La vida del entrenador

Unzue Luis Enrique Focus

A Luis Enrique Martínez le criticaron el sábado por sustituir a Neymar por Xavi. El entrenador asturiano hizo exactamente lo opuesto a aquello que más malestar había generado entre los partidarios del clásico juego de posición azulgrana y optó por una solución que le venían reclamando: introdujo a un centrocampista para tener más control de juego y renunció a la verticalidad de un atacante. Cuando había decidido lo contrario y le había salido mal -pocas veces- fue duramente reprobado por buena parte de los analistas. Ahora, cuando la receta aparentemente infalible de conservar el balón mediante largas posesiones intencionadas no consiguió frenar el ímpetu de un Sevilla desbocado, los palos aparecieron también. No está claro si vienen o no vienen del mismo lado; lo que sí resulta evidente es que cualquier resultado negativo sirve para cuestionar las decisiones de un técnico que tiene al equipo en una posición inmejorable en las tres competiciones que disputa. Incluso los resultados positivos, a veces, han generado ruido. A Luis Enrique le está tocando soportar la misma tormenta que agotó a Martino, con la diferencia de que su carácter más rebelde y combativo le permite aceptar el desafío y canalizarlo hacia un deseo de triunfo más visceral y más ardiente. El otro aspecto distintivo radica en su conocimiento del medio: fue jugador del Barcelona cuando Bobby Robson y Louis van Gaal ganaron títulos y fueron criticados porque su fútbol no se asemejaba al de la época dorada de Johan Cruyff. Si a Martino la crudeza de una realidad que podía haber imaginado desde la distancia -pero sin sufrirla en su propia piel hasta su aterrizaje en el Camp Nou- lo acabó anestesiando, a Luis Enrique no le coge con el pie cambiado. Sabía lo que había y se enfrenta a las ruedas de prensa como si se trataran de escollos suplementarios. De rivales que analizar, de entrenamientos que diseñar, de estrategias que preparar, de decisiones que tomar. Esa mayor predisposición a la batalla y ese entorno jamás dominado pero desde hace muchos años reconocido son argumentos considerablemente sólidos como para pensar que el destino que le espera a su Barcelona en el tramo final de la temporada no tiene por qué asemejarse al que dejó a su predecesor rosarino sin grandes títulos que llevarse en la maleta de vuelta a casa.

Vídeos de análisis del Sevilla-Barcelona

Focus Barcelona Press ConferenceLa sala de prensa para Luis Enrique: ampliación del campo de batalla (Foto: Focus Images Ltd).

En realidad, el cambio de Neymar fue convertido en asunto de debate fundamentalmente porque al brasileño le sentó muy mal y lo exteriorizó sin rubor alguno. Y porque Luis Suárez falló ocasiones claras que podrían haber dejado el partido sentenciado. Y porque Piqué perdió un balón en la salida y la contra del Sevilla fue perfecta. Incluso si hubiera existido el gesto pero no se hubieran dado las otras dos circunstancias, la percepción de la sustitución habría sido muy distinta. Se puede argumentar que el gestó también vino determinado en parte porque Suárez ya había fallado las ocasiones y Neymar había marcado un golazo. Que entrara Xavi, en ese momento, imagino que no disgustó a nadie: la semana anterior ante el Celta su actuación en la media hora final había generado grandes elogios. Era volver a jugar con cuatro centrocampistas (algo que, por cierto, Martino hacía mucho). Si se pasaba a jugar con cuatro centrocampistas para recuperar el control perdido (y digo perdido porque la primera parte, hasta el 1-2, fue excelente, y de eso se ha hablado menos) había que quitar a uno entre Messi, Neymar y Suárez. Messi no iba a ser. Podía haber sido Suárez. Pero eso suponía prescindir de una referencia que fijara a los centrales y permitiera al otro punta y a aquellos que llegaran desde atrás disfrutar de más espacios. El cambio tenía su lógica, pero hace falta poco para que parezca que la pierde toda: un mal gesto y un gol en contra. Es la vida del entrenador.

Si toman café después del partido, Laurent Blanc podrá contarle a su viejo compañero Luis Enrique Martínez (llegaron al Barcelona el mismo verano -el de 1996-, aunque el francés sólo estuvo una temporada) que la vida en París tampoco es sencilla, por mucho que allí no tengan un estilo innegociable ni un pasado glorioso que derrote al presente en todas las comparaciones posibles. Ya lo contamos la semana pasada: el ex entrenador del Burdeos ha tenido que superar muchos obstáculos para seguir sentado en el banquillo del PSG a estas alturas. Sin embargo, hoy disfruta de ese efímero momento de calma que dan las victorias. Tras ganar al Saint-Étienne en la semifinal de la Coupe de France y levantar luego en Saint-Denis el primer título de la temporada ante el Bastia, el sueño del triplete de torneos nacionales parece más accesible que nunca. La Champions ya es otra historia. Pero después de la monumental doble remontada de Stamford Bridge, ha dejado de ser una utopía.

Focus Laurent Blanc Press ConferenceBlanc vive hoy más tranquilo, pero hace dos meses estuvo al borde de la destitución (Foto: Focus Images Ltd).

