros para abarcar, y el Liverpool quizás pueda encontrar hueco para retar a los laterales. Aunque incluso con Isco en el once titular siempre existe la oportunidad de tapar la banda si sufre en los primeros compases. El duelo de Salah contra Ramos y Marcelo apunta a una de las claves de la final. El extremo egipcio ha marcado 44 goles entre todas las competiciones, está inspirado en el remate y atesora la confianza para inventarse un gol en cualquier gesto técnico. Llega con mayor frecuencia al pico del área y lo hace más fresco. Los movimientos de Firmino, Mané y Wijnaldum serán señuelos para abrirle el paso al atacante egipcio, el mejor futbolista del Liverpool esta temporada. Por otro lado, el sacrificio defensivo de Salah puede ser una de las limitaciones del equipo de Jürgen Klopp, pues también necesitará que alguien siga de cerca las incursiones de Marcelo. Si el brasileño puede recibir con tiempo y espacio cerca del área de Karius, no dudará en castigar la imprudencia. Más todavía en la banda de un tierno Trent Alexander-Arnold. Por este motivo, tampoco sorprendería ver un matiz táctico que ha adoptado el Liverpool en algunas fases de la Champions: Klopp siempre puede mandar a Mané y Firmino a tapar las bandas y dejar a Salah descolgado en punta de ataque. De este modo, el apoyo de Firmino también queda más cercano a la recuperación en campo propio para dar un primer respiro con el balón y los dos extremos africanos arrancan algo más arriba.

Otra historia es que el Liverpool lleve el partido a su terreno. Que le salga el plan establecido, presione arriba, provoque errores y pueda correr. En este escenario el equipo de Jürgen Klopp no solo es letal, sino que suele arrasar cuando entona una fase de máxima inspiración. Ante todos sus rivales de Champions ha entrado en trance en algún que otro momento y ha tenido fases en las que ha marcado dos goles en cinco minutos (Oporto) o tres tantos seguidos en menos de media hora (Maribor, Spartak, Sevilla, Manchester City y Roma). Sus picos de fútbol son altísimos e intensos. Cuando huele la sangre y los partidos entran en una fase puramente emocional, en el momento en el que marca el primer gol y el adversario duda, entonces el Liverpool golpea con particular virulencia. El Real Madrid ha pasado por fases de zozobra a lo largo de esta edición de la Champions (tramos en la ida del PSG, la vuelta ante la Juventus o el Bayern), pero siempre sus individualidades le han ayudado a resistir en pie. Sobre todo Sergio Ramos y Keylor Navas. El reflejo más auténtico del choque de ritmos entre el frenesí de Klopp y la serenidad de Zidane y el sello que ambos técnicos han imprimido a sus respectivos equipos. Dos personalidades antagónicas.

Kiev.
Kiev acogerá la final de la Champions League 2017-18. Foto: Focus Images Ltd.

El abanico de recursos del Real Madrid será más amplio, con la opción de introducir el desborde de Asensio, la velocidad de Lucas Vázquez, las conducciones de Kovacic o la determinación de Gareth Bale, por no hablar de la finura de Isco o Benzema si no son finalmente de la partida. Ante un Liverpool desgastado, son recursos de un valor incalculable. Zinedine Zidane cuenta con más cartas para cambiar el rumbo de la final o para afianzar el resultado, mientras las alternativas de Klopp son más reducidas tras la lesión de Oxlade-Chamberlain o los recientes problemas físicos de Lallana y Can, que finalmente han entrado en la convocatoria.

Quizás este sea el gran hándicap que arrastrará el equipo de Jürgen Klopp junto el a priori desigual duelo en el interior del área defendida por Loris Karius, ya consolidado como portero titular del Liverpool. La intimidatoria presencia de Cristiano Ronaldo en la zona más frágil del conjunto inglés supondrá el mayor reto al que se han enfrentado Virgil van Dijk y Dejan Lovren, señalados de forma recurrente como el punto débil del Liverpool. El fichaje del central neerlandés ha reforzado la fiabilidad de su retaguardia, pero aun así el defensa croata en ocasiones deja lagunas de concentración que originan ocasiones de gol claras. La sombra del error no forzado siempre planea por encima de la pareja de la zaga red, que no puede regalar nada a un equipo que rara vez es clemente con los fallos del adversario. Menos todavía Cristiano Ronaldo, cada vez más enfocado al gesto decisivo en el área. El portugués disputará la final de su torneo favorito por sexta ocasión en las últimas once temporadas.

Cristiano Ronaldo.
Cristiano Ronaldo disputará su sexta final de la Champions. Foto: Focus Images Ltd.

Alineaciones probables: Real Madrid-Liverpool, sábado 26 de mayo a las 20:45h en beIN SPORTS ESPAÑA

Roma vs Liverpool - Football tactics and formations

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5 comments

Eso espero tengo un amigo que no para de decir que van a tener tanto miedo a cometer un error que va a ser un cero a cero sin casi tiros a puerta y una tanda de penalty con muchos fallos. Creo que a nadie que le guste el fútbol quiere que pase, sino todo lo contrario que se olviden de sobre proteger sus defectos e intenten potenciar sus virtudes al máximo

Otro matiz interesante de la previa y que quiero desarrollar en un bonus track es la vigilancia sobre Marcelo. No me extrañaría demasiado que, si sube cómodo y el Liverpool no puede robar la pelota arriba, los de Klopp replegaran en un sistema parecido al 4-4-2, con Salah y Firmino descolgados y Wijnaldum o Milner algo más contenidos en ataque. De este modo, el teórico interior derecho recorre menos metros y se encarga de tapar la banda derecha, un poco al estilo Rakitic en el lado de Messi en el Barcelona de Luis Enrique.

Muy claro todo lo que escribiste sobre la final. Destaco esto: “Cuando huele la sangre y los partidos entran en una fase puramente emocional, en el momento en el que marca el primer gol y el adversario duda, entonces el Liverpool golpea con particular virulencia.” Ojalá que el partido presente estas situaciones. Para el nuetral es genial. Me pasó vs City y Roma. Saludos desde Argentina.

Me dio mucha pena y tristeza lo que le paso a Salah :C, ese ramos deberia pedir disculpas por ese “accidente” perder el mundial despues de tambien perder la final es muy doloroso

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