Primer paso

Fernandinho of Manchester City during the Barclays Premier League match at the King Power Stadium, Leicester
Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264
29/12/2015

Los partidos del Manchester City de Pellegrini muy pocas veces dejan una innovación táctica. Es el mecanismo de siempre, gane o pierda, y casi nunca cambia el esquema, sólo jugador por jugador en función del estado físico. Por eso, que Fernandinho comenzase ante el Dinamo Kiev (1-3) ocupando la banda derecha -una posición que nunca antes había ocupado con el equipo inglés- era un punto muy llamativo, ya que no era un simple intercambio de piezas: el mejor centrocampista citizen de esta temporada, por supuesto, no falló. Es el que más terreno cubre, el que más se mueve y el que más llega al área rival. Además, el City tuvo una pizca de suerte: se presentó a un examen en el que no hubo preguntas y sacó un sobresaliente.

Con los ucranianos fuera de ritmo, por no decir del partido, el Manchester City dio el primer paso y solventó un choque -y casi una eliminatoria- sin apenas sufrimiento.

Alineación del Manchester City en Kiev (Foto: sharemytactics)
Alineación del Manchester City en Kiev (Foto: sharemytactics)

Fue esa versión de los citizens que ya asomó en el Sánchez Pizjuán. Atacan poco pero atacan con peligro, robando en lugares donde los nervios estallan y donde el rival empieza a gritar inofensivo, como si le pillase un desconocido saliendo de la ducha. El Manchester City primero presionó alto y esto se tradujo en robos: de Fernando, de Fernandinho, de Silva, de Sterling. A partir de ahí, a correr. Y Pellegrini tiene a futbolistas devastadores para ese tipo de fútbol: Agüero cae hacia todos lados, Silva mira hacia esos lados antes de que el Kun corra y Sterling completa la ecuación. No es casualidad que los dos mejores partidos del extremo inglés en este curso hayan sido los dos mencionados, ante el Sevilla y en Ucrania, en dos situaciones propicias para explotar sus virtudes. Y el partido llegó al descanso con un claro 0-2.

Kompany: “Excepcional resultado a domicilio, no podíamos pedir nada mejor. La actuación fue buena, presionamos arriba y tuvimos muchas ocasiones”.

Para que esa presión se completase con éxito hacía falta que el equipo, desde la defensa, también empujase hacia el frente. Así es como Otamendi brilló por encima de los demás: en cada balón por abajo que le llegaba Teodorczyk, anticipaba; cada duelo por alto, se lo ganaba. Con su seguridad y la velocidad de los ataques, el City era feliz. Quiso ser tan protagonista que hasta lo fue en el gol de Buyalskiy, pues el balón rebotó en su pierna. Ese fue el único momento en el que el Dinamo Kiev se metió en el partido, y lo hizo principalmente porque Yarmolenko acribilló a Clichy. Empezó a pedir balones en la banda derecha y, girándose hacia dentro, veía la portería con panorámica. Durante sólo diez minutos, eso sí, pero los ucranianos pudieron igualar. Suelen ser esos momentos lo que marcan el resultado del partido, que casualmente son también los minutos favoritos de Joe Hart para aparecer. Una mano suya providencial evitó el empate y al borde del final llegó Yaya Touré al área rival, hizo su jugada típica, una pared por aquí, un amago por allí, y con la zurda puso la pelota en el palo largo. El 1-3 que merecía la actuación del Manchester City, que justificaba las decisiones de Pellegrini (tanto la de poner a Fernandinho en banda como la de dar descanso a sus mejores jugadores ante el Chelsea) y que pone a los ingleses, por primera vez en su historia, al borde de los cuartos de final de la Champions League.

Nicolas Otamendi (Foto: Focus Images Ltd)
Nicolas Otamendi (Foto: Focus Images Ltd)
Foto de portada: Focus Images Ltd

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