PSG-Barça: la eliminatoria que puede marcar el destino de Emery en París

Head coach, Unai Emery pictured during Sevilla training ahead of the Europa League final at St. Jakob-Park, Basel
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
17/05/2016
***UK & IRELAND ONLY***
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Para Unai Emery no iba a ser una temporada fácil. Lo podía imaginar desde el día en el que se confirmó su fichaje. Por el dinero que invirtió el club en él -y en pagarle el finiquito al entrenador anterior, que recibió 22 millones de euros– y porque el listón estaba muy alto. Laurent Blanc ocupó durante tres cursos el banquillo del París Saint-Germain y ganó tres Ligas, tres Copas de la Liga y dos Copas de Francia. Sus dos últimas campañas acabaron en triplete -los dos únicos de la historia del club- y sólo se le escapó uno de los nueve grandes torneos nacionales en los que participó -la Copa del primer año, en la que cayó muy pronto frente al Montpellier-. En su primera Liga logró el récord de puntos de la historia del campeonato (89) superando las cifras de ese Lyon que dominó el fútbol galo con la autoridad de un tirano durante siete años consecutivos. Veinticuatro meses después, en sus últimos días en el cargo, elevaría aún más ese registro situándolo en los 96 puntos. Su destitución llegaría motivada por la eliminación en cuartos de final de la Champions League frente al Manchester City. La propiedad del club entendió que la magnitud del proyecto exigía dar un paso más en Europa y que había que pisar las semifinales de una vez por todas. Blanc había caído en esa misma ronda ante el Chelsea y el Barcelona las dos temporadas anteriores, por lo que la antepenúltima ronda de la competición no sólo había sido su tope: también su mínimo. Si Emery no alcanzaba esa instancia -o si fallaba en alguno de los torneos locales- lo estaría haciendo numéricamente peor que Blanc. Fracasar era muy sencillo y esa exigencia extrema sobrevoló el ambiente desde el primer día.

Laurent Blanc situó el nivel de exigencia muy arriba tras tres temporadas exitosas en el banquillo del Paris Saint-Germain. (Focus Images Ltd).
Laurent Blanc situó el nivel de exigencia muy arriba tras tres temporadas exitosas en el banquillo del Paris Saint-Germain. (Focus Images Ltd.)

Aunque el PSG de Unai sigue vivo en las tres competiciones nacionales (en la Liga está segundo a tres puntos del Mónaco, que será su rival en la final de la Copa de la Liga el 1 de abril; en Copa debe visitar al Niort de segunda división en octavos), no hay día en el que en la prensa francesa no se especule sobre un posible cambio de técnico en un futuro cercano. El periodismo galo -y especialmente los ex entrenadores que ejercen de opinadores- se han alineado a la hora de cuestionar la decisión tomada en verano con respecto a Blanc y coinciden en señalar todos que el equipo juega peor y es más vulnerable con el español. Los resultados, por ahora, les dan la razón. Incluso si ganara los trece partidos de liga que le quedan, el París sumaría dos puntos menos que la temporada pasada. Ya ha perdido el doble de partidos (cuatro, en Mónaco, Toulouse, Montpellier y Guingamp) que en el curso anterior. Y también se le criticó con dureza que cediera la primera posición del grupo de la Champions empatando en casa en la última jornada ante el Ludogorets Razgrad (2-2), siendo el cruce contra el Barcelona la consecuencia de aquel tropiezo.

La eliminatoria ante los azulgrana se presenta como una disyuntiva definitiva: el punto de inflexión o casi su sentencia. Todo lo escrito hasta ahora se olvidará si su PSG es capaz de apear de la máxima competición continental a un adversario que lo ha superado reiteradamente en los últimos tiempos, ya que además constituiría una victoria de prestigio en el concierto internacional -algo de lo que ha adolecido la entidad desde que sueña con instalarse entre la élite del continente-. Una derrota dejaría al preparador de Hondarribia muy golpeado, incapaz ya de igualar los registros de su predecesor y agarrado a apurar sus opciones de triplete como argumento de última hora para reclamar otra oportunidad.

