Pudo ganar cualquiera

En el Maribor, Zeljko Filipovic fue uno de los mejores. Congeló el partido y jugó con mucho criterio. Casi todos sus pases fueron perfectos. Pronto cumplirá 26 años

Querían dejar atrás el descalabro de la ronda anterior. Querían alejar los fantasmas de Varsovia y demostrar que en los últimos días el proyecto de Ronny Deila había progresado. Y empezó muy fuerte el Celtic, que dominó al rival en los primeros compases. Fueron minutos de ataque con todo el equipo instalado en campo rival en el que los escoceses casi formaban en 3-4-3, con Mulgrew entre centrales y los laterales a la altura de los otros dos centrocampistas. Esperaba atrás el Maribor y sufría cuando el Celtic centraba o disponía de una jugada a balón parado.

Bohar Maribor Edu Ferrer Alcover

Bohar volvió a marcar las diferencias para el Maribor.

Llegó el gol, porque el Celtic era superior, pero lo hizo después de un gran pase de Johansen, que dejó a Berget en una buena posición dentro del área. Los dos noruegos tejieron la acción del 0-1, anotado por McGregor después de la primera parada de Handanovic. Se sintió especialmente cómodo Johansen en los primeros minutos, con espacio y tiempo para ejecutar notables pases en largo. Sin embargo, la reacción local fue rápida y Filipovic, como si se hubiese puesto celoso tras el pase de su homólogo Johansen, filtró una asistencia sensacional para un desmarque incluso mejor de Damjan Bohar. Arrancó desde muy atrás Bohar y sorprendió apareciendo a la espalda de la defensa del Celtic. No perdonó ante Gordon e igualó el choque.

Sin embargo, cada jugada a balón parado era un suplicio para el Maribor. Defendía bien ante los ataques organizados del Celtic, que se pasaba el balón en campo propio sin avanzar salvo excursión de Denayer, pero sufría cada vez que alguien forzaba un córner después de un balonazo o un conato de centro desde el costado. Handanovic no descolgó ningún balón aéreo y, además, el Celtic centró y remató con mucho oficio. Se salvó el conjunto esloveno bajo palos en dos ocasiones. La primera la sacó Filipovic; la segunda, Johansen, que estaba sobre la línea de gol cuando Van Dijk cabeceó la pelota en la dirección correcta. Por bien que se pueda contraatacar, defendiendo así este tipo de acciones, con un portero que transmite menos seguridad en el juego aéreo que un maniquí bajo palos, resulta complicado imaginarse al Maribor en la fase de grupos.

Agim Ibraimi Maribor Edu Ferrer Alcover

Agim Ibraimi ganó protagonismo a medida que pasaron los minutos.

Aunque, para fortuna del equipo esloveno, el Maribor mejoró tras el descanso. Buscó el balón y generó ocasiones de peligro. Le arrebató la posesión al Celtic y se pasó del monólogo (con breves interrupciones) a la conversación. Se sucedieron los disparos y paradas por ambos bandos, que gozaron de suficientes oportunidades para llevarse un mejor resultado. Filipovic se sintió incluso más cómodo, distribuyendo el balón en todas direcciones, casi siempre superando las líneas del rival, y crecieron Stojanovic e Ibraimi. El primero, lateral diestro del equipo, protagonizó varias acciones defensivas de mérito mientras el internacional macedonio supuso una amenaza para los escoceses en los últimos minutos. Pero si en la primera mitad faltó contundencia en defensa, en la segunda el equipo esloveno careció de mayor acierto en el área rival. Celtic Park decide.

Filipovic Maribor Edu Ferrer Alcover

Filipovic, MVP del partido de ida.
Fotografías: Edu Ferrer Alcover. Todos los derechos reservados.

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