Más que el ruido de fuera, a Blanc lo que realmente le ha supuesto un rompecabezas en las últimas semanas ha sido encontrar una combinación de centrocampistas suficientemente compensada para poder enfrentarse al Barcelona. Si las bajas de Verratti e Ibrahimovic fueron muy comentadas cuando se realizó el sorteo, la de Thiago Motta tras lesionarse ante el Olympique de Marsella parece más problemática a nivel estructural. Aunque el punta sueco posee un talento superior al del resto de atacantes de la plantilla y el centrocampista italiano es uno de los pocos interiores del mundo que podría haber tenido cabida en el Barcelona de Guardiola si hubieran coincidido en el tiempo, sustituirlos por Cavani y Cabaye no parece en absoluto una mala solución. Hablamos de jugadores también de primer nivel, internacionales con Uruguay y Francia. La ausencia de Motta, en cambio, condiciona más: el resto de futbolistas que Blanc suele alinear en esa posición son menos físicos y defienden peor. Para que nos entendamos: es como si al Barcelona le faltara Busquets y tuviera que elegir entre Xavi, Rakitic e Iniesta para jugar como medio centro puro. Los dos últimos partidos del PSG han servido, más allá de su importancia en los torneos coperos, para que el preparador galo probara distintas alternativas. Frente al Saint Etienne jugó allí Cabaye. Contra el Bastia, Rabiot. Aunque de la final de la Coupe de la Ligue pocas conclusiones pudo sacar Blanc, ya que la expulsión de Sébastien Squillaci en el minuto 20 hizo que el Bastia se reestructurara renunciando a la posición del media punta y mandando a Boudebouz a la banda. En esos compases iniciales, el argelino se había mostrado muy activo, y desde luego el partido parecía que nos dejaría una interesante batalla entre su talento y las no muy definidas virtudes defensivas de Rabiot, que prefiere actuar un poco más liberado.

Adrien Rabiot, en una entrevista a MI en 2013: “Si tengo que comparar diría que he jugado bien en los dos partidos, lo que ocurre es que ante Georgia no fui decisivo y en éste ante Turquía sí, robando la pelota en el primer gol y dando el último pase en el segundo. Y esto es importante para un jugador de mi posición, ser determinante.”

Aunque la sorprendente inclusión de David Luiz en la convocatoria sólo diez días después de su lesión ante el Marsella (cuando en un principio se había anunciado que estaría un mes fuera de los terrenos de juego) le daría a Blanc la opción de utilizarlo como medio centro, la prensa francesa apuesta por Cabaye por delante de la defensa y por Rabiot junto a Matuidi en los interiores. El brasileño, por lo tanto, jugaría de central en caso de estar plenamente recuperado -ayer hizo toda la sesión de entrenamiento sin resentirse de sus molestias-, lo que desplazaría a Marquinhos al lateral derecho en detrimento de van der Wiel. Pese a no tratarse de un jugador especialmente dotado para la contención, Blanc confía mucho en Cabaye en esa demarcación -de hecho, lo hizo debutar con la selección francesa allí-. Su sucesor Didier Deschamps también lo usó en el Mundial 2014 como medio centro por detrás de Pogba y Matuidi. Con él, el equipo es más fluido en la salida de balón y más creativo desde una zona más retrasada. Lo que está por ver es si será capaz de frenar las llegadas desde segunda línea de Rakitic o los movimientos en diagonal de Messi cuando el lateral derecho -que no será Dani Alves, sancionado– profundice y ocupe ese carril. De todas estas cuestiones, así como especialmente del acierto ante la portería rival, dependerá el desenlace del partido de ida de los cuartos de final de la Champions League entre el PSG y el Barcelona (Parque de los Príncipes, 20:45). El entrenador que pierda será mejor que no lea los periódicos mañana.

Alineaciones probables:

PSG vs Barcelona - Football tactics and formations

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Foto de portada: Focus Images Ltd.
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6 comments

Ojalá los entrenadores no leyeran los periódicos al día siguiente. O no leyeran la mayor parte de los artículos de los mismos. Raro ver una opinión que no sea fruto de filias y fobias personales, desde las crónicas a las columnas. Y eso cuando no se recae en el insulto. Son profesionales que saben mucho más que un aficionado o un periodista, pues es su dedicación completa y si han llegado a la élite más absoluta en un mundo de competencia tan brutal es por algo. Luego llega un periodista y te llama “mamarracho” y es vitoreado. Imaginad un crítico de cocina que llame “tipo que se daría a la fuga tras atropellar a alguien” a Ferran Adriá o uno de cine “nazi americano” a Martin Scorsese. Dan ganas de bajarse del barco del fútbol leyendo y escuchando a la mayor parte de la prensa, la verdad.

El cambio, creo, no es discutido por el rechazar un estilo de juego u otro. En este caso específico viene dado por sustituir al jugador que más sensación de peligro está generando en un partido vital para ganar la liga. Las sensaciones, con Neymar en el terreno de juego el Barça hubiera tenido más opciones de marcar algún gol más y llevarse los 3 puntos. Punto y final del asunto.

Pero entiendo perfectamente lo que quieres dar a entender y comentas en el artículo y coincido en la mayoría de puntos.

Espero que ese punto de vista no lo extrapoles a la política y a nuestros “altos cargos” por decir algo bastante cotidiano.

En cualquier caso y más allá de bromas, curioso el caso de Mathieu. Supongo que el jugar con un jugador tan en forma y con tanta confianza como Piqué juega mucho a su favor, pero destacable la mejora. Ha pasado suficiente tiempo como para adaptarse, ha cogido forma, lo que sea, pero me parece, de momento, una pareja fiable.

Axel, yo creo que las criticas vienen mas por el hecho de sustituir a Neymar que era uno de los que mas destrozos le estaban haciendo al Sevilla. Y mas viendo el partido que se estaba mandando Iniesta o Suarez…

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