Es cierto que después del parón invernal el equipo ha dado argumentos para recuperar cierto optimismo: Julian Draxler, recién llegado del Wolfsburgo, ha ofrecido un magnífico rendimiento inmediato; Ángel Di María, quizá espoleado por la mayor competencia, ha recuperado una versión más cercana a la que deslumbró en Madrid; Edinson Cavani sigue mejorando sus cifras de anotación y consiguiendo que muy pocos se acuerden ya de Zlatan Ibrahimovic, y por primera vez en toda la temporada se han registrado cuatro victorias consecutivas fuera de casa. Pero el choque más importante de todos, en el Parque de los Príncipes ante el Mónaco, no se ganó. Fue un 1-1, el mismo resultado que habría sacado el Lille del templo parisino hace una semana si no le hubieran validado a Lucas Moura un gol en claro fuera de juego en el descuento.

Alphonse Areola no ha conseguido reproducir en su regreso a París el magnífico nivel mostrado en el Villarreal. (Focus Images Ltd.)
Alphonse Areola no ha conseguido reproducir en su regreso a París el magnífico nivel mostrado en el Villarreal. (Focus Images Ltd.)

Aquel tropiezo acabó de enterrar a un Alphonse Areola absolutamente superado por la presión. El ex guardameta del Villarreal, del que todos pensábamos que iba a mejorar el nivel en la portería, ha acumulado error tras error y ha sido incapaz de remontar el vuelo ante la tormenta de críticas que ha recibido. Kevin Trapp ya regresó a la titularidad este fin de semana en Burdeos (0-3) y se espera que hoy martes debute en la presente edición de la Champions League. Emery tendrá que afrontar dos contratiempos serios: la lesión de Thiago Silva y la sanción de Motta. Sus recambios, los prometedores Presnel Kimpembe y Adrien Rabiot, tienen 21 años. El primero no ha jugado ni un solo minutos en la máxima competición continental en toda su carrera, y aunque sus magníficas condiciones hacen pensar en un futuro esplendoroso -es rápido, zurdo, con muy buena salida de balón en conducción y con una tremenda valentía para salir a anticipar-, un duelo frente a Luis Suárez, Neymar o Messi puede llegarle demasiado pronto. En cuanto a Rabiot, que se siente más cómodo actuando de interior, sorprende que Unai haya dejado incluso fuera de la convocatoria a Grzegorz Krychowiak, un futbolista clave en su etapa anterior en Sevilla y que ha caído en un ostracismo absoluto desde diciembre -llegó a jugar con el filial a principios de febrero-.

Neymar y Messi destrozaron junto a Luis Suárez al PSG en su anterior visita al Parque de los Príncipes. (Focus Images Ltd.)
Neymar y Messi destrozaron junto a Luis Suárez al PSG en su anterior visita al Parque de los Príncipes. (Focus Images Ltd.)

Si el París llega al partido sin dos de sus jugadores más difíciles de sustituir, el Barcelona lo hace recuperando a Sergio Busquets y Andrés Iniesta. Sin ellos, su juego había perdido control y dejó de ser noticia que los adversarios le compitieran -e incluso le ganaran- la posesión de balón. El de Badia del Vallès ya fue titular en Mendizorroza en la goleada ante el Alavés, en un choque en el que los de Luis Enrique Martínez se parecieron más a su versión dominadora de antaño -aunque en eso también influyó que el rival practicara un repliegue que ya no es tan habitual en los adversarios azulgranas-. El tremendo potencial resolutivo de sus atacantes sigue otorgando el favoritismo a un conjunto que ha vivido fases de decaimiento en las últimas semanas y que también parece pedir a gritos que regresen las emociones fuertes para recuperar esas sensaciones que le abandonaron hace ya algún tiempo. Sin Mascherano, Aleix Vidal ni Arda Turan, las dudas habituales en la formación del técnico asturiano son menores. La posición de Rakitic podría ser la más susceptible de deparar alguna sorpresa, y quizá Luis Enrique busque aprovechar el menor oficio de Rabiot como medio centro puro para atacar su espalda con un especialista en la llegada de segunda línea -algo en lo que, por otro lado, el croata también ha destacado-.

Alineaciones probables: PSG-Barcelona, 20:45h

La victoria del Barcelona se paga a 2.15 en bwin

Barcelona vs Paris Saint-Germain - Football tactics and formations

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

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7 comments

Gracias por estos textos de 100% fútbol, la verdad que nadie, o muchos amantes de este juego-deporte no nos explicamos que está pasando con Unai.
Yo le tengo idolatrado, con todo lo que consiguió en la Liga española, ¡¡¡Y como lo hizo!!! ese nervio en la banda, gran motivador!!
Los de nervión, con la llega de Sampaoli-Lillo, están hipnotizados por como llevan el equipo, de órdago.
Que suerte tenemos de tener entrenadores nacionales como Unai, Eusebio, Quique Setién, Pep, Roberto Martinez…
Es el disfrute táctico absoluto!!

No contemplas que intente un Di María como interior en lugar de Rabiot por el tema de la experiencia y porque el argentino te da quizás incluso más trabajo en la recuperación y desde luego más llegada, siendo el partido de ida??? Aunque en realidad pienso que Emery estará más cerca de pasar la eliminatoria si piensa como equipo menor que si se envalentona (sin renunciar a largas posesiones, pero sin arriesgar pérdidas estúpidas que provoquen goles fáciles para la MSN), creo que la carta de Di María interior puede jugarse.

Por otra parte, que pasa con el polaco, como puede ser que se lo lleve pagando una pasta y ahora solo lo veamos en la grada??? Algo tiene que haber, no creo que su nivel haya bajado tanto.

Yo también pienso que no puede ser una cuestión puramente futbolística la de Krychowiak, porque en un partido ante el Barcelona, no teniendo a Motta y no disponiendo de ningún otro futbolista eminentemente físico y con rigor táctico para esa posición, no convocarlo tiene muy poca explicación si no ha ocurrido nada que no sepamos.

Creo que lo de que no cuente con Krychowiak para este partido se debe a que acaba de salir de una lesión, de hecho el partido que jugó con el filial fue para coger ritmo. En cuanto a la posición de pivote veo mejor preparado a Verrati que a Rabiot, creo que es un jugador que controla más los riesgos en el pase y defensivamente me parece que mejora a Rabiot.

Pienso similar a Axel respecto a la destitución de Blanc y la llegada de Unai, y eso que soy muy del técnico vasco. Creo que su llegada a Paris no es en el momento adecuado, pues Blanc aunque no pasara de Cuartos de la Champions, en las competiciones domésticas ejerció un dominio casi tiránico. No solo ganaba los títulos, si no que ganaba casi todos los partidos. Y eso para Unai supone una presión adicional pues no solo le vale con ganar todo lo ganable en Francia si no que tenía que llegar mínimos a Cuartos de la Champions League para que en la comparativa no saliera perdiendo.

Ahora tiene por delante un todopoderoso F.C. Barcelona en octavos de final y si bien Unai es un entrenador especialista en eliminatorias, es muy complicado eliminar al equipo de la MSN.

Por cierto, no termino de entender el motivo de que en invierno el PSG no se haya reforzado con un central. Solo cuentan con Thiago Silva, Marquinhos y el jovencísimo Kimpembe. Muy mal cubierta esa posición en cuanto a cantidad y a calidad.

Se le discuten muchas cosas a la planificación de plantilla del PSG y a los movimientos de la dirección deportiva. Esa es una, como también lo es no tener un sustituto natural de Cavani (el joven Augustin no está ni convocado hoy). En Francia no entienden que se invirtieran 30 millones de euros en Gonçalo Guedes y no se firmara ni un central ni un nueve.

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